La eterna cruzada contra el "eh, puto" en los estadios

El grito está lejos de morir en el futbol, ya que "el mexicano va a querer ganarle al sistema", consideró una psicóloga consultada por La Afición.

Afición de México en el duelo ante Curazao
Afición de México en el duelo ante Curazao (Mexsport)

Ciudad de México

El grito "eh, puto" se ha vuelto común entre los fans mexicanos durante los partidos y ha tomado fuerza; ahora, tocará a la Liga MX tratar de apagar su difusión.

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FIFA ha sancionado en distintas ocasiones a la Federación Mexicana por lo que considera una "conducta discriminatoria" por parte de los aficionados; sin embargo, no ha tenido el éxito esperado, ya que aún se sigue escuchando.

Pero, ¿qué hay encerrado en el "eh, puto"? La psicóloga Paula Pulido platicó con La Afición al respecto.

"La tradición lingüística en México, a pesar de ser definido por la RAE (Real Academia Española) como calificativo despectivo o denigratorio, es una palabra que está dentro del argot mexicano y que solo ellos entienden, a ciencia cierta, cómo y cuándo usarlo de manera coloquial, como elogio, como burla, como apodo o como una grosería e insulto", comentó.

Dentro de esta problemática, la superioridad está presente, el hecho de gritarle 'puto' al portero contrario puede reflejar en las personas seres capaces y fuertes, aún sin medir las consecuencias que pudiera traer a los aficionados y al mismo equipo.

"Romper las reglas siempre liberará endorfinas, el ser humano está siempre en busca de la regla, del límite, para poder probarlo, excederse y romperlo. El mexicano va a querer ganarle al sistema, va a encontrar la manera de seguir haciéndolo".

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Previo al torneo de Apertura 2017, la Liga MX advirtió a todos los aficionados sobre las consecuencias que habría, en dado caso de que el grito estuviera presente en alguno de los partidos, recordando los artículos (63 de primera y 62 de segunda) de su reglamento de competencia, los cuales le daría el derecho al árbitro para detener parcial o totalmente alguno de los duelos; sin embargo, el organismo descartó el desalojo de algún recinto del balompié nacional.