Compañía de Miami era “la gallina de los huevos de oro” de Concacaf

Traffic Group, fundada por el brasileño José Hawilla, que de manera secreta se declaró culpable de cargos de corrupción a fines del año pasado, está en el centro del escándalo de extorsión por 150 millones, anunciado por el Departamento de Justicia, que ha sacudido al mundo del futbol.

Jack Warner, expresidente de Concacaf
Jack Warner, expresidente de Concacaf (AP )

CIUDAD DE MÉXICO

Una firma de mercadeo deportivo en la lujoso Cayo de Brickell se convirtió en "la gallina de los huevos de oro" para la Concacaf, pues era la que pagaba sobornos a sus funcionarios para lograr derechos comerciales de diversos torneos.

Traffic Group, fundada por el brasileño José Hawilla, que de manera secreta se declaró culpable de cargos de corrupción a fines del año pasado, está en el centro del escándalo de extorsión por 150 millones, anunciado por el Departamento de Justicia, que ha sacudido al mundo del futbol.

Hawilla expandió su imperio desde el semillero del futbol de América del Sur a Miami en 1992 y con los años comenzó a dominar los contratos de televisión, la publicidad y las ofertas de licencias en Norteámerica.

Entre los que enfrentan cargos, se encuentra el empresario local Aaron Davidson de 44 años y presidente de Traffic Sports USA, la subsidiaria estadunidense de Traffic Group, la cual ha tenido los derechos de mercadeo de la Copa de Oro, la Copa de Campeones de la Confederación de Futbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf).

El documento legal de 163 páginas que incluye 47 cargos contra 14 funcionarios de la Federación Internacional del Futbol (FIFA), detalla como Hawilla, Davidson y otros empleados de Traffic acordaron pagar decenas de millones de dólares en sobornos a miembros de la Concacaf.

Ambos empresarios canalizaban el dinero de cuentas bancarias en Nueva York y Miami.

Según la denuncia, Hawilla se trasladó en 1992 de Brasil a Estados Unidos, donde negoció un acuerdo con el entonces presidente de la Concacaf, Jack Warner, para adquirir los derechos de comercialización de la Copa de Oro.

Hawilla de manera supuesta pagó los sobornos a Warner, que más tarde se convirtió en uno de los vicepresidentes de la FIFA, a cambio de los derechos de cinco ediciones de la Copa de Oro, que se jugó entre 1996 y 2003.

La relación comercial entre la Concacaf y Tráffic, que tiene su sede en Brickell Key, se floreció en toda la década de 2000, según la acusación.

En el camino los ejecutivos de Traffic comenzaron a pagar a otros dirigentes del futbol, entre ellos, Eduardo Li, presidente de la Federación de Futbol de Costa Rica, y Julio Rocha, en el momento presidente de la Federación de Futbol de Nicaragua y, posteriormente oficial de desarrollo de la FIFA.

El esquema de "payola" de Traffic continuó bajo el reinado de Jeffrey Webb, quien se convirtió en presidente de la Concacaf en 2012 y se comprometió a eliminar la corrupción.

Un co-conspirador no identificado, simplemente identificado como un ejecutivo de Traffic en la acusación, en forma supuesta apoyó la candidatura de Webb, con el envío de 50 mil dólares a la cuenta bancaria de una empresa en Cayman, controlada por Costas Takkas, un asociado del nuevo líder de la Concacaf y ex secretario general de la Unión de Futbol del Caribe (CFU).

"Por la misma época Webb con la ayuda y la asistencia Takkas utilizó su creciente influencia para solicitar un soborno de Traffic, en relación con sus esfuerzos para adquirir los derechos comerciales de las clasificaciones de CFU antes de los Mundiales de 2018 y 2022", señala la acusación.

Además Traffic se unió en 2012 a dos empresas que compiten para adquirir los derechos de transmisión de los torneos de la Copa América y Centenario.

Las tres empresas acordaron pagar 110 millones en sobornos a Webb y otros cuatro dirigentes del futbol de América Latina.

Hasta la fecha sólo el Traffic había pagado su parte, 40 millones de dólares, según la acusación.