Beckenbauer, entre los investigados por FIFA por corrupción

Además de Franz, otros dirigentes estarían siendo investigados por el tema de corrupción en cuanto a la elección de sedes de los Mundiales del 3018 y 2022

Franz Beckenbauer, ex jugador
Franz Beckenbauer, ex jugador (Especial)

MADRID, España

Cinco dirigentes, entre ellos el legendario futbolista alemán Franz Beckenbauer y el chileno Harold Mayne-Nicholls, son investigados dentro de la pesquisa de corrupción de la FIFA por los procesos que adjudicaron las sedes de los mundiales de 2018 y 2022.

Una persona familiarizada con los casos confirmó los nombres al jueves a The Associated Press, luego que los cinco fuesen identificados en medios de prensa europeos. La fuente habló a condición de preservar el anonimato porque la investigación de la FIFA es confidencial.

Los otros tres forman parte actualmente en el comité ejecutivo de la FIFA: el español Ángel María Villar; el belga Michel D'Hooghe y el tailandés Worawi Makudi.

Villar y Makudi corren el riesgo de perder sus puestos en la organización en unos pocos meses, ya que las suspensiones temporales de toda actividad en el fútbol les impedirían participar en las elecciones de sus confederaciones.

Beckenbauer era un votante de la FIFA cuando el comité ejecutivo seleccionó a Rusia como sede del Mundial de 2018 y Catar consiguió la del 2022. Fue suspendido provisionalmente en junio por negarse inicialmente a colaborar con la investigación del fiscal Michael García.

Mayne-Nicholls inspeccionó las candidaturas para la FIFA antes de las votaciones en diciembre de 2010, y de acuerdo con reportes solicitó puestos para familiares en la influyente academia juvenil Aspire en Catar.

La semana pasada, García y Joachim Eckert, a cargo de la comisión de ética, dijeron que se habían abierto "varios casos formales" contra individuos a los que no identificaron.

Además, la FIFA refirió el reporte de la investigación de García a fiscales federales suizos, acentuando la confusión que rodea a las pesquisas.

La investigación fue revivida apenas días después de que Eckert tratase de archivar los expedientes contra Rusia y Catar, una decisión que García apeló de inmediato ante la FIFA.

El jueves, la FIFA informó que "no puede confirmar o negar esa información" acerca de las cinco personas identificadas y remitió las preguntas a la comisión de ética. El bufete de abogados Kirkland & Ellis, con sede en Manhattan, del que García es socio, estaba cerrado el jueves debido al Día de Acción de Gracias.

Los individuos fueron identificados pese a las estrictas reglas de confidencialidad de FIFA, donde se estipula que los nombres de quienes son investigados se mantienen en reserva, así como los presuntos delitos.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, ha respaldado la posición de Eckert en el sentido de que las pruebas contenidas en el informe de 430 páginas compilado por García deben mantenerse en secreto. Ambos citaron derechos de privacidad para proteger a testigos y sospechosos.

Algunos integrantes de la junta de la FIFA que se unieron a ese cuerpo después de que se hizo la votación han pedido la difusión íntegra del informe. García y Michel Platini, presidente de la UEFA, pidieron una "publicación adecuada" con algunas excepciones.

Villar, con 16 años como miembro de la junta directiva de la FIFA, fue el encargado de presentar la propuesta de organización de Portugal y España para el Mundial de 2018. Perdió pese a que había presuntamente había hecho un pacto con Catar, lo que quebranta las reglas de la FIFA que prohíben ese tipo de arreglos.

D'Hooghe, en el ejecutivo desde hace 26 años, había reconocido previamente que recibió una pintura de un antiguo colega ruso durante la campaña. Ha dicho que votó por la candidatura de Bélgica y Holanda.

Makudi ingresó a la junta en 1997 y durante mucho tiempo fue aliado de Mohamed bin Hammam, el catarí que fue un importante negociador en la FIFA. Makudi fue señalado de buscar favores en Inglaterra a cambio de su apoyo a la candidatura británica al Mundial de 2018. Rechazó los cargos, que fueron desestimados por la comisión de ética en 2011, antes de que García y Eckert fueran designados.