Barcelona confirma su dominio mundial

El equipo culé vence en la Final de Yokohama al River Plate con goles de Messi y Suárez, logrando su quinto título del año

Barcelona celebra el doblete de Suárez
Barcelona celebra el doblete de Suárez (EFE)

Enviado, Yokohama, Japón.

No hubo sorpresas en Yokohama, Barcelona validó los pronósticos y se levantó con el título del Mundial de Clubes, un escudo que portará a lo largo del 2016. Una etiqueta, porque el reconocimiento se lo ha ganado en todo lo que va del 2015. El equipo de Luis Enrique sigue con su cosecha de trofeos, ahora tocó elevar al cielo el del campeón del mundo, logrado de manera contundente ante un honroso River Plate que no pudo con los culés.

El Barça no varió sus planes, es un equipo que no se altera, no tiene por qué hacerlo, confía que sea el de enfrente el que tenga que romperse la cabeza para detenerle. Asó que los culés fueron a lo suyo, a buscar la pelota y a encontrarse con Barovero.

Mientras River fue un equipo que trató hacer juego, pero no descuidó la retaguardia, buscó demostrar que es un equipo que también tiene en la sangre complicidad con la pelota. Pero poco a poco se fue dando cuenta que la crianza del Barça es más fina que el arrebato de sus barrios.

Como siempre, los culés tomaron el balón, su juego masticado en el medio campo impidió que los argentinos pudieran arrebatarles la posesión, el cuadro de gallardo apostó por hacer el partido una batalla física, ahí es donde se sentía superior y eso le ayudaba también para no ser pillados fuera de sitio.

El Barça armaba el juego, consciente que en cualquier momento su tridente podría cambiar el rumbo del partido, pero a Messi, Neymar y Suárez les costó el encuentro, sobre todo porque River se paraba con mucho sentido, siempre buscando apoyarse para no quedar mal parados y evitar que los medios catalanes engancharan con los delanteros.

Poco a poco se fue soltando el Barça y lo hizo a través de Iniesta, el manchego amagó con disparar desde el borde del área, engañó a la defensa de los argentinos y encontró a Messi; Leo que había participado poco en el juego, disparó fuerte y abajo, pero Baravero le ganó el duelo.

River, consciente de que jugar a manejar la pelota era imposible ante el Barça, siguió con el plan de hacer una batalla física, y de vez en cuando buscaba creerse que podía aspirar a algo más, pero los culés no tardaban en desarticular sus arrebatos. No había pateado a gol hasta el minuto 24, cuando los catalanes ya se habían aproximado a Barovero un par de ocasiones.

El partido cayó en una disputa en el centro del campo, un buen plan para River que deseaba ver la pelota lejos de su arco. Messi volvió a exigir a Barovero en el cobro de un tiro libre. La Pulga poco a poco se iba metiendo en el juego. Neymar apenas había desbordado y Suárez era bien sometido por los centrales argentinos.

Pero los planes argentinos se desmoronaron en un momento de inspiración de Messi. El delantero argentino tomó la pelota y la abrió para la banda derecha para Alves, el brasileño centró a segundo palo donde Neymar bajó la pelota con la cabeza y Leo apareció en el área como nueve puro, dejó correr y definió con la zurda. Barovero ya no pudo detenerle. La chispa de Messi estuvo a punto de aumentar el marcador, cuando La Pulga conectó con Suárez, pero la definición del charrúa se fue por un costado.

No perdonó Lucho en el arranque del complemento, cuando River buscaba echar mano de su orgullo y tirar de carácter para buscar descontar, Busquets mostró su capacidad como mariscal, lanzó un largo cambio de juego que dejó a Suárez con ventaja para medirse frente a frente con Barovero, el pistolero disparó raso con la derecha y el meta argentino no logró cerrar las piernas a tiempo.

El partido cayó en el escenario que esperaba el Barça: que River con la necesidad de rescatar el juego adelantara líneas, pasó ello y así hubo más espacio de acción para el ataque culé. Amenazó una y otra vez el Barça con Messi, Neymar y Suárez, los argentinos no encontraban tregua, no conseguían acercarse a Bravo y sufrían cada vez que la delantera blaugrana se conectaba.

Fue orgulloso River, pero ni en la pelota parada tuvo suerte el cuadro rioplatense, porque en cada bola aérea Piqué impuso su ley y Mascherano metió la pierna fuerte cuando fue necesario. Nadie en River le iba a enseñar al Jefecito cómo se juegan estos partidos.

El tridente noqueó a River. Messi cedió para Neymar y éste levantó un centro que Suárez cabeceó. Barovero se quedó parado, era el mensaje claro de que por ahora no hay modo para frenar la magia del Barça que conquistó el mundo en Yokohama.