Galeano, un amor no correspondido con el balón

Este lunes falleció el escritor de "El futbol a sol y sombra y otros escritos", a la edad de 74 años 

Libro “El futbol a sol y sombra y otros escritos” de Eduardo Galeano
Libro “El futbol a sol y sombra y otros escritos” de Eduardo Galeano (Especial )

CIUDAD DE MÉXICO

Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de fútbol como todos los niños uruguayos. Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui un "pata dura" terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido. También era un desastre en otro sentido: cuando los rivales hacían una linda jugada yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del fútbol moderno", escribía Eduardo Galeano en las primera páginas de su libro "El futbol a sol y sombra y otros escritos".

Si bien no fue jugador como él quiso, siempre el esférico y el campo de juego fue un amor que no se pudo dar, pero siempre estuvo ahí. Para el nacido en Montevideo este juego se había convertido en un triste viaje, en algo que ya se había convertido en simplemente espectáculo con pocos protagonistas y siendo un negocio lucrativo en todo el planeta, pero que al final sigue siendo el opio de los pueblos.

El estadio, el hincha, el jugador, el arquero, el gol, el ídolo, el director técnico y el árbitro, todos son parte fundamental en la construcción de un equipo y de un partido, donde cada un busca algo que le falta al otro y al final terminan por completarse.

El jugador busca ser ídolo para un hincha, que trata de encontrar en un balón una forma de diversión y que en cada grito de gol, desglosé la frustración que una mala decisión arbitral pudo perjudicar a su equipo, donde el entrenador no deja de manotear y regañar al portero que un descuido hizo timbrar en su contra al estadio.

Eduardo Germán María Hughes Galeano, no era un novelista y periodista más del futbol, sino que sentía y vivía este deporte como cualquier aficionado que día a día disfruta ver jugar a su equipo y viste los colores sin ninguna pena.

"Rara vez el hincha dice: 'hoy juega mi club'. Más bien dice: 'Hoy jugamos nosotros'. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música".

Es por esto que también se convirtió en uno de los grandes críticos del balompié de esta época, ya que el juego sucumbió ante la forma de entretener al televidente o asistente a un recinto, y donde lo único que importa para mucho es el dinero y la fama, "El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue".