Pumas y América quedan a deber los goles y empatan a cero

Las Águilas arrancaron mejor, pero su cierre fue a menos; mientras Universidad tuvo un mejor segundo tiempo que tampoco les alcanzó 

Ciudad de México

Los goles no llegaron a Ciudad Universitaria, fue la gran deuda de ambos equipos, no se puede decir que no los hayan buscado, lo hicieron con lo justo, cada uno a sus armas. Todo estaba servido, se esperaba un gran banquete, pero todo quedó en buenos deseos. La afición, que hizo una gran entrada se quedó con el grito contenido, apenas unos suspiros por lo que pudo ser, pero no fue. Bien podría decirse que el empate a cero, fue acorde con el trámite del partido, con un tiempo para cada uno. América apretando más en el primer lapso y Pumas reaccionando en el complemento.

Cada equipo acarició el gol, cada uno puso la pelota en el palo, pero ninguno estuvo fino. Universidad se mantiene como líder y América sigue estando por debajo del nivel que se espera de un equipo del calibre azulcrema. Y a Pumas, el punto no le sienta mal, se mantiene en la parte alta de la tabla y confirma que puede hacer juego a otros equipos que se presuponen mejores.

Fue un inicio dinámico en el que América interpretó mejor el partido las Águilas tuvieron mejor comportamiento en el medio campo, controlaron la recuperación de la pelota y en medio campo provocaron un corto circuito en Universidad, que no logró encontrar un buen acompañamiento para hacer llegar la pelota a Nicolás Castillo.

El equipo del Piojo encontró en Renato Ibarra a uno de sus hombres más puntilloso, el ecuatoriano fue desequilibrante por su banda, pero no estuvo fino en el pase, varias aproximaciones se ahogaron por la banda de tino a la hora de servir la pelota.

Pumas trataba de tener la pelota, pero su juego no progresaba en la cintura del equipo, ni Mauro Formica, Jesús Gallardo o Matías Alustiza eran capaces de tener la pelota y poderla arrastrar, bien contenidos por la media cancha y defensa amarilla, no tuvieron más remedio que retroceder unos metros y esperar la manera para poder elaborar una jugada de peligro.

Las Águilas mantuvieron su intensidad por cerca de 20 minutos, en los que negaron a Pumas y lo obligaron a recular, poco a poco América empezó a verse mejor y en los primeros minutos encontró una jugada que pudo subir al marcador. Renato Ibarra desbordó por derecha, mandó un centro al que Cecilio alcanzó a rematar, pero el intento del paraguayo fue repelido por Alfredo Saldívar.

Respiró la parroquia universitaria que sufría al ver que su hombre más peligroso, Nicolás Castillo deambulaba sin poder tener una pelota a modo. Desconectados los ofensivos universitarios, los auriazules estaban más preocupados por impedir que los americanistas se posicionaran con ventaja sobre su área.

Guido probó de media distancia y obligó a un buen lance de Saldívar. América lucía mejor, sobre todo en los arranques de Ibarra, siempre peligroso en el mano a mano, algo que no pudo lograr Cecilio Domínguez, el paraguayo recibió la oportunidad y su desempeño fue demasiado discreto, muy errático en las decisiones y desperdició un par de contragolpes en los que hizo una jugada extra.

Pasados los 20 minutos, Pumas encontró un respiro, bajó las revoluciones el cuadro azulcrema y fue cuando Marcelo Díaz pudo conectar con Alustiza, una pelota larga que le permitió al Chavo llegar al área, pero ahí le ganó el duelo Agustín Marchesín. El juego se niveló en el medio campo, aunque Universidad no encontraba conexiones en bloque que los llevara a crear peligro, sus intentos eran más por esfuerzos individuales.

América siguió a lo suyo, tampoco era tan distinto a lo de Pumas, se confiaban a alguna individualidad, pero tampoco lograban tener peso en la zona de definición. Gallardo tuvo una arrancada que derivó en un tiro con la zurda que se fue desviado del arco de Marchesín. La respuesta americanista fue un cabezazo de Mateus Uribe que dio en el palo. Se salvaban los universitarios y se frustraban los amarillos. Y sobre el final del primer tiempo, Renato cobró un tiro libre que se paseó por el área sin que Guido llegara a conectarla.

Para el segundo tiempo, David Patiño trató de darle un poco más de vértigo a su equipo con el ingreso de Pablo Barrera, adelantó unos metros y buscó jugar más en campo rival, pero sobre todo, esperaba que hubiera más conexiones con Castillo.

El Piojo no alteró su equipo, mantuvo a Cecilio, pero echando un ojo a la banca donde tenía jugadores que en cualquier momento podían ejercer de revulsivo. Aun así, al 55', el guaraní tuvo una jugada que levantó suspiros, controló un cambio de juego de Oribe, se fue perfilando y sacó un tiro con la derecha que salió por encima del larguero.

Castillo, por fin, pudo tener una pelota en el área, controló un centro de Pablo Barrera al 58', pero la defensa amarilla no le dejó resquicio, el chileno cayó al suelo, pidió penal, pero no hubo nada. De nuevo Cecilio la tuvo al 60', hizo una buena jugada en el área, pero sin espacio, optó por tirar al cuerpo de Saldívar y no en mandar una diagonal.

Creció el juego, porque Pumas empezó a buscar más los costados, Barrera y Gallardo fueron un poco más decisivos. Jesús mandó un centro que Castillo remató con la derecha y se fue apenas desviado, ahora fue América el que se salvó y Universidad el que se frustró. Y luego, al 66', el mismo Nico remató con la cabeza un tiro de esquina y la puso en el travesaño.

Eran los mejores momentos de Universidad en el juego, el ingreso de Barrera le dio un plus a la ofensiva universitaria, entre él y Gallardo generaron más sensación de peligro en el complemento. Fue cuando el Piojo movió su banquillo y se dio el debut del colombiano Andrés Ibargüen, quien tendría cerca de 20 minutos para buscar desequilibrar por la banda izquierda.

América fue el que retrocedió en el primer tiempo, perdió potencia en el complemento, dejó de llegar con seriedad al arco de Saldívar y sobre el final del juego, por la expulsión de Mateus Uribe, tuvo que defender el punto. Fue Pumas el que mejor lució en el cierre, pero tampoco le alcanzó a los de David Patiño, que, sin embargo, quedan satisfechos con el mensaje que mandan: que son una escuadra más competitiva este torneo y que serán un cuadro áspero contra quien sea.