El boicot al primer Sindicato de Futbolistas en México

Carlos Albert creó la primera organización de futbolistas en 1971 a raíz de una demanda legal, pero aseguró que los directivos de aquel entonces amenazaron y corrieron a los jugadores, por lo cual "murió" en poco tiempo

Carlos Albert
Carlos Albert (Carlos Albert)

Ciudad de México

Una demanda legal fue la piedra angular para la creación del primer Sindicato de futbolistas mexicanos. Carlos Albert era defensa central en el Necaxa, todo marchaba bien en su carrera, incluso era seleccionado nacional, pero en 1971 sufrió por primera vez una injusticia laboral, la cual lo llevó a buscar una solución con los directivos, pero al ser ignorado, se decidió a entablar una demanda legal.

Ya pasaron 46 años, pero él recuerda hasta los pequeños detalles de la situación.

"En el Necaxa me quisieron hacer la que le hacía a todos los mexicanos en aquel entonces, terminaba tu contrato y te ponían en dos condiciones, transferible o retenido. Transferible era que si alguien se interesaba por ti podía pedir a la empresa hablar contigo, pero no hablaba nadie contigo, te pagaban el 50 por ciento de sueldo y te ponían transferible para pagar el 50 por ciento en la época en la que terminaba el torneo e iniciaba otro", relató a La Afición.

Enseguida, agregó que " a veces se ahorraban un mes o dos meses y no lo hacían con un jugador, sino 8 o 9, era una injusticia totalmente. Me quisieron hacer esto, recién se había publicado una nueva Ley Federal del Trabajo con un capítulo novedoso que se llamaba 'del deportista profesional', nos protegía. Los señores pensaron que no se iba a utilizar y que íbamos a ser sus súbditos".

Albert buscó durante meses a Julio Orvañanos, quien era el encargado de dichos trámites en el Necaxa. Quería aclarar la situación, porque consideraba que no había faltado a la institución, que su trabajo lo respaldaba, ya que pocas veces se había quedado en la banca, y su nivel lo tenía en selección nacional; por ende, se merecía un buen trato.

" Fui y presente mi demanda en Conciliación y Arbitraje. Cuando se da cuenta Orvañanos, entonces sí apareció y me mandó a llamar. Me dijo, 'a ver Carlos, de qué se trata esto', y le respondí que muy sencillo, 'yo lo busqué día y noche durante tres meses y no pudo o no quiso verme', le dije que no era por dinero, sino por dignidad, que yo no era un perro".

Le dieron un cheque en blanco para que diera marcha atrás, lo presionaron a través de su padre, de otros futbolistas, pero no se dobló y siguió adelante, y según los archivos, futbolistas como Antonio Mota, Gamaliel Ramírez, Tato Linares, Villalobos, Valdivia, Magaña, y "en general los de Necaxa y Chivas, además de otros", fueron los que se unieron al movimiento.

"Cuando los compañeros se dan cuenta que iba ganando cada una de las instancias al Necaxa, entonces de varios equipos se acercaron a mí y me preguntaron, 'cómo le hacemos'. Yo les dije que cada caso debía ser distinto pero que ahí estaban los abogados".

NACE EL SINDICATO

Una tarde, en la que discutían uno de los casos con los abogados, Carlos Albert propuso un Sindicato de futbolistas. Pensaron en otro tipo de agrupación, como una Asociación Civil, pero "nos dimos cuenta que la única forma legal de defendernos en caso de que los directivos nos ignoraran era un sindicato, en aquel entonces estaban muy satanizados y ahora también. No había de otra, era la único que nos daría una fuerza legal en caso de necesitarla".

Entonces, "buscamos un representante en cada uno de los equipos, fuimos a cada club para explicarles cuál era nuestro tema, por qué queríamos hacerlo, que no era de choque. Fue creciendo hasta que cumplimos a plenitud los requisitos que requería la ley para el Sindicato, metimos los papeles a la Secretaria del Trabajo y lo aprobaron. No fue un intento, yo tengo los papeles firmados, se llamó el Sindicato Único de Futbolistas Profesionales de la República Mexicana, abarcaba Primera División, Segunda y Tercera".

LOS DIRECTIVOS AMENAZARON

Con voz firme, Carlos Albert dejó en claro que aunque el Sindicato fue una realidad, aunque lograron lo que nadie, "se murió porque los directivos empezaron a tomar revancha, nos corrieron a los futbolistas que estábamos en la mesa directiva. Hubo amenazas, el futbolista mexicano tuvo miedo, y en lugar de darse cuenta de lo más importante, se fueron escondiendo, y nos quedamos unos cuantos solos con un paquete con el que no podíamos".

Era difícil para ellos pagar la renta de la pequeña oficina en la que se instalaron, la luz, y todo lo que conllevaba un Sindicato. "Nos fueron dejando morir solos, a pesar de que el pliego petitorio era muy favorable para que el futbolista estuviera tranquilo desde que fuera profesional por primera vez. Fue una de las grandes oportunidades que perdió el futbolista mexicano para poder ser realmente dignos".

Otra de las atenuantes fue que, en ese entonces, había detalles que no les agradaron: "A mí y a mis abogados nos hablaron de la CTM, nos habló un señor llamado (Jesús) Yuren, quien era yerno de Fidel Velázquez ( ex Secretario General de la CTM). Nos dijeron, 'a ver cuál es el problema con ustedes, qué necesitan'. Yo le respondía que se requería apoyos legales, y me dijo 'lo que quieran, hasta dinero para el pago de sueldos en caso de que los corran, si quieren abogados aquí están a sus órdenes, si quieren oficinas busquen en el edificio'. Pregunté a cambio de qué".

La respuesta fue lo que lo que no tenía buenos matices. "Me explicó que a cambio de que cuando se requiera apoyo lo diéramos, 'si hay que ir a marchar para apoyar a un Sindicato de Uleros o Maquiladores, que apoyen, así como ellos lo harán, tendrán que dar la cara'. Ahí sí la vimos muy difícil, no queríamos alboroto, solo defender la dignidad del futbolista".

Se lo advirtieron en el Necaxa, "date por muerto, no vas a volver a jugar futbol profesional", después de aquellas decisiones. No obstante, él se siente orgulloso; incluso, relató el tema con orgullo. Se retiró pronto de las canchas, pero ahí queda su lucha.

BUENA SUERTE A RAFA

La creación de un Sindicato de futbolistas es el movimiento que hoy encabeza Rafael Márquez. Los jugadores anhelan defenderse, tener un órgano ajeno a la Federación Mexicana de Futbol, y según dijo Carlos Albert, ex futbolista que sí logró en 1971 hacer un Sindicato, será complicado, pero espera que se realice.

"Casi todos lo quieren hacer al ocaso de su carrera, cuando no tienen casi nada que perder. Los jóvenes van a decir, qué fácil para ti, pues ya tienes tu vida resulta. En aquel entonces estábamos todos parejo, arriesgábamos el suelo, no había superestrellitas. No estoy criticando a Rafa Márquez, yo sería el más feliz si se hace. No ha pasado por falta de dignidad del futbolista mexicano, por falta de apego y respeto a la profesión del futbol, por falta de huevos. Nunca se ha dado cuenta de la importancia que tiene en el futbol, no respeta a su gremio, no se da cuenta que no es eterno ni invencible", dijo.