Destituyen a ministro marroquí por polémica del Mundial de Clubes

Las autoridades marroquíes habían abierto una investigación después de la polémica generada por las malas condiciones que presentó el estadio de Rabat durante los dos partidos de cuartos de final del Mundial de Clubes (Auckland-Setif y Cruz Azul-Sydney Wanderers)

Cruz Azul jugó en el Mundial de Clubes en una cancha en malas condiciones
Cruz Azul jugó en el Mundial de Clubes en una cancha en malas condiciones (AFP )

RABAT, Qatar

El ministro marroquí de Deportes, Mohamed Ouzzine, fue destituido este miércoles tras una investigación sobre las malas condiciones para el juego que se vivieron en Rabat durante el Mundial de Clubes de fútbol, disputado en su país en diciembre.

El rey Mohammed VI "decidió poner fin a las funciones de ministro de Juventud y Deportes", según un comunicado del gabinete real, citado por la prensa local.

Las autoridades marroquíes habían abierto una investigación después de la polémica generada por las malas condiciones que presentó el estadio de Rabat durante los dos partidos de cuartos de final del Mundial de Clubes (Auckland-Setif y Cruz Azul-Sydney Wanderers), el pasado 13 de diciembre.

Ambos partidos tuvieron que jugarse en un terreno de juego muy encharcado por las fuertes lluvias que caían durante esa jornada. Las imágenes de los responsables del césped secando el césped con esponjas gigantes dio la vuelta al mundo y provocó bromas en las redes sociales, a la vez que la prensa marroquí las consideró "una vergüenza nacional".

Los problemas de drenaje del terreno de juego y el mal estado del campo obligaron a la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) a cambiar el lugar de disputa de la primera semifinal, que debía jugarse el 16 de diciembre en Rabat entre Real Madrid y Cruz Azul, y que tuvo que desplazarse a Marrakech.

La prensa marroquí pidió responsabilidades por lo ocurrido en Rabat y por el estado de un estadio que recientemente vivió obras de renovación evaluadas en unos 20 millones de euros.

El informe de la investigación estableció "la responsabilidad política y administrativa directa del Ministerio de Deportes", admitiendo "defectos" en las "obras para el drenaje de aguas" y un retraso en el "inicio de las obras".

El anuncio de la marcha de Ouzzine no supone una gran sorpresa. El ministro había dicho a finales de diciembre que asumía "la responsabilidad" y que estaba dispuesto a "dimitir" si la investigación revelaba "irregularidades".