Gafete sin peso en la Liga MX

De los 18 equipos de Primera División, son pocos los que respetan su esencia y recurren a jugadores identificados con sus valores, para entregarles la cinta de capitán

Arce, Pellerano e Izquierdoz
Arce, Pellerano e Izquierdoz (Mexsport)

Ciudad de México

A pesar de la competitividad que se demuestra en cada jornada de la Liga MX, en la competencia nacional hay recovecos, pequeños detalles, que muestran la falta de identidad de nuestro balompié. Aquí, pocos son los equipos que respeten el arraigo de sus colores e historia, para brindarles el gafete de capitán a jugadores diferentes, selectos. Y es que no cualquiera puede portar la cinta que representa al futbolista más valioso en el campo, al que más siente el uniforme que trae puesto.


De los 18 equipos del máximo circuito nacional, Darío Verón es el elemento que mayor cantidad, sin dejar al club, se ha mantenido en la institución que ahora representa como capitán (desde el 2003). Le siguen Omar Bravo y Juan Carlos Medina, en Chivas y Atlas, respectivamente, que debutaron en ambas escuadras, pero que no fue hasta que retornaron a las mismas, que se convirtieron en voz de mando sobre el campo.

Paulo Da Silva, con Toluca, es otro de los jugadores que más tiempo acumula en el equipo. El paraguayo fue capitán en su primera etapa con los Diablos (de 2003 a 2009) y el gafete se le respetó cuando retornó al Estado de México, durante el 2013. Estos cuatro casos de líderes futbolísticos se justifican por esencia o raíces y sus aficiones así los perciben. La cinta la ganaron a base de títulos y años en sus escuadrones.

Existen otros casos que, sin el mismo tiempo de permanencia en el equipo, también han destacado y se han convertido en jugadores relevantes, en ídolos de sus fanáticos. José María Basanta, que llegó en 2008 a Monterrey, hoy en día es el capitán del club, a pesar de emigrar después del Mundial del 2014 y volver un año después. Parecido caso al de Juninho con Tigres, que ha defendido la casaca auriazul desde el 2010 y ha sido dos veces campeón con los felinos.

De igual forma, Christian Giménez, con Cruz Azul y Javier Gandolfi, con Tijuana, se han hecho de un nombre en sus conjuntos y han dejado claro que sienten la camiseta. Ambos llegaron a estos cuadros desde el 2010. Sucede algo similar con Rubens Sambueza en el América (desde el 2012) y Matías Alustiza, que con rendimiento parecido en sus labores, se han ganado el respeto de la grada. Hoy, son los capitanes.

Los restantes 8 conjuntos carecen de razones, más allá de que sus jugadores sean calidad o no, para la elección de los portadores de sus gafetes. Pachuca y León eligieron a Óscar Pérez y Mauro Boselli, respectivamente. Los dos arribaron a sus equipos en el 2013 y les han bastado menos de tres años para ser las figuras de sus colectivos. Lo mismo sucede con Javier Muñoz Mustafá, defensor de Jaguares de Chiapas, que arribó a La Selva hace tres años.

Otros, como Veracruz, Santos y Querétaro apenas tardaron unos meses para decidir quién portaría sus citas. Leobardo López, Carlos Izquierdoz y Miguel Martínez, estos dos de reciente ingreso a la Liga, fueron los designados por sus respectivos cuerpos técnicos, pese a que arribaron a los equipos durante el 2014. Izquierdoz, de hecho, levantó el título del Clausura 2015, con meses en el futbol mexicano.

Fernando Arce y Cristian Pellerano, con Dorados y Morelia, representan el ejemplo más carente de identidad. El veterano mediocampista mexicano llegó apenas hace un semestre a Culiacán y de inmediato le fue entregado el gafete, a pesar de que en la plantilla se encontraban jugadores que lograron el ascenso a Primera, mientras que Pellerano todavía pertenece al América, pero goza de la cinta, disputando su segundo semestre como purépecha.