Messi pinta de azulgrana la última década del futbol español

Con Messi de nuevo en plenitud de juego, el conjunto dirigido por el español Luis Enrique aspira a emular la hazaña de la temporada 2008-09, cuando bajo la dirección de Josep Guardiola conquistó la Liga, la Copa del rey y la Liga de Campeones 

Messi celebra otro título con el Barcelona
Messi celebra otro título con el Barcelona (EFE )

BARCELONA, España

Diez años, siete títulos y Lionel Messi, una mega estrella que ilumina el planeta fútbol. El Barcelona se confirmó hoy como el mejor equipo español de la última década al conquistar su séptima Liga desde 2005 con un gol del astro argentino frente al vigente campeón.

Justo un año después de cerrar una temporada en blanco, el equipo azulgrana inició la cosecha de títulos de la presente en la cancha del Atlético de Madrid, el equipo que la pasada campaña le apartó de la corona española en el propio Camp Nou.

A una fecha para la conclusión del torneo, recuperar el cetro de la Liga ante el rival que 12 meses atrás se lo arrebató en la última jornada tuvo mucho de simbólico para el Barcelona que, después de un año sin títulos, vuelve a estar en condiciones de repetir el "triplete" que inició la "era Guardiola".

Con Messi de nuevo en plenitud de juego, el conjunto dirigido por el español Luis Enrique aspira a emular la hazaña de la temporada 2008-09, cuando bajo la dirección de Josep Guardiola conquistó la Liga, la Copa del rey y la Liga de Campeones. Nadie antes en la historia del club azulgrana había logrado semejante gesta.

La actual situación del Barcelona guarda no pocas similitudes con la de entonces. Como Guardiola, Luis Enrique asumió el mando del banco tras un año de fracasos y contó con la mejor versión de Messi para revertir la tendencia y confirmar al Barcelona como el mejor equipo español del decenio.

Mientras que el Real Madrid, su archirrival, sumó tres Ligas, dos Copas del rey (2011 y 2014), una Liga de Campeones (2014) y un Mundial de clubes (2014) en los diez últimos años, los azulgrana alzaron siete Ligas, tres Champions (2006, 2009 y 2011), dos Copas del rey (2009 y 2012) y dos Mundiales de clubes (2010 y 2012).

Los blancos sólo interrumpieron el incipiente reinado azulgrana entre 2006 y 2008, después de las dos Ligas y la Liga de Campeones conquistadas por el Barcelona de Frank Rijkaard en las temporadas 2004-05 y 2005-06, y, más tarde, en la campaña 2011-12.

El equipo dirigido por el técnico holandés, que ya contó con un jovencísimo Messi muy prometedor, fue la base del redibujado luego por Guardiola en torno al argentino, motor principal de todos los títulos.

El cuatro veces Balón de Oro conquistó sus premios individuales como líder de un equipo que sumó 14 títulos -de 19 posibles- en tres años y dejó su impronta en la historia del fútbol con un estilo de juego asociado desde entonces al club catalán.

Con Messi reubicado como falso 9 y Xavi y Andrés Iniesta reinando en el mediocampo, el Barcelona de Guardiola maravilló al mundo con un fútbol basado en la posición, la posesión y la presión.

El entrenador catalán, al que se le escapó la Liga de 2012, intuyó la capacidad del crack argentino para engrandecer al equipo y supo encontrar la manera de explotar sus cualidades al máximo.

"En la etapa en que estuvo Guardiola, más allá de los títulos, yo crecí y aprendí muchísimo, y ahora sigo intentando agregar cosas a mi fútbol", afirmó Messi hace dos semanas, justo antes de ejecutar al Bayern de Múnich, el actual equipo de Guardiola, en las semifinales de la Champions.

Fuera el técnico catalán del Barcelona, los azulgrana prolongaron su reinado español bajo el mando de Tito Vilanova, cuya enfermedad y posterior muerte hace un año dejaron al equipo desubicado.

Hasta hoy, la Liga 2012-13, también conocida como la de los 100 puntos, era la última en el palmarés del Barcelona, que ya suma 23 campeonatos españoles, frente a los 32 del Real Madrid.

Messi acabó aquel torneo con 46 goles, 12 más que Cristiano Ronaldo, y nada hacía intuir el desplome de los azulgrana en la temporada siguiente, la que dirigió Gerardo Martino desde el banco.

El entrenador argentino vio cómo el Atlético de Madrid consumaba en la última fecha de la Liga 2013-14 el fiasco de una campaña que asistió a la peor versión de Messi. Pasto de las lesiones, de problemas extradeportivos y de la ansiedad por un Mundial, el de Brasil, en el que tampoco logró coronarse, el argentino perdió su capacidad para decidir partidos y el Barcelona, todo su encanto.

"El año pasado fue difícil por todo lo que me tocó vivir, las lesiones, volver y no sentirme como quería; fue complicado. Éste fue totalmente diferente, me encontré muy bien desde el inicio", aseguró Messi antes de encarar el tramo decisivo de esta temporada.

Con el astro argentino de nuevo a pleno rendimiento y en una versión incluso más completa -jugó más en el mediocampo y desarrolló su faceta de asistente-, Neymar en estado de gracia y el uruguayo Luis Suárez completando un trío letal, el Barcelona recuperó la eficacia y el buen juego, pese a la tensa relación de Messi con Luis Enrique.

El primer premio llegó hoy con el título de Liga. Messi y el Barcelona confían en que en las próximas tres semanas se sumen la Copa y la Champions para redondear una década dorada que el crack argentino se empeñó en pintar de color azulgrana.