De esencia migrante

José Manuel Rivera, un futbolista mexicano trotamundos, está busca de un nuevo reto; luego de recorrer las Ligas de Eslovaquia, Hungría, Finlandia, Israel y EU, se traza nuevas metas

Ciudad de México

Hay futbolistas que deciden pasar toda su carrera en un solo equipo, y otros que optan por migrar, por arriesgarse al cambio, y los menos, apuestan por modificar sus escenarios constantemente. José Manuel Rivera, futbolista mexicano poco conocido a nivel nacional, es de estos últimos. En su carrera, ha militado en cinco ligas, además de la Primera División y el Ascenso MX.

Rivera surgió de las fuerzas básicas del Atlas, pero al no ver futuro en Colomos, decidió emprender una aventura que aún lo tiene suspirando cada 90 minutos. Se fue a Eslovaquia y en 2006 logró su debut con el Spartak Trnava, en el máximo circuito de esta nación. “Tuve la oportunidad de poder salir que cuando me dijeron vas a prueba, tuve la confianza de que podía hacerlo”.

Un año después militaba en Hungría, con el Budapest Honved y meses más tarde, lo hacía en Israel, con el Maccabi Tel Aviv; en 2008, su migrar recaló cerca de casa. Regresó a la Liga MX. Rivera llegó a México para reforzar al Toluca, e integró la plantilla que comandaba José Manuel de la Torre, que logró el campeonato en el Torneo Apertura 2008.  

Con los del Estado de México no hubo la continuidad deseada y solo permaneció como escarlata un par de semestres; de ahí pasó a los Murciélagos de Guamuchil, en las categorías inferiores; pero la esencia de su juego consta de retos mayúsculos, de relevantes encomiendas, de no conformarse con lo simple, con lo que cualquiera puede conseguir y en 2011 decidió marcharse una vez más, pero ahora a Finlandia con el RoPS Rovaniemi.

“Todos los tiempos son diferentes y la toma de decisiones también, y me ha tocado jugar más allá, incluso debute primero en primera  en Europa que en México, esa sí fue curiosa, fue la vida dándome el camino para seguir. Sí me ha tocado ser campeón allá,  primero en Hungría, luego en Finlandia, me ha tocado jugar allá y ser parte de los campeonatos  y pues así ha sido y al menos me ha ido mejor fuera que aquí”.

Para 2013 ya estaba con Chivas USA y previamente había realizado una prueba, sin éxito, en el Rebaño Sagrado; doce meses más tarde ya estaba de vuelta en México, con el Irapuato, en la categoría de plata; cuestión de semanas para que volviera a partir a Finlandia, pero ahora con FF Jaro.

“Siempre  me moví con el deseo de jugar, siempre que me preguntan es lo mismo que contesto, porque buscaba el lugar que me diera la oportunidad de estar activo, yo amo el futbol y es lo mejor que sé hacer; siempre ha sido perseguir ese sueño, obviamente en Europa, pero yo creo que como mexicanos siempre un sueño, algo que traes en la mente que es jugar fuera”.

Hace unos días, José Manuel Rivera estaba en el Régimen de Transferencias, en Cancún, viviendo una experiencia distinta y tratando de encontrar equipo; fiel a su esencia, en caso de no encontrar acomodo en su país, volvería a cruzar el charco, en búsqueda de nuevos retos, de horizontes distintos y posibilidades de crecimiento. A sus casi 30 años, además del curso de entrenador concluido, le mueve otras razones. 

“Mi motor son mis hijos, mi esposa, mis papás, siempre la familia creo que es lo más importante que uno tiene para poder crecer, para poder seguir; deseo seguir siendo feliz con las decisiones que uno va tomando, no arrepentirme de nada y yo me siento feliz, estoy feliz aquí, aún sin trabajo, pero estoy feliz aquí por lo que se ha vivido y por lo que seguramente vendrá y que si me toca estar sin equipo llegara otra cosa que también va a ser increíble”.