Jémez contra la decepción europea

En los torneos cortos, de nueve entrenadores del Viejo Continente, solo Pedro Caixinha ha conseguido el título; aun así, Paco intentará imponer su estilo y romper con esta inercia

Paco Jemez nuevo entrenador del Cruz Azul
Paco Jemez nuevo entrenador del Cruz Azul (EFE)

Ciudad de México

El futbol mexicano es receptor de todo tipo de futbolistas, es un balompié que recibe a los extranjeros como uno más, que los hace sentir en casa. Esto es algo que se repite en el rubro de los directores técnicos, donde, como ahora con Paco Jémez, al menos en los torneos cortos, la Liga Mx ha albergado a nueve entrenadores de origen europeo, contabilizando al ahora ex del Granada. Sin embargo, han sido mayores las decepciones con estos timoneles, que el número de títulos.

Ahora, Jémez se enfrentará al que quizás sea el mayor reto de su carrera; dirigir al Cruz Azul no es cosa sencilla. Por primera vez, Paco tendrá el suficiente material humano, al menos en el papel, para desarrollar un futbol ofensivo, como le gusta, que convenza a su afición, que gane partidos y a la postre, ¿por qué no?, que levante por fin el ansiado título de Liga. Tendrá el tiempo en contra.

También, Jémez deberá enfrentarse a algunos fantasmas de compatriotas y colegas nacidos en el Viejo Continente, que arribaron en el pasado a México con cartel de solución para sus equipos y se quedaron en promesas. Nombres como los de Leo Beenhakker, Juan Manuel Lillo o Pako Ayestarán, no fueron suficientes para conseguir la efectividad que su pasado.

El caso más reciente fue el del propio Ayestarán, que tomó el relevo de Pedro Caixinha, otro estratega europeo en Santos Laguna. A mediados del año pasado, y luego de que en 2014 se quedara cerca de ascender a los desaparecidos Tecos a la Primera División, este entrenador, y antes auxiliar técnico de Rafa Benítez, con el que consiguió una Champions League y un par de Ligas en España, asumió con los Guerreros, pero luego de poco más de tres meses en el cargo abandonó Torreón, debido a la falta de acoplamiento y malos resultados. Sumó doce encuentros, tres victorias, cinco empates y cuatro derrotas.

Antes de Pako, precisamente el que le dejara su puesto en Santos, estuvo Pedro Caixinha, el entrenador europeo más exitoso del balompié nacional en torneos de un semestre de duración. El portugués abandonó la Laguna por razones desconocidas, aunque se especula un divorcio con la directiva, pero se marchó como campeón, luego de consumar el título de Liga en el Clausura 2015, además de un subcampeonato de la Concacaf, una Copa Mx y un Campeón de Campeones. Su fuerte carácter le brindó personalidad en el entorno nacional.

Chivas, de igual forma, apostó por un pastor del Viejo Continente. A inicios de la década pasada, Hans Westerhof aterrizó en Guadalajara y se quedó cerca de conseguir el título del Clausura 2004, que perdió a manos de Pumas; tuvo una segunda y breve etapa en 2006. Más reciente, y recomendado por Johan Cruyff, John Van't Schip comandó las riendas del Rebaño por un semestre, entre 2012 y 2013, pero también abandonó la institución entre desilusiones y tragos amargos.

Previamente, fueron los españoles quienes ocuparon los banquillos del futbol nacional. La dirigencia de Dorados confió en Juan Manuel Lillo, hace poco más de 10 años, para que el estratega ibérico los afianzara en el máximo circuito, pero ni con Guardiola en la cancha lograron salvarse. En 2005, el experimentado Xabier Azkargorta llegó a Chivas. Un torneo más tarde, y con solo once puntos, de 36 posibles, la directiva le rescindía el contrato; Benito Floro consiguió una versión ofensiva de Monterrey, pero sin un título que lo consagrara, y casi a la par, Josemari Bakero se estrenó como estratega en el Puebla, sin éxito alguno.

El multigalardonado Leo Beenhakker volvió al América en 2003, añorando los viejos tiempos, donde, a mediados de los noventas, el holandés y una excelente camada de futbolistas nacionales y extranjeros consiguieron una delantera que atemorizaba a cualquiera; las cosas eran muy distintas. Sucumbió en su única Liguilla ante el Toluca, y se le recuerda por el escándalo de la Copa Libertadores, en el que la afición azulcrema ingresó a la cancha del Azteca, después de una riña ante el Sao Caetano.

Pero no todo ha sido negativo. En los antiguos torneos largos, varios estrategas europeos se hicieron acreedores de la inmortalidad en la memoria colectiva, debido a lo vistoso de sus cuadros y a que aportaron galardones a las vitrinas de sus equipos. Pumas le debe los campeonatos de las temporadas 1976-77 y 1980-81, a Jorge Marik (Hungría) y Bora Milutinovic (Yugoslavia); mientras que, Arpad Fekete (Hungría) formó parte del Campeonísimo de Chivas, con dos títulos, en las campañas 1958-59 y 1950-60.