El nazareno en el banquillo

Marco Rodríguez asegura que está cerca de dirigir a un equipo profesional y no precisamente en México; hace unos días, la Federación Española le otorgó el carnet de DT en el balompié ibérico

Marco Antonio Rodríguez, ex silbante mexicano
Marco Antonio Rodríguez, ex silbante mexicano (Mexsport)

Ciudad de México

A los 40 años dejó la indumentaria de árbitro y colgó el silbato. Su nombre es Marco Rodríguez y en 2014, además de pitar su tercera Copa del Mundo en Brasil (hizo lo respectivo en Sudáfrica 2010 y Alemania 2006), dijo adiós a una trayectoria que comenzó a sus 19 veranos de existencia; 'Chiquimarco', como se le conoce, no se arrepiente de haberse despedido en el clímax de su carrera, con más de 400 encuentros en Primera División nacional, para dedicarse de lleno a cumplir una nueva meta, la de convertirse en entrenador del máximo circuito, por atípico que parezca el cambio.

"Siempre lo tuve muy claro, cuando dejé el arbitraje, sabía que debía tomar un tiempo para prepararme bien y que en 2018 ya estaría en la plenitud de este sueño, que ahora está por comenzar. Así me veo. Estoy convencido de que cada minuto invertido me dará una recompensa. Tengo muy claro hacia a dónde voy; estoy muy contento. Siempre me ha gustado aventurarme, romper esquemas y no conformarme; es un tema de convicción y de cumplir metas. Siempre he sido docente y eso, aunado a la didáctica, pero también con autoridad, podrían definir mi estilo como técnico".

Rodríguez, de hecho, hace unos días recibió, de la Federación Española de Futbol, su carnet para dirigir en el balompié ibérico, luego de completar el curso necesario: "Con él puedo trabajar en Primera, Segunda, Tercera o Futbol Base (filiales menores); los aires parece que me están llevando por allá, para poder comenzar mi carrera". Marco también, se mantiene como asesor de árbitros para la FIFA, y esta semana comenzará un seminario más, en los Estados Unidos: "Hay que compartir lo que hemos aprendido y qué mejor que hacerlo al máximo nivel".

En México, completó sus estudios como director técnico el mismo año que se alejó de las canchas, unos meses antes de la Copa del Mundo, pero no todo ha sido sencillo: "Camino con fe, así lo hice como árbitro; Jesucristo es quien me guía en cada paso (es pastor cristiano). Mi vida ha sido un resumen de lucha, sufrimiento y victorias, en ese orden, pero gracias a él".

Aunque aún se desconoce su destino para ejercer como entrenador, Marco se refugia en su fe, en su trabajo y la capacidad para salir adelante; Rodríguez es consciente de que el camino no será sencillo, pero ya está acostumbrado a romper con esquemas: "Llegué a la cima de la trayectoria que había soñado toda mi vida y no quería recorrer de nuevo el mismo camino, lo veía como un paso hacia atrás; hoy, me encuentro motivado de conquistar este reto".