La esperanza de la Copa del Mundo

En las instalaciones de la Expo Guadalajara, cientos de personas pudieron agregar a su historial futbolero el poder ver de cerca el trofeo que sólo 11 capitanes han podido levantar.


 Cientos de personas pudieron ver Copa del Mundo y participar en diversas actividades
Cientos de personas pudieron ver Copa del Mundo y participar en diversas actividades (Fernando Carranza)

Guadalajara

Guadalajara puede darse el lujo de presumir que es la única sede mundialista que ha hospedado a la selección más ganadora de la historia. El suelo tapatío fue el hogar momentáneo de aquel equipo de Brasil que maravilló al mundo en 1970, y 16 años después recibió a una verdeamarella que era también estaba plagada de estrellas.

Por ello y varias razones más, la Perla de Occidente es especialista en darle la bienvenida a la Copa del Mundo, tal y como lo hace con el trofeo más importante del balompié. En las instalaciones de la Expo Guadalajara, cientos de personas pudieron agregar a su historial futbolero el poder ver de cerca el trofeo que sólo 11 capitanes han podido levantar.

La expectativa a conocer la Copa del Mundo era auxiliada por una serie de videos que recordaban los éxitos momentáneos de la selección mexicana, así como sus fracasos certeros. Actividades como el futbol de mesa y los videojuegos, las fotografías simulando ser un narrador y tener de cerca a una figura del futbol también formaban parte de la previa.

La espera por citarse con el galardón no era comparable con la de la selección por conquistarla por primera vez, sin embargo, en los ojos de los infantes parecía semejarse por algún momento. El público más joven parecía conformarse con los detalles que los patrocinadores del evento tenían para ofrecer.

Por último, la fila en forma de serpiente lucía interminable, sobre todo en comparación con el tiempo que cada asistente podía pasar al lado de la copa. Tres segundos y una fotografía automática eran el espectáculo principal del día. Una vez con el retrato automático en las manos, la misión estaba cumplida: una anécdota que puede trasladar generaciones, sobre todo en un país en el que aún se sueña con poder ganarla en alguna cancha del mundo.  

MC