Barcelona y Atlético de Madrid, un duelo colosal

Los culés reciben a los rojiblancos en los cuartos de ida de la Champions League, una serie que pinta para ser una batalla que marcará a uno y otro en el futuro inmediato. Los del Tata y el Cholo no darán tregua

CIUDAD DE MÉXICO

Barcelona y Atlético se toman una pausa en la Liga. Los dos mejores equipos de España apartan el pulso trepidante que están ofreciendo semana a semana en la competición local, para ofrecer un choque entre dos colosos en la competición más importante de clubes. Es lo que tiene la Champions, que permite ver cruces entre equipos de buen pedigrí. El de esta tarde en el Camp Nou es uno de los más atractivos. Culés y rojiblancos se conocen hasta las canas, pero no por ello el banquete deja de ser trascendental. 

El Barcelona dando tumbos sigue vivo en las tres competiciones, con Messi e Iniesta ondeando la bandera de la causa blaugrana. Del otro lado, el Atlético se niega a claudicar, comanda la clasificación doméstica y no quiere despertar del encanto que vive desde la llegada de Diego Simeone.

Cada uno es bien reconocible en sus intenciones. Los catalanes asumen la pelota como esencia fundamental de su juego, la bola debe rodar y rodar hasta crear la ocasión perfecta. Aunque es verdad que la llegada de Gerardo Martino ha hecho al Barça un equipo de rachas; identificable en las citas más importantes y a veces anárquico en partidos que suponen menor presión.

El Atlético no cambia para nada, mantiene el orden, un buen despliegue físico, contragolpe como arma letal, y el hambre de pelear cada pelota hasta el final. Aunque el Atleti tenía poco crédito, Simeone ha revitalizado al equipo y los rojiblancos se han acostumbrado a ganar, también tiene buen futbol, con jugadores que le imprimen talento en medio campo y son letales al frente. El Atlético ha enterrado los complejos del pasado, ya no se siente equipo inferior, sino protagonista.

La Liga es el parámetro de lo que puede verse este día en la Champions. El Barça ha venido de menos a más, encontró petróleo en el Santiago Bernabéu y de estar desahuciado, se levantó como Lázaro. Tomó un segundo aire y si bien su imagen ha sido un poco más estable, no despeja del todo las dudas, más aquellas que rondan la figura del entrenador —como colocar a Neymar en el once cuando el brasileño no anda enchufado—, aunque el Tata Martino mantiene vivo al equipo en las tres competencias.

El Barcelona ha respondido en las grandes citas, triunfó en el Etihad y doblegó al Manchester City, superó al Real Madrid en el Bernabéu, y el fin de semana se impuso al Espanyol en el derby catalán. Martino parece haber encontrado su equipo ideal al fortalecer la sala de máquinas con cuatro mediocampistas. Nadie en el mundo posee el toque representado en Busquets, Iniesta, Xavi y Fábregas. Arriba Neymar y por supuesto Messi, quien ha vuelto a ser el referente goleador y el arma más efectiva de los culés.

Pero los caudillos de Simeone también merecen un reconocimiento, a estas alturas de la temporada mantiene la tensión y con todos los méritos es líder de la Liga. La doctrina del partido a partido que repiten el Cholo y su pelotón los ha hecho ser una escuadra a la que pocos quieren tener enfrente.

Simeone cuenta con jugadores de buena talla, tipos como Arda Turan, Koke, Gabi, Tiago y Diego Costa (el punto de referencia en el eje de ataque), caudillos que se han partido la cara por devolverle al Atlético la gloria de antaño. Los colchoneros son un equipo rocoso que ha conquistado campos difíciles. Apenas el fin de semana ganaron en el Nuevo San Mamés. Y en Europa obtuvo triunfos a domicilio ante los desmejorados Milán y Porto.

Barça y Atlético ya tuvieron su ocasión de medirse en la Final de la Supercopa de España, un doble empate que le dio el título a los culés por el gol de visitante de Neymar. Y en la Liga empataron a cero en la Jornada 19. Los dos equipos se juegan gran parte de su futuro inmediato, cada uno con sus armas, con sus estilos bien marcados desde la tradición. Dos estilos, dos colosos con espíritu combativo harán de esta serie una fiesta porque Barcelona y Atlético no sienten el futbol, lo viven.