Destacan autoridad de árbitro mexicano García ante Neymar en Chile

El árbitro mexicano Roberto García mostró “coraje y autoridad”, en el partido entre Brasil y Perú, esto como parte de la Copa América, en donde amonestó a Neymar 

Roberto García amonesta a Neymar, tras borrar la linea de espuma que colocó el silbante mexicano
Roberto García amonesta a Neymar, tras borrar la linea de espuma que colocó el silbante mexicano (AFP )

Ciudad de México

El árbitro mexicano Roberto García mostró “coraje y autoridad” en la tarjeta amarilla que mostró al brasileño Neymar en el partido entre Brasil y Perú anoche por el Grupo “C” de la Copa América, destacaron hoy medios locales.

Al final del primer tiempo, Neymar borró la marca de spray con espuma que García colocó para lanzar un tiro libre a favor de Brasil, en el triunfo por 2-1 frente a Perú en el estadio German Becker de Temuco, 680 kilómetros al sur de Santiago.

“La avivada de Neymar tuvo, por suerte, la autoridad y el coraje de García, quien no dudó un segundo en mostrar la cartulina amarilla”, indicó el portal informativo de la Televisión Nacional de Chile (TVN), dueño de los derechos de transmisión del campeonato.

Tras borrar con la mano la línea de espuma instalada por García, el delantero brasileño, autor del primer gol del encuentro, adelantó el balón un par de metros y la colocó en una mejor posición frente al arco de Perú defendido por el portero Pedro Gallese.

Con esta cartulina, el jugador del Barcelona de España estará “condicionado” para los próximos encuentros del “Scratch” ante Venezuela y Colombia, de manera respectiva, porque con una más tendrá suspensión obligada de un juego.

A juicio de expertos, independiente de la acertada cartulina mostrada al astro brasileño, el juez García tuvo un rendimiento más que aceptable, “por lo que no sería extraño verlo nuevamente dirigir en esta fase de grupo de la Copa América”.

En enero pasado, y en la derrota del Barcelona ante la Real Sociedad, Neymar se ganó también una tarjeta amarilla de “tonta manera” por quitarle de las manos la pelota al portero rival, Gerónimo Rulli, y hacerle un perfecto sombrero hacia el arco.