Veracruz sorprende y vence a Pumas en CU

Los Tiburones Rojos de Guillermo Vázquez, último DT campeón con Universidad, le arrebataron el invicto al cuadro del Pedregal, luego de vencerlos por 1-2 en el estadio Olímpico

Ciudad de México

Hay amores inolvidables, que nos marcan de por vida. Algo así puede resumir la relación entre Guillermo Vázquez y Pumas. El entrenador se formó como futbolista y estratega bajo el calor de Ciudad Universitaria y en ambas ocasiones conoció las mieles del éxito, al ser campeón. Han pasado mucho años desde entonces, de los tiempos de aquellas viejas glorias, pero sin duda, algo de ello debió recordar Memo, cuando saltó a la cancha, pero defendiendo la causa del Veracruz, que se impuso por 1-2 en el Olímpico, en pleno 14 de febrero.

Primeros 15 minutos de presión en el medio campo, de un duelo por la posesión de la pelota y también, de intentos fallidos por cuenta de Pumas para hacerle llegar la pelota a Nicolás Castillo. Ni Pablo Barrera, Jesús Gallardo y David Cabrera habían logrado conextar con el goleador andino. Bien plantada, la zaga del Veracruz impidió cualquier aviso, cortando el trayecto del esférico como fuera. Vázquez y los suyos eran conscientes de la importancia de nulificar al atacante.

Con sus limitantes, las propias de un equipo que pelea por no descender, Veracruz se animó a generar desdobles cada que la oportunidad se le presentaba. Al 19', los del Puerto encontraron una valiosa recompensa a su insistencia. En una pelota filtrada desde los linderos del área, Diego Chávez se encontró de frente a Alfredo Saldívar, al que fusiló con un potente derechazo. Ppr complicado que pareciera, los Tiburones ganaban en Ciudad Universitaria.

Pasaron solo cinco minutos, cuando el propio Chávez incrementó el marcador y firmó el segundo de la noche. Veracruz jugaba al estilo de Pumas, presionando la salida de la defensa enemiga y le funcionó. El delantero de los escualos abordó a Alejandro Arribas cuando este apenas sacaba la pelota desde zona defensiva, para ganar el duelo y enfilarse una vez más al arco de Saldívar, a quien volvió a imponerse. Vázquez los había estudiado a profundidad.

Pero estos Pumas están acostumbrados a sufrir, venir de atrás y sobreponerse a todo mal. Como prueba, la actual temporada, luego de un año desastroso en cuanto a lo deportivo. Al 35', en una combinación entre Barrera y Van Rankin, fue el segundo el que sirvió por la derecha un servicio al área, en el que apareció David Cabrera para cabecear el balón y mandarlo guardar al arco de Pedro Gallese. Era el descuento en el marcador y el aviso de que nada estaba definido.

David Patiño esperó hasta el inicio del complemento para modificar su esquema y estrategia. De entrada, su oncena salió al campo con mayor disposición, al memos eso parecía en cuanto a las labores defensivas, mismas a las que acudían en superioridad numérica casi siempre. En ofensiva, Pumas intentaba, su estratega ya habia brindado las indicaciones, por lo que Barrera y Gallardo jugaban más abiertos. Transcurrían los minutos y con ello, se esfumaban las posibilidades del empate.

Fue hasta el 70', cuando Patiño prescindió de Van Rankin y le dio ingreso a Abraham González. Con el español en el campo, David modificó para ser más ofensivo, dejando una línea de tres en el fondo y poblando la media con un hombre más, para controlar los hilos del encuentro. Con la modificación, Universidad jugó más libre, con una sinergia en ataque que no había mostrado hasta entonces. Eran instantes cruciales en la cancha del estadio Olímpico. Veracruz no cedía un centímetro.

Los dirigidos por Memo Vázquez defendían con prácticamente todos sus elementos. Ante este escenario, Patiño se jugó el todo por el todo, metiendo a Érick Cubo Torres para sumar más engranes en ofensiva... Inoperante y errático, así actúo el ataque de los en los instantes finales. Pumas perdió el invicto ante el último timonel que los hizo campeones y le brindó a Memo Vázquez una bocanda de oxígeno en su lucha por la permanencia. Así, los felinos extraviaron el rumbo que los había llevado recientemente a la cima.