Pumas pierde y aumenta las dudas

Universidad sucumbió frente a un timorato Monarcas Morelia, que aprovechó distracciones en zona defensiva y sentenció el partido; Palencia sumó su cuarto descalabro en el Apertura 2017

Pumas cae por cuarta ocasión en el Apertura 2017
Pumas cae por cuarta ocasión en el Apertura 2017 (Imago7)

Ciudad de México

Diluvio en el Pedregal. Agosto ya acostumbró a la Ciudad de México a un volátil clima, impredecible, como el futbol de los Pumas de Francisco Palencia. Y este martes, pese a lo atípico del día y el escenario de su encuentro ante Morelia, no fue la excepción. Anoche, los felinos sucumbieron por 1-2 y sumaron su cuarto descalabro en el semestre, que ha sido de constantes claroscuros colectivos. La tónica marcó una tendencia. Habían transcurrido apenas 25 segundos del comienzo del duelo en CU, cuando la visita realizó el primer aviso al arco de Alfredo Saldívar; los de casa tuvieron su contra a los dos minutos, con un disparo leve de Bryan Rabello, que terminó en las manos de Sebastián Sosa.

Paco Palencia montó su esquema predilecto (4-2-3-1), aquel que parece que ni con la llegada de Marcelo Díaz, que inició en la banca, modificará. Con una defensa cien por ciento canterana, por la baja de Gerardo Alcoba, la contención de Cabrera y González, así como tres volantes ofensivos: Néstor Calderón, Bryan Rabello y Brian Figueroa, para robustecer de opciones al punta, Nicolás Castillo. El estratega replicó su once más funcional en este AP17, a la espera de generar posibilidades en el arco enemigo. No ocurrió.

Los primeros 15 minutos del encuentro transcurrieron con pasividad y parsimonia. Pumas intentaba generarse una jugada ofensiva por dentro, partiendo de la central y pasando por el medio campo, pero sin lograrlo. Morelia, replegado, daba como aviso que el empate no era un marcador que desaprovecharía... Demasiada enjundia y entusiasmo por cuenta de los auriazules, que al 16', ya contaban con sus dos escudos: Cabrera y Abraham, amonestados, así como una ocasión más desperdiciada. Paridad sin goles y un frío que iba en incremento.

A la media hora cumplida y más de lo mismo. Juego denso, de escasa y casi nulas sensaciones en ofensiva. Pumas buscaba la forma, sin encontrar un revulsivo en sus filas, suficiente para que rompieran con el orden de un Morelia que salió a guardar el empate, que no le interesaba crear... Aunque, al 32' apareció el desparpajo de Brian Figueroa, un chico que ha encontrado su sitio en la parcela izquierda, como extremo y que a sus 18 años parece ser la gran apuesta de La Cantera: se deshizo de un par de rivales con un solo movimiento, ingresó al área a velocidad máxima y disparó, apenas desviado por encima del arco de Sosa. Universidad aguardaba por más de estas pinceladas, pero esto era cuestión imposible para el equipo que menos disparos suma en la Liga (14 hasta antes de este duelo).

El complemento del compromiso requería de modificaciones y parecían estar claras a la concepción de Palencia, que mandó a Marcelo Díaz al terreno de juego. La tenencia de la pelota estaba asociada al control del juego y Pumas había quedado a deber en este sentido durante los primeros 45'. Al cuadro del Pedregal le hacía falta un eslabón que condujera el esférico con idea, pero también con la calma necesaria para pausar y pensar cuando esto fuera necesario. Universidad carecía de un armador. Con el contención chileno, los felinos mantenía el esquema (4-2-3-1),
pero liberaban a Abraham de funciones defensivas.

La apuesta de la recomposición no pudo salir peor. Apenas al 50', Pumas vio cómo su meta era inaugurada por Raúl Ruidíaz, que quedó prácticamente solo en el área de Alfredo Saldívar y remató a placer para inaugurar el electrónico. Tocaba remar contracorriente. El tanto abrió espacios, permitió que Universidad se volcara al frente con mayor vehemencia, ahora sí, asumiendo riesgos y tratando de emparejar un marcador que pesaba con el correr de los minutos. Los purépechas, conscientes del apremio del enemigo, jugaban con la desesperación ajena.

Pero Pumas insistía. Se jugaba el 66', cuando en un desdoble más, Nicolás Castillo, quién más, apagó las dudas y mandó guardar la pelota al arco purépecha luego de un preciso servicio de Brian Figueroa, que siendo el eslabón más desequilibrante, llegó una vez más a línea de fondo y centró para encontrar al compañero andino, que con la cabeza puso el 1-1 y calmó la tensión de la tribuna... El júbilo duró muy poco, apenas tres minutos más tarde, Sebastián Vega quedó prácticamente de frente a la portería enemiga y sin dudarlo sacó un disparo potente que venció a Saldívar. 1-2 en la pizarra.

Los instantes finales se jugaron con el cuchillo entre los dientes, apretando la mandíbula e intentando recomponer todo lo que no se hizo en un primer tiempo desperdiciado, que quedó de lado pues fue imposible que Universidad se hiciera de la paridad en el marcador, que inclinara la balanza y tuviera que soportar una nueva despedida entre abucheos, de su gente y a la espera de un séptimo compromiso fundamental en el torneo, esta vez ante Veracruz y en el Puerto. El escenario no es sencillo para los de CU.