La era del Barça

El conjunto catalán se afianza como el mejor equipo del mundo, por los títulos logrados y por su estilo de juego, que aún sin Guardiola ha evolucionado


Barcelona y los cinco trofeos que consiguió en 2015
Barcelona y los cinco trofeos que consiguió en 2015 (Reuters )

CIUDAD DE MÉXICO

El domingo 4 de enero, el Barcelona perdía 1-0 en el campo de la Real Sociedad, un partido que marcó un punto de inflexión en el momento actual de los culés. Un autogol de Jordi Alba al minuto 2 condicionó un partido en el que el cuadro de Luis Enrique vivió situaciones extrañas. Lionel Messi fue suplente, algo que molestó al crack argentino que entró en el segundo tiempo, pero poco pudo hacer.

La derrota escoció, y cimbró al barcelonismo. Andoni Zubizarreta, entonces director deportivo, fue removido de su cargo, Carles Puyol también dejó su puesto como secretario técnico. El presidente Josep Maria Bartomeu tuvo que convocar a elecciones. Messi se molestó y su relación con el entrenador se tensó.

Parecía que el barcelonismo entraba en una etapa crítica, entonces se dio la intervención del núcleo fuerte del vestuario que medió entre Leo y Luis Enrique. Se pasó a un escenario de respeto en el que el entrenador asumió que Messi no podía ser suplente, a menos de esto fuera de mutuo acuerdo. La derrota en Anoeta obligó a una reinvención de los culés.

Y así sucedió, el Barcelona retomó sus principios y el entrenador logró concatenar las piezas para encontrar la esencia de lo que hoy es el Barça. Apareció la versión arrolladora de los catalanes, el tridente Messi-Suárez-Neymar fraguó su complicidad, iban los culés a la conquista de cualquier campo y a doblegar a punta de goles a sus adversarios. El juego retomaba el sentido de la posesión, con un punto de vértigo añadido en el ataque.

180 goles marcó el Barcelona en 2015. El tridente aportó 137. Messi y Suárez anotaron 48; mientras Neymar anotó 41


Luis Enrique había logrado que el Barça pudiera gobernar las circunstancias de los partidos. Procesaba el juego con largas posesiones o atacaba directo. Así, el conjunto catalán recuperó terreno en la Liga, doblegó al Real Madrid y se posicionó como un candidato serio a ganar el triplete.

Los culés avanzaban con firmeza, la tensión de enero pasó a ser anécdota y los títulos empezaron a verse más cercanos. La Liga se ganó con anticipación en el Vicente Calderón. Después vino la Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao y el punto máximo llegó en Berlín con la conquista de la quinta Champions al vencer a la Juventus.

"Es muy complicado mejorar estos cinco títulos, pero esta plantilla tiene una ilusión enorme”, Lionel Messi


El Barcelona volvía a dominar el deporte, conquistaba su segundo triplete (único club en la historia en poder lograrlo) y lo hacía a través de una filosofía irrenunciable y con una evolución en su juego. Parecía que después de Guardiola estaba prohibido siquiera imaginarlo, pero con su cantera y el poder de su ataque, impuso su ley. Fueron pocos equipos los que pudieron resistir a la comunión y complicidad lograda por la magia del crack argentino, el desequilibrio del brasileño y el instinto fi no del uruguayo.

Copa tras copa

Tras el triplete, el Barça mantuvo la convicción de seguir ganando. Las relaciones al interior del vestuario eran de completa armonía, Xavi el motor de la esencia del juego culé, se iba del club cediendo el testigo a Andrés Iniesta. No había temor, el equipo confiaba en sus cimientos para seguir con la estela de éxitos, pese a no poder fichar por la sanción que le impuso la FIFA.

Convencidos de su poder, los culés doblegaron al Sevilla en la disputa de la Supercopa de Europa. Después vino el único título que se les escurrió: la Supercopa de España, que el Athletic les terminó ganando.

Miró hacia delante el cuadro catalán, se centró en seguir siendo un cuadro referente, tomó el liderato de la Liga en la actual campaña y cuando se midió a su eterno rival, volvió a dejarle claro al Madrid que estos son los tiempos de los colores blaugrana y no los blancos. En la Champions gobernó su grupo y sigue adelante en la Copa del Rey.

Por si fuera poco, el club demostró que es capaz de sobrevivir sin Messi, el argentino cayó lesionado en un partido de Liga en septiembre y estuvo fuera de actividad cerca de dos meses. Fueron jornadas en las que se echó de menos a Leo, porque su calidad es irremplazable y siempre será mejor tenerle; en su ausencia, Neymar, Suárez Iniesta y Sergi Roberto fueron el sostén del equipo.

Apenas hace unos días, el Barcelona compareció en Japón para hacer frente al Mundial de Clubes. Partió como favorito y validó su condición. Se impuso sin problemas al Guangzhou de China y en la Final examinó al River Plate. Pero no hubo mucha historia, el equipo de Luis Enrique monopolizó el partido, demostró que su esencia se impone a otras corrientes futbolísticas, que en Europa no hay mejor equipo que él, que el futbol sudamericano está muy lejos de hacerle frente y no se diga el de otros continentes.

El Barcelona cierra el 2015 como el mejor equipo del mundo, no lo valida el escudo que lleva en la camisa, eso es el reconocimiento oficial, lo que le concede esa potestad es su juego, su estilo irrenunciable, su capacidad para seguir manteniendo la ambición, y la convivencia de sus genios que priorizan el beneficio colectivo. No hay duda, el futbol sigue viviendo la era del Barcelona.