El clásico Messi

El delantero argentino brilló con un hat-trick en la victoria del Barcelona sobre el Real Madrid, Leo mandó en el Santiago Bernabéu e incendió la Liga al poner al conjunto azulgrana a un punto del equipo blanco


Lionel messi, delantero
Lionel messi, delantero (Reuters)

MADRID, España

De todas las estrellas que el futbol ofreció a la fantástica noche del Bernabéu, solo dos bajaron el balón a la tierra. Lionel Messi y Andrés Iniesta mantienen en envases pequeños la esencia de aquel Barça. Son los alquimistas de un equipo que volvió a reconocerse por la presión y la posesión de la pelota. 

Desaparecido Cristiano Ronaldo en su casa, surgió en ella —como siempre— el visitante más dañino en la historia de Real Madrid. Messi se aferró al Barça y el Barça agradeció su oportuna mano en una fecha decisiva de la temporada. Clave en los cuatro goles, el argentino despejó —nuevamente— cualquier duda sobre quién es el único aspirante que nuestra época propone a los tiempos de Pelé, Cruyff o Maradona. 

Puso el primero y marcó los otros tres. Uno de ellos made in Messi y otros dos, cobrando penaltis con el coraje y carácter que se exige a las figuras en momentos de alta tensión. Messi es dios en Barcelona y rey en Madrid. Así lo expresan incluso las matemáticas que lo nombran el máximo goleador, con 21, en la historia de los clásicos. Messi aparte; el partido arrancó bien y terminó mejor para su equipo. En ambos tramos con absoluto dominio de la pelota y del partido, del suyo adelante y del Real Madrid atrás; deficiente ayer incluso en las responsabilidades defensivas de Xabi Alonso.
 
Accidentado el juego desde el inicio, el Madrid reclamó una falta dentro del área sobre Cristiano y segundos después, el Barça exigió penal de Pepe a Neymar, ninguno de los dos era. Siguiente jugada, se pide mano de Cesc dentro del área al protegerse la cara de un disparo de Cristiano sobre la barrera, acierto del árbitro, tampoco era. 

El primer error llegó cuando Alves trabó a Cristiano fuera del área y esta vez lo marca dentro. El segundo penal marcado viene tras un gran pase de Messi a Neymar y la espinilla de Ramos toca el talón del brasileño, aunque el contacto es involuntario, el penal existe, la injusticia viene con la roja sobre Sergio Ramos y esa estúpida regla del último hombre, esta expulsión cambia el partido. La última polémica llega nuevamente en el área del Madrid, Iniesta se cuela entre Carvajal y Alonso, que comete falta. 

No puede decirse que las decisiones favorecieron o perjudicaron a alguno de los dos equipos, así que volvamos al futbol. Los primeros diez minutos fueron del Barça, que alineando con Iniesta, Xavi, Cesc y Messi circuló el balón con mucha rapidez por el centro del campo. 

Se gustaba, hasta que de tanto tocar, el balón llegó a Iniesta que, tras un gran pase de Messi, marcó con potencia cruzando a López (0-1 al 6’). En ese momento el Madrid sufría por dentro, pero ganaba por fuera encontrando en Di María un ángel pegado a la banda, la salida ideal del aprieto. Di María, quien durante 45 minutos fue el mejor hombre del partido, encontró en Benzema al hombre que mejor honró su esfuerzo con un cabezazo (1-1 al 19’), y después el mismo francés amortiguó con el muslo la pelota, un gesto técnico impecable, y definió con derecha sin dejarla caer (2-1 al 23’). 

El francés ponía al líder en su sitio. Fueron los mejores momentos del Madrid que pudo terminar allí mismo con la temporada, cuando Piqué en la línea evitó el 3-1. Pero quien levantó el partido fue Messi, que juega a una velocidad distinta a la defensa del Madrid y al ataque del Barça. Inventándose una forma de entrar al área logró, tras un rebote con Ramos y otro con Neymar, quedar solo frente al marco y definió con la zurda abajo (2-2 al 41’). 

El Barça había empatado el juego antes del descanso. El segundo tiempo arrancó sin cambios, se extrañaba a Pedro, se extrañaba a Alexis, pero su lugar en el campo estaba ocupado por Neymar, un extraño, todavía tímido aprendiz de Messi. Llegó la etapa crítica del juego, Cristiano de penal vuelve a poner al Madrid líder (3-2 al 55’). Sin embargo, Messi, también de penal, empata el juego por segunda vez en la noche (3-3 al 65’). Después llega esa jugada de Iniesta por la banda, un hombre al igual que Messi, que estaba jugando otro partido. Era el segundo penal que Messi cobraba en la noche, no era fácil, estaba en juego el partido, la temporada y buena parte del ánimo del Barça y el Madrid para lo que queda de temporada: Liga, Copa y Champions. 

Messi cogió la pelota, la colocó en el centro del área y la encunó en la parte superior del marco, pese a la envergadura de Diego López, un arquero larguísimo (3-4 al 84’). Era el triunfo que volvía líder al Atlético, daba una bofetada al Madrid y recuperaba las sensaciones del antiguo Barça, favorito con Messi en cualquier escenario.