20 años después los de UdeG regresan a Primera División

El triunfo ante Estudiantes quedará marcado en la historia del equipo que nació grande.

 


Guadalajara

Una noche mágica, histórica e inolvidable vivieron esta noche los aficionados de Leones Negros. 20 años de sufrimiento terminaron. UdeG y su afición demostraron que su lugar siempre la Primera División. El triunfo ante Estudiantes quedará marcado en la historia del equipo que nació grande.

Muchos de los que asistieron al Jalisco no tienen rastro en su memoria de la última aparición de su equipo en Primera División. Pero no es necesario recordar aquél cuadro de Hugo Pineda, Chema Higareda y Rafael Gutiérrez Aldaco. El amor por Leones es nato. Inexplicable. En cambio, los mayores, regresaban el casette rememorando las tres finales que perdieron.

Fuera del Jalisco, el fervor por boletos era evidente a pesar de que estos se agotaron desde el viernes por la tarde. Los revendores tenían un escenario a su merced. Ofrecían los tickets con un 300 por ciento de sobrecosto.

Pero no sólo los revendedores querían sacar provecho de la final que paralizó a la final por un par de horas. Los vecinos del Estadio y los ‘viene viene’ cobraban hasta 150 por automóvil. Los souvenirs melenudos también tenían su aumento; la playera de local pirata era ofertada en 250 pesos.

El operativo de seguridad se vio rebasado por algunos momentos. Las olas de aficionados provocaron que muchos ingresaran al estadio sin ser revisados e incluso, en algunas puertas sin boleto.

Como sucedió hace seis meses, las gradas del Coloso de la Calzada Independencia se colorearon con el amarillo, rojo y negro, insignias de la máxima casa de estudios del estado.

A las 19:18 horas aparecieron los primeros jugadores de Tecos en la cancha del Jalisco y el abuceho fue sonoro. Continuó el ‘Tecos, Tecos, chinguen a su madre’. Aún faltaba media hora para el inicio y la ola ya metía presión a los zapopanos. Al arquero emplumado Carlos Velázquez le cantaban cada gol que recibía durante el calentamiento.

Uno de los momentos más emotivos que se han presenciado en el Jalisco se dio al ingreso de los equipos. El himno de la Liga MX lo hizo aún más memorable. Los 22 elementos fueron testigos del gran mosaico amarillo, negro y rojo que proyectaban los asistentes con la leyenda de UdeG.

La afición hizo su juego. Desde el inicio presionó a Tecos y coreaba cada acción de su equipo. La superioridad que UdeG tenía en las gradas no se trasladaba al terreno de juego.

El ánimo de los presentes fue decayendo con el paso de los minutos. Lo que antes era alegría y emoción se convertía en desesperación. Un baldazo de agua fría recibió la comunidad melenuda con la anotación de Marco Bueno al minuto 57. El entrenador zapopano Pako Ayestarán lo festejó con todo. La reacción de la gente fue de inmediata: el grito de UdeG, UdeG volvió a mandar a la guerra a sus futbolistas.

Cuando parecía todo perdido. Cuando la gente ya se rendía. Apareció la explosión del Jalisco con el cabezazo de Marcelo Alatorre que empataba y daba viva a Leones Negros. El inmueble vibró. Más de 60 mil gargantas gritaron gol como hace mucho no se escuchaba en el Coloso.

Los tiempos extra mantuvieron expectantes a los presentes. Pero al término de estos entonaron el ‘sí se puede, sí se puede’.  Ellos lo presentían. El ambiente era el ideal para una noche épica. Desde los once pasos los pupilos de Poncho Sosa no fallaron. El cuarto y quinto penal fueron la locura con las fallas de Rangel y Acosta por Tecos. Y llegó la hora en que un ser se convierte en leyenda. El Gansito Hernández pateó y provocó el éxtasis de los melenudos.

El cielito lindo, el We are the champions de Queen y el ‘olé, olé, olé, campeón, campeón’ fueron los himnos con los que la afición de Leones celebró su retorno a Primera División 20 años después.