El rostro de México en los Mundiales de 1970 y 1986

La nación con 'más potencial  en la región' recibió dos veces la máxima justa, un México de esperanza y crecimiento económico

El Estadio Azteca en 1970
El Estadio Azteca en 1970 (Mexsport)

Ciudad de México

El Mundial de 2026 tendría a un viejo conocido como anfitrión. México ya organizó dos máximas justas; en su tercera aventura, podría ir de la mano con Estados Unidos y Canadá.

1970: El MÉXICO QUE TODOS QUERÍAN VER

Nuestro país venía de organizar los Juegos Olímpicos dos años atrás, los de 1968, tenía la experiencia y quería proyectar al mundo una cara solidaria y vanguardista, a pesar del difícil contexto sociopolítico que también se había vivido dos años atrás en el mandato del presidente Gustavo Díaz Ordaz, aquel Tlatelolco que no se olvida.

Dos magnos eventos que tendrían su beneficio para la nación; sin embargo, los estragos del gasto en ambos casos pegó con fuerza.

El 'Milagro Mexicano' cegó por completo la realidad nacional. Para 1970, la crisis pegó con fuerza y la inflación se encontraba en el 18%. El incremento del déficit en las finanzas públicas fue el origen de la permanente crisis económica en nuestro o país con Luis Echeverría al frente de la nación (1970-1976).

Pese a la adversidad económica y la áspera situación social, México se encargó de ofrecer un Mundial a la altura; no tanto por su organización, sino por la presencia de jugadores icónicos. Pelé y Franz Beckenbauer compartieron césped, la Jules Rimet, a la postre, sería levantada por Edson Arantes en una Copa que por primera vez sería transmitida a todo color.

MÉXICO 1986, EL MUNDIAL DEL 'BOMBERAZO'

En 1974, la FIFA eligió a Colombia como la sede de la magna fiesta del futbol; sin embargo, para 1983, la organización cafetalera, de la mano con la grave crisis económica y social, declinó en su intención de realizar el Mundial, momento para que México, otra vez, levantara la mano para organizar la máxima fiesta.

Estados Unidos y Canadá también se postularon, pero fue el peso de Guillermo Cañedo, en ese entonces vicepresidente del organismo, que dio la onza para que suelo tricolor viviera una nueva Copa del Mundo.

"Un brochazo" era lo único que necesitaban los estadios nacionales 16 años después de la última fiesta del futbol, según Rafael Castillo de la FMF.

Miguel de la Madrid se llevó el repudio de los más de 90 mil asistentes en el Azteca durante la inauguración de la justa, quienes ocho meses atrás padecieron las consecuencias de la inacción del gobierno encabezado por De la Madrid tras el terremoto.

Una asistencia cercana a los 2 millones de espectadores a lo largo del certamen ofreció a México un escaparate ideal para tratar de resanar una economía que vivía una de sus crisis más profundas: De la Madrid heredó una nación en recesión, con la banca nacionalizada y un incremento del empleo informal del 20%, lo que derivó en la caída de poder adquisitivo.

Incluso, el peso con respecto al dólar llegó a niveles críticos, con una expectativa de crecimiento negativa de -3.8% del PIB (producto interno bruto).

Sin embargo, de mayo a junio de ese año, la afición tricolor vivió una de las Copas más especiales en la historia del deporte, con un Diego Armando Maradona en pleno que comandó a una Argentina de época y que culminó con el beso al nuevo modelo diseño de la copa, sin olvidar ese bendita mano, el 'gol del siglo' y el tenso choque contra Inglaterra, con el fresco recuerdo de las Malvinas. México está a punto de sacar, otra vez, 'brocha y pintura' para albergar su tercer Mundial, el que ya albergaría a 48 naciones, toda una fiesta global.