Guerreros Aztecas, los cracks amputados

Para participar en este equipo es condición haber perdido alguna extremidad; ese es el denominador común de sus 16 integrantes, quienes además deben retomar su vida mientras patean una pelota y corren en muletas o bastones

Ciudad de México

Ernesto Lino (52 años) es el entrenador profesional que encabeza este esfuerzo, tras la experiencia obtenida con los Mazacotes de Chicontepec, Real Azteca, Ángeles y Ramsés, cuatro equipos de futbol amateur con jugadores "normales". Su quinto equipo es Guerreros Aztecas y la verdad, dice, es que no sabe cómo llegó aquí. La anécdota comienza en una reunión familiar donde conoció al dueño de esta agrupación; estaban charlando de futbol, del entrenamiento físico, técnico, táctico y psicológico de los jugadores. En algún momento el hombre le dijo a Lino:

—Tú vas a entrenar a mi equipo, pero te advierto que es muy especial.

—¿Especial? Pues ni que fueran marcianos —respondió.

—Sí, yo soy algo especial. Mira —dijo el dueño mientras se puso de pie para mostrarle su amputación de pierna—. Si de veras te vas animar, te espero mañana en el entrenamiento, porque mucha gente nos dejó plantados y nos defraudaron.

"Ahí fue donde me retaron para entrenar a los muchachos amputados. Y me dio mucho gusto, porque era algo diferente, aunque no sabía qué hacer con ellos. Esa era la realidad. Entonces, en cuanto llegué a casa, me empecé a documentar. Buscando encontré al equipo de Angola, todos amputados, pero muy rápidos, muy tocadores". Y bromea: "¡Yo creo que los entrenan con leones atrás, porque corren como locos! Son muy hábiles y eso me llamó mucho la atención".

Puntual, al siguiente día Ernesto Lino se presentó al entrenamiento con los únicos cuatro jugadores que formaban el equipo con apenas 15 días de fundado. Lo recibieron con una advertencia. "¿De veras se va a quedar con nosotros o solo viene por unos días?". De esto han pasado ya tres años.

Guerreros Aztecas, que entrena en la delegación Venustiano Carranza de la capital, es solo una de las varias de estas agrupaciones que hay en México, originarias de Jalisco, Nuevo León, Sinaloa y Estado de México. Algunas pertenecen a la Liga Nacional de Futbol Soccer de Amputados, otros aún no se integran por falta de recursos económicos. No obstante, todos se preparan con el anhelo de lograr ser parte de la liga que los llevaría a participar en la Copa América, que se llevará a cabo en nuestro país en noviembre.

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Hace dos años y medio, Rodrigo Fernández se encontraba en Celaya, Guanajuato, cuando observó que una niña jugaba en las vías mientras el tren se acercaba a gran velocidad. Como pudo logró salvar a la pequeña, mas no su propia pierna. Necesitó dos meses de duelo para enfrentar su discapacidad física, hasta que comprendió que la pierna no lo hacía a él y que con ella o sin ella, debía continuar con su vida.

El día que acudió a su terapia de prótesis, un jugador le entregó un tríptico con la invitación para integrarse a los Guerreros. Tres horas después ya estaba en el entrenamiento y hoy El Roger es uno de los principales goleadores del equipo. "Todos llegamos con muleta y luego aprendemos a usar bastones para correr mejor. Mi meta es que en el futuro alguien diga que yo existí y que fui el mejor mediocampista, que fui mundialista y que anoté el mejor gol del mundial".

Su velocidad es real. El Roger corre con los bastones como si los fierros no existieran. "¡Cuando corro siento que vuelo, vuelvo a nacer! Mis esperanzas vuelven al camino".

En 2012 a bordo de su unidad, el entonces chofer Víctor Hugo Bonilla se sentía el mejor. Presumía saber manejar camión o microbús sin clutch. Pero no, él no perdió la pierna en un accidente vehicular sino por un tumor óseo causado por la golpiza que recibió tras un asalto. A la larga el cáncer ganó y se llevó una de sus extremidades inferiores.

Herido, Víctor Hugo reclamó a la vida la pérdida de su pie hasta que meses después (ya rehabilitado) un primo lo retó: "¡A que no puedes manejar!". Y como pudo, volvió a manejar. "¡A que no puedes jugar!". Y como pudo lo intentó, aunque el básquetbol en silla de ruedas no lo divirtió. Entonces buscó otras opciones. "Por un video de YouTube encontré a un chavo que está jugando futbol con personas convencionales ¡Y se avienta una chilena el cabrón! ¡Una chilena! Y me dije: si ese güey puede, ¿por qué yo no?".

Ahora dentro de Guerreros Aztecas él es El Vicky, uno de los defensores más aguerridos. "Quiero llegar nuevamente a la selección, jugar en la Copa América y si se puede, irme a Haití para el próximo mundial", confía.

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"Me siento muy orgulloso del equipo", afirma Ernesto Lino, quien combinó su experiencia como entrenador con los métodos de rehabilitación para personas amputadas, poniendo especial atención en las formas en que debían caer para no empeorar sus discapacidades. Por eso, quien los mira jugar futbol en aquella cancha prestada, sin árbitro, balón, ni porra, apreciará un partido donde más que patadas, hay bastonazos y muletazos limpios que van peleando por una pelota. Verá caídas estrepitosas de cojos que saben levantarse sin ayuda y mancos que atajan balones para defender su portería.

Cada partido y entrenamiento son un reto para ellos mismos. Sentadillas, lagartijas, estiramientos y carreras son parejos para todos, aunque en la cancha las carencias físicas se superan con los gritos que provoca la adrenalina. "¡Eres defensa, güey! ¡Cuando tengan la pelota enfrente tírenla con güevos, no se esperen, cabrones!", suelen gritar.

Pese a que ha recibido algunas donaciones de uniformes, saldos o pares únicos de tenis, Guerreros Aztecas busca un "padrino", una marca comercial que acepte patrocinarlos para poder entrar a la Liga Nacional y así medirse con el resto de los equipos nacionales. "Se necesitan recursos para viajar al norte o centro del país, son viajes para 22 personas y calculamos que tal vez se necesite entre 200 y 300 mil pesos para empezar. No tenemos financiamiento y, bueno, como no somos tan populares es más difícil", lamenta Lino.

Para ganarse la vida una parte de los jugadores acude a los cruceros viales donde domina el balón a cambio de algunas monedas; otros trabajan como vendedores, estudian o reciben apoyos de familiares.

Con tal de cumplir su anhelo, Guerreros Aztecas hará de todo para convencer a algún patrocinador que se interese en ellos. Su entrenador asegura que dejarían el alma en cada partido. Habiendo demostrado su fortaleza espiritual bajo su nueva condición física, estos jugadores tienen un peculiar sentido del humor para enfrentar la vida, como afirmar que el peor error del equipo es que sus integrantes están mochos.

De no conseguir padrino, los Guerreros continuarán pidiendo donativos. "¡Apóyanos con lo que puedas: uniformes, bastones, gomas para muletas, tenis! Al fin que dos de nosotros usamos un solo par, y los porteros también necesitan guantes", enlista El Vicky. Mientras que El Roger apela al respaldo moral. "¡Hasta el que vengas a vernos es un apoyo! ¡Si quieres venir, te esperamos con las muletas abiertas!".