El rico, el guapo y el pobre

Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid han armado a sus plantillas de acuerdo a sus necesidades –o caprichos en algunos casos–, con el objetivo de pelear la Liga y en Europa

James Rodríguez (Real Madrid), Luis Suárez (Barcelona) y Antoine Griezmann (Atlético)
James Rodríguez (Real Madrid), Luis Suárez (Barcelona) y Antoine Griezmann (Atlético), los fichajes más recientes (Reuters)

Madrid, España

Real Madrid compra jugadores para sostener el mercado, Barcelona para preservar la especie y el Atlético para sobrevivir. Aún en los despachos, los tres equipos mantienen el estilo. Sin reparar en gastos, Madrid y Barça, los primeros en la lista Forbes, llevan meses afinando el lapicero del contable. De la hoja de cálculo a la pizarra del entrenador, fueron pasando los nombres de futbolistas que para llegar a estos clubes deben cumplir por lo menos tres requisitos: una huella de ADN, un buen dorsal para vender camisetas y un brillante palmarés en Wikipedia. También está el futbol, en este apartado lleva ventaja Luis Enrique sobre Ancelotti.

Queda claro que en el Barça elige el técnico y ficha la directiva, y en el Madrid elige el presidente, ficha el presidente y el técnico acomoda. Ancelotti es un gran acomodador. Además de un sabio hombre de futbol, es eso, un gran conciliador de los intereses de un club con responsabilidades deportivas y obligaciones comerciales.

El italiano es un experto en psicología de magnates, empezó con el AC Milán del Primer Ministro Berlusconi, siguió en el Chelsea del Oligarca Abramovich, continuó con el PSG del jeque Nasser Al Khelaifi y por ahora se entiende con el empresario Florentino Pérez de Real Madrid. Ancelotti, no ha pedido comprar nada, lo que quiere es que no le vendan a Di María.

Pero la realidad es que el Madrid de Florentino, un cuadro armado en la Isla de la Fantasía, tiene sobrecupo en una zona donde sobra talento y faltan posiciones. No hay sobre la tierra, un medio campo tan brillante como el del Madrid hoy, aquí, a esta hora. La próxima semana es probable que deban salir algunos, pero en este momento amanecen allí Ángel Di María, Xabi Alonso, Modric, Isco, Ilarramendi, Khedira, Toni Kroos y James Rodríguez. Ocho futbolistas de once metidos en 50 metros. Desde el Barça de Guardiola, y quizá ni entonces, se había visto algo igual. No tiene pinta de empezar así la temporada, pero desde luego impacta.

Saldrán Khedira, probablemente Ilarramendi, Isco si llegara una oferta insoportable y Di María si Ancelotti no se amarra a una portería del Bernabéu. Quedan por llegar un portero, Keylor Navas sustituirá a Diego López si a Casillas no le convencen los aromas de la Premier o los petrodólares franceses y también un delantero. Un nueve puro que no lo es Benzema, para acalambrar al exquisito atacante. Lukaku no es Higuaín pero podría parecerse. El portero y centro delantero cerrarían la mejor plantilla del Madrid en toda su historia, y una de las más espectaculares del futbol universal.

Luis Enrique, en cambio, empieza de cero, tan abajo, que hasta hace unos días, el mayor talento del modelo Barça estaba descartado. Xavi es el cromosoma de Iniesta, Busquets y Messi. Es el molde de donde surgen todos. Pero su continuidad, por lo menos durante un año estaba en duda.

Tanto reflexionó el Barça sobre sus ideales contra sus necesidades, que empezó a diseñar el nuevo equipo a partir de Ter Stegen o Rakitic y no de Xavi. El croata fue el primero en llegar después de Luis Enrique, Con Rakitic vino Hailovic, un juvenil que si germina, jugará algunos minutos en partidos o eliminatorias definidos. En cuanto Chile fue eliminado de Brasil 2014 confirmó a Claudio Bravo, no se sabe todavía si para suplente o titular o para jugar de titular suplente.

Pero la gran atracción a este sector del mercado fue Luis Suarez, un jugador del que se habla dientes para afuera. De tal magnitud fue la mordida, que nos hemos olvidado que se trata del nombrado mejor jugador y goleador de la Premier League. El Barca se compró un Bota de Oro con mandíbula de acero. Una combinación perfecta para un delantero. Con Messi, disminuido en su papel de solista tras el Mundial, Suárez debe hacerse fuerte al frente. No tiene porque limosnear balones, debe exigirlos.

El ataque del Barça completado por Neymar, de quien se espera lo mejor, sostenido por Iniesta, todavía, apoyado por Pedro, y alimentado por un endemoniado Deulofeou, es casi tan poderoso como el medio campo que al otro lado de la calle, esta plantando Real Madrid.

Pero nada de esto servirá si detrás de Busquets, solo están Piqué, Bartra y el recién llegado Mathieu. Los centrales son la gran tragedia del Barça y no hay, por ningún rincón, un zaguero capaz de evitar el vértigo de ser el último hombre en este equipo que por origen, defiende tan adelantado. En ese sentido y por ahora, el mejor fichaje ha sido la reencarnación del joven Mascherano en el viejo Mascherano.

Cruzando el río la noticia no es quien llega sino quien queda. Las bajas de Courtois, Diego Costa, Filipe, Diego y Adrián, como primeros actores del campeón de España, son dolorosas; sin embargo, apenas modifican el armazón. Continúan Koke, Gabi, Raúl García y Arda Turan. Atrás sigue Godín y adelante, Mandzukic por Costa es la apuesta delantero por delantero que casi siempre ha salido bien en el Calderón. Si funcionaron Forlán uruguayo, Agüero argentino, Falcao colombiano y Costa hispano brasileño, debe funcionar Mandzukic, croata llegado del Bayern Múnich.