Un año muy bravo

El portero de Chile aspira a ser el único jugador que gane todos los títulos que se celebrarán en este año, tras la Copa América, le faltan tres con el Barcelona 

Claudio Bravo
Claudio Bravo (Reuters )

CIUDAD DE MÉXICO

En pleno Mundialde Brasil 2014, ClaudioBravo recibió una de las mejores noticias de su carrera. La Real Sociedad y el Barcelona llegaron a un acuerdo para que se convirtiera en el heredero de Víctor Valdés.

Un reto nada fácil tomando en cuenta el palmarés y el prestigio con el que el portero catalán se marchaba de la ciudad Condal.

Andoni Zubizarreta, entonces director deportivo del Barça, y el entrenador Luis Enrique Martínez confiaban en que Bravo podía ser un referente en el arco culé.

En principio, en Barcelona había la percepción que Bravo sería el arquero suplente, que estaría por detrás del alemán Marc-André TerStegen, pero Luis Enrique confió en él para ser el arquero titular en la Liga; el entrenador asturiano, en cambio, le concedió la titularidad a Ter Stegen en la Champions y la Copa del Rey.

Una competitividad a tope entre ambos, el primero que dudara podría quedar marginado."Muy feliz de estar en un club como el Barcelona, es un premio al trabajo, al esfuerzo y a la dedicación, vengo con ganas de aportar, soy un tipo ambicioso que tiene las expectativas muy altas", decía Bravo el día que fue presentado como arquero del Barcelona.

Del 2003 al 2006, Bravo jugó en su país, con el Colo Colo solo ganó un título de Liga, en el último torneo que estuvo ahí. Para el curso 2006-2007 llegó a la Real Sociedad, pero en el equipo vasco las metas son diferentes, aspirar a los títulos es más complicado, porque por delante hay equipos con presupuestos y plantillas mejor confeccionadas.

Tras ocho años en San Sebastián, el Barça tocó la puerta, era el momento de demostrarse a sí mismo que podía con el reto de resguardar el arco de un equipo grande.

Su debut oficial como culé se dio el 24 de agosto, primera jornada de la Liga en el Camp Nou contra el Elche.

Los primeros meses fueron de encanto, el Barça no permitía goles y hasta la Jornada 8, Claudio no sabía lo que era ir a recoger el balón al fondo de las piolas.

Entonces llegó la visita al Bernabéu y ahí experimento un triple trago amargo, perdió su invicto, recibió tres goles (Cristiano, Pepe y Benzema) y supo lo que era perder el partido más seguido a nivel mundial.

En la Liga no hubo discusión, Bravo se mantenía como el mejor arquero del torneo. Al cabo delas 38 jornadas, acabó como el portero menos goleado, con 21 tantos encajados, 8 menos de los que permitió el Atlético de Madrid y 17 menos que el Real Madrid.

Solvencia en estado puro. En el Vicente Calderón celebró su primer título del curso, se bañó de la gloria junto al resto de sus compañeros.

El trofeo Zamora (al mejor portero de la Liga) lo avalaba. Una semana después de la conquista de la Liga, Bravo concedió una entrevista a la Cadena Ser y repasaba su buen año.

Reflexionaba que "no me gusta que digan que he hecho olvidar a Valdés. Su imagen nunca se tiene que olvidar, es de admirar lo que hizo". Afirmaba que el ambiente con Ter Stegen y Jordi Masip (tercer arquero) era de lo mejor.

"Los tres nos llevamos súper bien. Soy el mayor y me toca ayudar cuando alguno flaquea".

CON TODAS LAS DE LA LEY

Después de la conquista de la Liga, vino la Copa del Rey. En este torneo en los 9 partidos que disputó el Barcelona, Luis Enrique eligió a Ter Stegen como titular, en 8 Jordi Masip fungió como arquero suplente y solo en la Final, ante el Athletic de Bilbao, Bravo apareció como la opción de relevo del arquero alemán.

No jugó ni un solo minuto en la Copa, pero fue campeón con todos los efectos. La historia de la Champions fue similar, Ter Stegen fue el dueño del arco, pero con la diferencia de que en los 13 partidos, Bravo sí estuvo en el banquillo y no Masip; como el meta alemán no fue expulsado ni sufrió lesión alguna, Claudio no jugó. Incluso la UEFA, en una postura un tanto discriminatoria, no lo considera campeón por no haber disputado ni un solo minuto, pero el título de campeón nadie se lo quita.

Fue tricampeón con todas las de la ley.

REY DE AMÉRICA

Y llegó la Copa América, Bravo llevó el gafete de capitán, fue un líder indiscutible de La Roja. México fue la selección que más lo castigó, dos goles de Matías Vuoso y otro de Raúl Jiménez, marcaron la jornada en la que más goles permitió. Perú, en la semifinal, le anotó otro, pese a esas cuatro anotaciones se adjudicó el trofeo al portero menos goleado de la Copa América.

En la Final, Bravo tuvo una buena actuación, estuvo atento en los balones que amenazaron su área, en la tanda de penales atajó el tiro de Banega, lo que abrió el camino para que La Roja se coronara.

Con el torneo decidido, se colgó en una de las porterías y celebró la conquista de un título histórico para su país. Después recibió el trofeo y lo levantó al cielo.

Claudio Bravo ha vivido un 2015 espectacular, es el único jugador que puede aspirar a ganar los siete títulos que se disputan este año, al triplete con el Barça y la Copa América, le quedan por jugarse la Super Copa de Europa contra el Sevilla, la Super Copa de España contra el Athletic de Bilbao y el Mundial de Clubes en Japón. Juegue o no en estos torneos, si los gana, nadie podrá restarle mérito.