Di Stéfano, campeón con River Plate y Boca Juniors

La 'Saeta Rubia' colgó los botines envuelto en la gloria pero no se apartó de su pasión de toda la vida pues como director técnico ganó con los 'xeneizes' el campeonato Nacional argentino de 1969

Alfredo Di Stéfano, ex entrenador de River y Boca
Alfredo Di Stéfano, ex entrenador de River y Boca (Foto tomada del twitter de la FIFA )

BUENOS AIRES, Argentina

Alfredo Di Stéfano, fallecido el lunes a los 88 años, coleccionó también hazañas al borde de las canchas, al haber sido DT campeón con Boca Juniors y con River Plate, los dos grandes del futbol argentino.

La 'Saeta Rubia' colgó los botines envuelto en la gloria pero no se apartó de su pasión de toda la vida pues como director técnico ganó con los 'xeneizes' el campeonato Nacional argentino de 1969 y con los 'millonarios' el Nacional de 1981.

Había iniciado su carrera como entrenador en el español Elche, pero en 1968 fue contratado como mánager por la institución azul y oro de la Ribera del Riachuelo, pese a que era un riverplatense de alma por tradición familiar y haber sido el club que lo llevó a la primera división.

Eran otros tiempos y ningún fanático se sintió ofendido por ver al 'Di' pasar a ser el conductor de los boquenses.

Para el Nacional-1969, formó una escuadra a su gusto, con una fuerte disposición ofensiva y dos punteros netos como Ignacio Peña y Ramón 'Mané' Ponce.

Sin goles, no sale el sol

"Un partido de futbol sin goles es como un domingo sin sol", dijo una vez y sea cual fuere el origen de la frase, lo define de cuerpo entero.

La idea del DT era abrir la cancha y romper con un futbol mezquino y cerrado, mientras que en el medio campo le confirió poder al volante con proyección de ataque Norberto 'Muñeco' Madurga.

El cerebro era Orlando 'El Negro' Medina, quien le ponía pases en profundidad a Madurga, mientras que en la zaga se lucía un lateral izquierdo de lujo, Silvio Marzolini.

En el arco, reemplazó a una leyenda, Antonio 'El Tano' Roma por un arquero elástico y volador, Rubén Sánchez, y en la defensa ubicó a un peruano que hizo historia en Argentina, Julio Meléndez, considerado por quienes lo vieron como el mejor zaguero central del club por jerarquía y elegancia.

En la faz ofensiva, confió en uno de los máximos ídolos de Boca de todos los tiempos, Angel Clemente Rojas, o 'Rojitas', el hombre de la cintura mágica, capaz de desbaratar una defensa entera con sus amagues.

Los auriazules llegaron a la última fecha con dos puntos de ventaja en choque de campanillas contra su archirrival River en su estadio Monumental. El país futbolero estuvo en vilo.

Boca se puso en ventaja con dos goles de Madurga y River logró empatarle, pero la igualdad le permitió a los azul y oro dar la histórica vuelta olímpica en el templo de su superadversario.

"Fue un partido muy importante. Nuestro equipo era atípico a la historia clásica de Boca, porque éramos muy ofensivos, de la mano de Di Stéfano como técnico", comentó una vez Marzolini.

Trotamundos del fiutbol, Di Stéfano regresó a España y dirigió a Valencia, Rayo Vallecano y Castellón, e incluso a Sporting de Portugal, hasta que en 1981 volvió al país para dirigir a su querido River Plate.

Campeón con equipo de mundialistas

En manos del 'Di' quedó un equipo de estrellas, que no daba pie con bola y que había forzado el alejamiento de Angel Labruna, ídolo y leyenda riverplatense.

"Ningún jugador es tan bueno como todos juntos", decía Di Stéfano.

Brillaban en la escuadra varios excampeones mundiales de Argentina-1978 como el goleador Mario 'Matador' Kempes, el capitán Daniel Passarella y el arquero Ubaldo Fillol, además del lateral Alberto Tarantini y el volante Américo Gallego.

River conquistó el título con un diseño de juego menos audaz frente al que se considera el mejor equipo de Ferro Carril Oeste de su historia, el que dirigía técnicamente Carlos Timoteo Griguol.

El partido de ida final lo ganaron los riverplatenses 1-0 con gol de Julio Olarticoechea en el Monumental y la vuelta, en cancha de Ferro, también por 1-0 con un cabezazo de Kempes.

"Creo que elegí el camino justo, el de la disciplina y el sacrificio. Cuando el traje de etiqueta no va, hay que ponerse el overol", dijo Di Stéfano después de la final.