Valdano y el juego infinito

El erudito del futbol comparte vivencias y anécdotas que nox acercan al mundo de los héroes, las leyendas, el negocio y el marketing, entre otros temas obligados

Ciudad de México

Jorge Valdano, campeón del mundo en México 86 con Argentina, ex entrenador y director deportivo en España, visitó la Ciudad de México para presentar su nueva obra literaria Futbol: El Juego Infinito, donde examina la evolución del deporte, hasta convertirse en un negocio planetario. La Afición tuvo la oportunidad de platicar con el erudito del futbol acerca de este libro y de otros temas de actualidad relacionados al juego.

¿Qué podemos esperar de este libro, vamos a conocer otro rincón de tu mente?

Lo que intento es hablar de la transformación del futbol, que ha sido muy grande en los últimos 20 años y que la he vivido desde adentro; desde mi condición de jugador, de entrenador, de director deportivo, de comunicador o como hincha, al futbol le he dado ya una vuelta completa, eso me ayuda a reflexionar sobre el juego, sobre todo a través de vivencias y anécdotas, de cuestiones que a veces intentan ser divertidas y a veces emotivas, que reflejen lo que el futbol representa, entretenimiento, aunque a veces lo convirtamos en un fenómeno dramático.

Ahora que hablas de la globalización, del negocio, del dinero, ¿no fue esta transformación la que llevó a los líderes a tocar fondo... es bueno para el deporte que sea más negocio que futbol?

Era inevitable que algo tan atractivo como el futbol terminara generando una industria, y los héroes, los deportistas, son los primeros beneficiarios de esta explosión comercial. Se relacionan con su fama planetaria con bastante naturalidad, de no hacerlo no sobrevivirían en el máximo nivel tanto tiempo; en ese sentido, el futbolista es hasta más maduro que el ambiente en donde se mueve.

¿Estás de acuerdo en que el trabajo del futbolista ya no es solo jugar a la pelota, si no saberse vender y manejarse en el mundo del marketing? ¿No se pierde un poco la pasión?

Da la sensación de que el futbol se está deshumanizando, pero lo veo como un fenómeno muy atractivo, porque entiendo que exagera la vida; los futbolistas están en medio de ese teatro y muchas veces, para protegerse de las críticas, terminan contestando de una manera totalmente convencional, acudiendo a los lugares comunes, tratando sobretodo de no equivocarse, y eso los ha vuelto muy poco atrevidos. Lo esencial sigue estando dentro del campo en los 90 minutos y ahí es donde se gana la condición de héroes en los medios de comunicación, aunque es verdad que hay futbolistas tipo Neymar que salen tanto en los programas deportivos como en Vanity Fair, son jugadores que han incorporado ya al personaje y se han convertido en auténticos modelos.

¿Qué anécdotas encontraremos en el libro y qué perfil debe tener su lector?

A todos aquellos que les guste el futbol les gustará el libro, pero sobretodo a aquellos que buscan el lado emocional. Cuento una anécdota que viví con Zidane un día que jugábamos frente al Marsella, al equipo de su ciudad natal. Vino con nosotros en calidad de embajador, yo era director general del Madrid en y cuando fuimos a la comida oficial en un restaurante justo al lado de una playa muy pequeñita, muy coqueta, él estaba con la mirada totalmente perdida, cuando le pregunté que le pasaba, me dijo: 'Cuando yo era adolescente, venía aquí a ver a las chicas que tomaban el sol abajo, venía la policía, me cargaba en un furgón y me llevaba otra vez a mi barrio'. Era tal el contraste con lo que ocurría en ese momento, que me emocionó la historia, porque en ese restaurante había decenas de mujeres en la puerta solo para ver a Zidane, todas muertas de amor por él y la policía que las contenía.

¿Algún otro ámbito del futbol del cuál hables que se haya transformado?

Hablo del juego mismo, del tiki-taka, del cholismo, de todo aquello que define al futbol actual, de los lugares comunes. Ahora por ejemplo nos parece que un partido es bueno porque es intenso; los partidos no son buenos porque son intensos, son buenos si los grandes jugadores son capaces de jugar bien, una cosa totalmente distinta. Hablo de las emociones; hay un capítulo entero de los héroes, otro de las leyendas y otro del negocio que es muy invasivo, pero del cual ya no se puede prescindir, al fin y al cabo el futbol está adentro de la sociedad y la economía.

Ya que mencionabas hace unos momento a Zidane, y aprovechando el contexto que vivimos con la Final de la UEFA Champions League, tú que lo conoces, ¿cuál crees que haya sido la clave para que cambiara la mentalidad de los jugadores en el Madrid para esta segunda etapa de la temporada?

Creo que los jugadores, de entrada, lo miraron como el gran jugador que fue; todos, cuando fueron pequeños, habrán admirado a Zidane y esa admiración fue el mejor pasaporte cuando entró a ese vestuario. Llegó en un momento tan tenso en el Real Madrid, que esa personalidad creo ayudó a generar un ambiente más distendido, que es muy importante y luego creo que Zizou es tan importante, por lo que es capaz de decir, como por lo que es capaz de escuchar, y en ese vestuario tener dotes de negociador es muy importante.

¿Tu favorito en la Champions?

Muy difícil, está el Atlético con esa fe nueva, cholista y casi fanática, y está el Madrid con su fe que es histórica, porque ha levantado ya muchas Copas de Europa y en las grandes Finales ese tipo de cosas se tienen que notar. El pronóstico es incierto, no espero un partido de muchos goles, creo que los dos equipos van a ser muy cautos, muy prudentes, van a honrar el sitio donde van a jugar la Final, Italia, y van a ser más especulativos que atrevidos.

Habrá que ver por qué muchos creen en el misticismo que hay en el futbol y en las revanchas que siempre, tarde o temprano, se dan; no se esperaba que fuera en dos años.

Así es, el Atlético de Madrid está en proceso de venganza, ya lo hizo del Bayern, que los eliminó en una Final ya muy antigua, en donde ninguno de estos jugadores había nacido, pero fue el gusto de una venganza, pero ahora aquí los recuerdos están más frescos y ganarle al vecino siempre hace más ilusión que ganarle al del pueblo de al lado. El partido tiene ese atractivo, el de la eterna rivalidad.

¿Por qué no llegó a la FIFA un personaje externo, que conozca las entrañas del futbol, desde todos los ángulos y que pareciera contar con el perfil perfecto para cambiar el rumbo del organismo, cómo tú?

Lo que pasa es que llegar a la FIFA es una carrera más política que de gestión; no contratan a un consejero delegado, lo que hacen son elecciones que terminan declarando como presidente a un personaje y yo no estoy muy dispuesto a empezar una carrera política dentro del futbol, démosle a este proyecto el beneficio de la duda, aunque a mí no me parece fácil que un organismo se regenere con las mismas personas. Aún así no quiero ser pesimista.

En México siempre es tema en boga la crisis arbitral. Hace unas semanas la FIFA aprobó experimentos con la tecnología de video para ayudar a los silbantes, quizá para Rusia 2018 ya cuenten con este apoyo, ¿tú que piensas de este avance tecnológico, ya es momento que llegue al futbol?

Voy totalmente a contracorriente en este punto, muy consciente de que esta batalla la tengo perdida de manera rotunda. Soy de la idea de que el futbol es hijo de otro tiempo y que es todo lo contrario a la tecnología y que su éxito consiste, entre otras cosas, en su condición de juego salvaje y que la tecnología lo metería en otra dimensión. Me gusta mucho que el futbol que se juega en un Mundial sea el mismo que se juega en un parque y si se introduce (el video) va a manejar dos categorías de juego. Pierdo la batalla cuando trasladamos el tema a la consideración de la justicia, ahí es muy difícil estar en contra. No creo que para el 2018 tengamos tecnología, requiere mucho entrenamiento, todavía no se sabe si el que revisará las jugadas será el árbitro o habrá un juez tecnológico, si estará en campo o en otro lado, cuantas veces se va a interrumpir un partido; es el tema más delicado, va a perder fluidez y es terrible.

¿La liga española es la mejor del mundo? Siempre existe el debate y ahora con la competencia interna que se vivió en la Premier, ¿cuál gana?

La Liga española, si hablamos del juego, se le impone claramente a la Premier League: es verdad que el Leicester nos ha contado una historia muy romántica, pero más que el triunfo hay que hablar del fracaso de todos los grandes equipos de la Premier que permitieron que uno que peleaba el descenso termine siendo campeón. Si hablamos del futbol espectáculo, y ahí ponemos la pasión, el escenario y el brillo, la Premier es muy atractiva, pero el futbol, cuando hablamos del juego, ahí la Liga española es imbatible. El segundo batallón, como el Sevilla, el Villareal, el Valencia, el Bilbao, también cuando salen a Europa muestran su capacidad competitiva, que es superior a la de cualquier otra Liga, sobre eso no tengo ninguna duda. En la Liga española se juega el mejor futbol, porque es la que mejor trata a la pelota y ahí es donde está el ombligo del futbol.

¿Cuándo se empezó a dar este cambio para convertirse en lo que es?

Empieza muy atrás, cuando llega Johan Cruyff a España, con la Quinta del Buitre (Emilio Butragueño, Miguel Pardeza, Manolo Sanchís, Míchel González y Rafael Martín Vázquez), eso cambio el gusto del espectador y le abrió las puertas a un tipo de periodismo muy combativo en la defensa del buen futbol. Desde ese momento comenzó lo que yo defino como una revolución formativa, en donde en lugar de obsesionarnos con la táctica y el físico, empezamos a dar vuelta alrededor de la técnica, alrededor de la pelota y eso ha dado una generación de futbolistas fantástica que ha convertido a España no solo en un país ganador, sino en un referente mundial.