Mourinho impuso su ley

El Chelsea le cerró la puerta al Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de la Champions League. Perdieron a Cech y Terry, pero apostaron por resolver en Stamford Bridge

Madrid, España

Es difícil imaginar al Chelsea de José Mourinho jugando de otra forma. El visitante de Londres logró sacar un empate sin goles ante el Atlético de Madrid, que vive un romance con sus aficionados y todavía sueña con ser campeón de Europa.

Existen varios estadios hostiles para el técnico portugués, pero pocos como el Vicente Calderón, fueron 90 minutos de insultos individuales y colectivos para el Special One, quien en la conferencia previa recordó que su equipo en España es el odiado Real Madrid y se olvidó del castellano al momento de responder las preguntas.

En la contraparte, el argentino Diego Simeone tiene en este lado de Madrid todo un culto a su favor, bufandas con su imagen y cantos en su honor lo tienen dentro de una vitrina, inalcanzable a las críticas, aún con decisiones de difíciles del explicar como la de entregarle el mando del equipo a Diego, el brasileño que fue y vino del club colchonero sin hacer mucho ruido.

En su talento quedó la generación durante más de 45 minutos y fracasó, el Atlético se encontró con un planteamiento típico del Chelsea, una línea de cuatro con César Azpilicueta, Gary Cahill, John Terry y Ashley Cole, seguido de tres medios de recuperación como Obi Mikel, David Luiz y Frank Lampard. Por los costados, pero sin ofender, los brasileños Willian y Ramires se disfrazaron de laterales.

Fernando Torres fue ovacionado en la que fuera su casa, pero la soledad en punta no le viene bien, a pesar de que intentó durante todo el encuentro, Miranda y Godín siempre le pusieron el freno.

Petr Cech fue baja en el primer tiempo, tras salvar un balón que peligrosamente cerraba el ángulo de su puerta y después de golpear con ambos brazos el larguero cayó sobre su propio codo, provocando la lesión que lo dejará fuera el resto de la campaña.

El plan de Mourinho se vio afectado en ese sentido, pero en el resto funcionó a la perfección, el temido Diego Costa tomó siempre la pelota a más de 10 metros del área, donde no inspira peligro y Raúl García no aprovechó las libertades que le dieron los centrales para rematar.

Koke estuvo irreconocible, impreciso en los pases y mandando el balón lejos de puerta en los disparos a media distancia; Juan Fran y Filipe Luís encontraron demasiado tráfico siempre que trataron de comandar un ataque.

Poco le funcionó la entrada de Arda Turán al Cholo, la tribuna lo pedía desde el primer tiempo, pero el DT sabía que este candado no se abría con ninguna llave.

Solo otra lesión, la de John Terry, cambió el esquema del portugués. Sale el capitán y deja su lugar al alemán André Schurrle, quien mostró empeño pero la intención del Chelsea esta noche era salir del Calderón con el marco en cero, tal vez, buscar en una pelota parada el gol de la ventaja, no más.

José se levantaba de su asiento para pedir calma a Frank Lampard cuando el equipo se desbordaba al ataque y se guardó a Demba Ba hasta el tiempo de compensación.

Otra noche en la que la posesión es del rival, en la que el Atlético tiró en proporción de 4 a uno a puerta; sin embargo, los Blues salieron tranquilos.

El partido de ida no era necesario, Mou dejó el trabajo para la vuelta en Stamford Bridge la próxima semana, un exceso del confianza ante un Atlético que este año ha dejado atrás a todos sus fantasmas y que solo necesita un gol para llegar a la Final de la Champions.