Julio Grondona, el dirigente polémico

El dirigente de la Asociación del Futbol Argentino, quien falleció este miércoles siempre ha estado ligado a la polémica, desde sus años con el Club Arsenal hasta su llegada a la AFA 

Julio Grondona, presidente de la AFA
Julio Grondona, presidente de la AFA (EFE)

Ciudad de México


Julio Grondona comenzó como dirigente de un club de barrio hasta convertirse en uno de los hombres más poderosos del futbol mundial.

Grondona, quien falleció el miércoles a los 82 años, ejerció la presidencia de la Asociación del Futbol Argentino (AFA) desde 1979, y la vicepresidencia de la FIFA a partir de 1988.

Lo más notable es que Grondona se erigió como uno de los hombres fuertes del futbol mundial sin hablar una sola palabra en inglés, algo de lo cual se jactaba.

Hasta su muerte, fue hombre de confianza del titular de la FIFA Joseph Blatter, compartió reuniones con Michel Platini, Franz Beckenbauer y con decenas de dirigentes de todo el mundo, y sin embargo solo manejaba un idioma: el español.

A Grondona, esa limitación idiomática jamás le preocupó.

"Hablo sólo español, cierto, pero tengo una ventaja sobre el resto de los políglotas: hablo muy bien el idioma del futbol", dijo Grondona en una entrevista. "Y ese idioma, no todos lo saben hablar".

Estudió hasta tercer año en la Universidad de Ingeniería pero debió abandonar la carrera por una enfermedad de su padre, del que heredó un negocio para materiales de construcción que conservaba hasta su muerte.

Grondona inició su carrera como dirigente del fútbol en 1957 cuando fue uno de los fundadores de Arsenal de Sarandí, un equipo de un barrio de Buenos Aires que presidió durante casi dos décadas. Se alejó de Arsenal en 1976, año en que asumió la presidencia de Independiente, club del cual era reconocido simpatizante y al que presidió hasta 1979.

Abandonó la presidencia de Independiente en 1979 para tomar las riendas de la AFA, la organización que dirigió por nueve mandatos consecutivos. Su última reelección fue en octubre de 2011, en una votación que estuvo precedida por denuncias de fraude y lavado de dinero, así como por un escándalo en las puertas de la entidad protagonizado por un rival del veterano dirigente.

Su reelección se produjo pese una denuncia penal por fraude y lavado de dinero presentada en su contra por el empresario Carlos Avila, ex presidente de Torneos y Competencias, una subsidiaria del conglomerado de medios Grupo Clarín que poseía los derechos de la transmisión por cable del fútbol argentino hasta que la AFA rompió el contrato en 2009.

Avila entregó ante la justicia balances de supuestas cuentas bancarias en Suiza a nombre de Grondona, de sus familiares y de un ex colaborador ya fallecido por un monto total de 30 millones de dólares. También una filmación que grabó con una cámara oculta en la que el presidente de la AFA cuenta detalles sobre operaciones poco claras vinculadas al negocio del fútbol.

La filmación se difundió un día antes de la votación. Grondona respondió con una demanda por extorsión, coacción y amenazas, un pleito que seguía en curso hasta su muerte.

Avila fue el precursor en el negocio de la televisación de partidos del fútbol argentino a fines de la década de 1980. Años después cedió su participación en el negocio al Grupo Clarín.

En la filmación, Grondona le reprochó a Avila que no se lo haya vendido a él y también se quejó de que los directivos del Grupo Clarín no lo hicieron partícipe del negocio del cable.

Hábil negociador, el lema preferido de Grondona era "Todo pasa", frase que hasta tenía estampada en su anillo que llevaba desde hace décadas.

Durante su gestión al frente de la AFA, Argentina tuvo a dos de los jugadores más talentosos en la historia del fútbol mundial: Diego Maradona y Lionel Messi.

Con Messi mantuvo cordiales relaciones, pero con Maradona alternó etapas buenas y malas.

Maradona se disgustó al extremo con Grondona cuando el dirigente decidió no renovarle su contrato como técnico de la selección tras el Mundial de Sudáfrica en 2010, en el que Argentina fue eliminada en los cuartos de final.

Hace unos meses durante el Mundial de Brasil, ese enfrentamiento se agudizó cuando Maradona lo calificó de "perverso", después que Grondona se habría burlado de él diciendo que le traía mala suerte a la selección de Argentina.

Durante ese Mundial, Grondona también se vio involucrado en un escándalo por denuncia de reventas de entradas que tenían el sello de la AFA y el nombre de su hijo Humberto, quien negó tener cualquier vínculo con la reventa.

Bajo su mandato, Argentina conquistó la Copa del Mundo en México 1986, cuando Maradona fue la gran figura; además de las copas de América de Chile 1991 y Ecuador 1993; las medallas de oro olímpicas en Atenas 2004 y Beijing 2008 y seis torneos mundiales Sub20.

Grondona solía recordar que uno de los momentos más difíciles los vivió en 1973 cuando fue secuestrado su hijo Humberto. Durante nueve días, Grondona se encargó de negociar con los secuestradores el pago de un rescate y la liberación.

Además de ser vicepresidente de la FIFA, Grondona fue presidente de la Comisión y Finanzas de ese organismo.

A pesar de todo, no usaba computadora ni calculadora.

"De tecnología, nada y tampoco tengo interés en aprender, es tarde para mí; las cuentas las hago a mano", dijo Grondona en una entrevista en septiembre de 2011 en la revista SoHo.

Por ese entonces, el dirigente reconoció que no iba al cine desde 1957 cuando vio el filme "Lo que el viento se llevó".

"Ah, sí, y después vi el estreno de 'Héroes''', se corrigió Grondona en alusión a un documental sobre el Mundial de 1986.

En general, Grondona no tenía asistentes que le atendiesen el teléfono.

"Si me llamás y no quiero hablar te digo que no quiero hablar y listo", recordó Grondona. "Si me insultás, te saludo, y si me felicitás, te agradezco".

Sus controversias

Grondona no sólo ha sido conocido por lo que ha hecho como presidente de la AFA, sino por la polémica que ha marcado en su historia.

Durante su mandato en el Arsenal, fue suspendido un año por la AFA tras agredir a un árbitro, lo que le impidió ser candidato para la presidencia de la AFA en 1970.

En 2003 también fue blanco de críticas tras declarar sobre el por qué no había árbitros judíos en el futbol argentino: "los judíos no llegan a ser árbitros de primera división en la Argentina porque el mundo del futbol es algo difícil, trabajoso y a los judíos no les gustan las cosas difíciles", declaró para el reportero Ramiro Sánchez Ordóñez, quien tras hacerle esta pregunta fue censurado y despedido.

Para el torneo del 2010, los equipos del Torneo Argentino A pidieron un aumento salarial, esto por lo que implicaba los costos del campeonato, pero Grondona rechazó la petición diciendo que a él no le importaba un carajo si ellos jugaban o no, por eso había echado a Maradona.

Su última controversia fue en 2011, cuando el empresario Carlos Ávila lo acusó de fraude, asegurando tener pruebas y videos que comprometían al Presidente, y donde también era culpable de amenazar de muerte al periodista Alejandro Fantino.