Adidas, silencio en el ojo del huracán

Adidas eligió un camino bien distinto al del resto de grandes patrocinadores de la FIFA, como Coca-Cola, McDonald's y Visa, que pidieron explícitamente la renuncia de Joseph Blatter 

El presidente del Consejo de Adidas, Herbert Hainer, durante una asamblea general de la firma.
El presidente del Consejo de Adidas, Herbert Hainer, durante una asamblea general de la firma. (DPA )

HERZOGENAURACH, ALEMANIA

La empresa Adidas tiene mucho poder en el negocio del fútbol como uno de los principales patrocinadores de la FIFA y máximo sponsor de la federación alemana, pero guarda silencio ante los últimos escándalos. ¿Dañará eso la marca del gigante alemán?

Adidas eligió un camino bien distinto al del resto de grandes patrocinadores de la FIFA, como Coca-Cola, McDonald's y Visa, que pidieron explícitamente la renuncia de Joseph Blatter a la presidencia del ente rector del fútbol mundial tras los últimos casos de corrupción.

La empresa alemana, que tiene sus oficinas centrales en Herzogenaurach, sólo exige reformas. "Que una persona se vaya no soluciona nada. Tienes que cambiar la organización profundamente", reclamó el presidente del Consejo de Adidas, Herbert Hainer, en una entrevista con la revista "Wirtschaftswoche".

"Confío en el trabajo de la comisión de ética y reforma de la FIFA, porque sé lo que están haciendo allí los expertos y qué metas persiguen", dijo Hainer.

Adidas es una pieza fundamental en el último escándalo de la FIFA que vio la luz. El antiguo jefe de la multinacional Robert Louis-Dreyfus y el legendario ex futbolista alemán Franz Beckenbauer, durante muchos años imagen de la marca, son dos nombres clave en la presunta compra de votos para que Alemania ganara la sede del Mundial 2006.

"Lo apropiado sería que (Adidas) optara por un papel mucho más activo. La mayor parte del dinero (en el deporte) viene de los patrocinadores. Sólo con ellos son posibles estos escándalos", opinó el profesor de economía ética Christoph Lütge, de la Universidad Técnica de Múnich.

El presidente de la marca suiza de artículos deportivos Skins, Jaimie Fuller, fue más allá. "Son más que un cómplice. Siempre apoyaron el sistema de la FIFA y lo siguen apoyando porque están en las raíces de la corrupción deportiva", dijo en una entrevista con la televisión n-tv Fuller, que es cofundador de la plataforma "New FIFA Now" (una nueva FIFA ahora).

Los antiguos presidentes de Adidas no tienen precisamente el currículum inmaculado. Horst Dassler, hijo del fundador de Adidas, Adolf Dassler, creó antes de morir en 1987 la empresa de marketing deportivo ISL. Años más tarde, en 2008, se conoció que ISL pagó a varios altos cargos de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional para hacerse con derechos de comercialización de eventos deportivos. En total, 138 millones de francos suizos (unos 138 millones de dólares) se distribuyeron desde una fundación en Liechtenstein para, al parecer, garantizarse esos derechos y lucrarse.

Pero es el inmediato predecesor de Hainer en el cargo, Louis-Dreyfus, quien está ahora en el foco. La pregunta de dónde fue a parar un pago de 6,7 millones de euros que el francés, que murió en 2009, realizó antes de que Alemania ganara la sede del Mundial aún no tiene respuesta. Según "Der Spiegel", el dinero sirvió para comprar votos de miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA.

Hace dos años, Adidas amplió su contrato con la FIFA hasta 2030. La cooperación, un pilar para la empresa alemana en su duelo con Nike, comenzó en 1970.

Con la Federación Alemana de Fútbol (DFB) el acuerdo empezó mucho antes, en el Mundial de 1954, el primero en las vitrinas de los germanos. El contrato con la DFB expira en 2018, pero Hainer se mostró partidario de ampliarlo. Sin embargo, hubo rumores sobre un posible cambio a Nike, una decisión que supondría un tremendo golpe para Adidas.

"Nike está preparado y tiene ideas claras sobre la responsabilidad", señala el administrador de fondos de la empresa Union Investment, Ingo Speich. Desde hace años, grandes empresas tienen normas cada vez más estrictas sobre el cumplimiento de la ley, con el fin de prevenir la corrupción y el fraude.

Adidas está en un dilema. "El problema principal es que una empresa del DAX (el principal índice bursátil alemán) tiene que observar estándares de cumplimiento muy altos. Pero Adidas aplicó en el pasado otros estándares en contratos con organizaciones deportivas", explicó Speich.

Para las empresas de Estados Unidos, donde la ley es más estricta, la sensibilidad por la corrupción es mucho mayor. O al menos es lo que se puede extraer de la reacción de los patrocinadores de la FIFA de ese país ante los escándalos. Casi todos pidieron la dimisión de Blatter.

Adidas, en cambio, calla. "Hay mucho temor a expresarse de forma crítica contra algunas organizaciones", señala el experto en ética Lütge.

Sin embargo, el alemán no cree que la empresa de Herzogenaurach vaya a sufrir consecuencias en el mercado. Adidas tiene una gran reputación en todo el mundo y los alemanes son bastante fieles a las marcas, señala. "Y el tema de la corrupción es algo muy abstracto para los consumidores, es algo muy diferente, por ejemplo, que el trabajo infantil".

Hainer, el presidente de Adidas, presentó recientemente buenas cifras de mercado sobre el último trimestre y se mostró tranquilo ante el futuro. "Creo que el consumidor sabe diferenciar bien entre la DFB por un lado y el mercado y la empresa Adidas por otro".

Speich es algo más crítico. "El consumidor claro que es consciente de cuando algo va mal", asegura el experto. Eso podría tener consecuencias en el mercado y en el peor de los casos podría provocar un boicot por parte de los consumidores.

"El cliente se pregunta: ¿Tengo que comprar precisamente productos de este fabrivante si hay otros?", dice Speich.