Son trunca el proyecto de Champions del Zenit

El coreano Heung-Min marcó las dos dianas con las que el Leverkusen venció 2-1 al cuadro ruso

Son Heung-Min, doblete de tres puntos
Son Heung-Min, doblete de tres puntos (AP)

Moscú, Rusia

Dos goles del coreano Son Heung-Min dieron la victoria al Bayer Leverkusen (1-2) sobre el Zenit San Petersburgo, quien fue desnudado por la implacable ingeniería alemana.

Con esta victoria, el Bayer sumó 9 puntos a falta de dos partidos y deja casi en ruinas el nuevo proyecto europeo del equipo financiado por el gigante gasístico Gazprom, que no acaba de dar con la tecla en la Champions.

El portugués Villas Boas apostó por el veterano Kerzhakov como jugador más adelantado, en perjuicio del venezolano Rondón, quien pagó el no haber visto puerta en las últimas semanas.

No obstante, la apuesta fue fallida, ya que el ex delantero del Sevilla no conectó y desperdició las dos más claras ocasiones de su equipo en la primera parte.

Mientras, al igual que hace dos semanas, el Bayer, un equipo auténticamente multinacional, volvió a presionar en todas las parcelas del campo, lo que dificultó mucho la labor de los rusos.

La primera ocasión correspondió a Hulk, quien sacó con efecto una falta lejana desde unos 40 metros y, como ni defensas ni atacantes llegaron a tocar el balón, este acabó golpeando el poste izquierdo de la portería alemana (minuto 12).

A los 20 minutos, el portugués Danny se deshizo de varios jugadores con una genial finta y dio un magnífico pase a Kerzhakov, quien encaró solo a Leno, pero su disparo fue despejado con el pie por el guardameta.

Dos minutos después, de nuevo Kerzhakov recibió un pase de Danny, pero el ex delantero sevillista se equivocó en el control y después se quedó sin ángulo y disparó fuera (22').

No obstante, los alemanes no perdieron la compostura y dieron un par de avisos, como a los 18 minutos cuando Bellarabi disparó cruzado o en una jugada de Kiessling, quien regateó a cuatro jugadores dentro del área y casi sorprende a Lodiguin.

La presión teutona era asfixiante, especialmente sobre la estrella local Hulk, quien no logró deshacerse de sus marcadores en ningún momento en los primeros 45 minutos.

En la segunda parte los rusos, conscientes de que un punto no era suficiente, salieron a por todas, mientras los alemanes parecieron conformarse con el empate sin goles.

La defensa visitante, en particular el bosnio Spahic, frenó una tras otra todas las acometidas locales e hizo la vida imposible a Kerzhakov, para quien el partido fue una auténtica pesadilla.

Entonces, una sensacional jugada ensayada del Bayer dio paso al primer gol del partido, una obra de arte de la ingeniería alemana consumada por el surcoreano de 22 años, Heung-Min Son, un jugador a recordar.

En el saque de una falta, los alemanes amagaron con centrar, pero el balón acabó a unos metros del área grande en las botas del surcoreano Son, quien golpeó con el interior, lejos del alcance de Lodiguin (68'): un golazo.

Sin tiempo para reaccionar, cinco minutos después, un fallo de marcaje fue aprovechado por Son para escaparse en velocidad de su marcador y batir al portero ruso con un sutil disparo raso (73').

A partir de ahí, los rusos perdieron los nervios, lo que les costó el correspondiente castigo por parte del árbitro español, mientras Villas Boas sacó a Rondón demasiado tarde.

El venezolano pareció querer demostrar el error del entrenador luso, ya que en su primera ocasión, a pase de Ryazantsev, batió sin remisión al portero alemán con un magnífico disparo (89').

Con esta victoria, los alemanes tienen la clasificación a la mano, mientras los rusos, quienes suman sólo cuatro puntos, deberán derrotar, en casa, al Benfica y al Monaco, en tierras francesas, si quieren seguir soñando con hacer algo grande en Europa.