Pachuca le quita el invicto a Cruz Azul

Con un doblete de Víctor Guzmán y goles individuales de Edson Puch y Keisuke Honda, los Tuzos derrotaron 4-0 a La Máquina en el Estadio Hidalgo

Ciudad de México

Adiós a esos 16 juegos oficiales sin derrota. Un invicto más anecdótico que funcional, pues a este Cruz Azul le falta mucho para ser un verdadero protagonista del torneo. Anoche, un Pachuca dinámico le hizo ver su suerte a La Máquina de Jémez; lo frenó en seco con un 4-0 lapidario. Se acabó la buena racha de la manera humillante, tal vez así tenía que volver este equipo a la realidad.

Y no es para menos, al conjunto cruzazulino lo exhibieron  por completo. Se aprovecharon de una zaga tan lenta como la que conforman Enzo Roco y Jordan Silva; además, La Máquina perdió la fuerza de su trivote en la media cancha sin la presencia de Gabriel Peñalba, ausente por lesión. Jémez apostó con un cuadro muy ofensivo en el papel, pero sin equilibrio en la media.

Ni Ángel Mena, Martín Rodríguez y Édgar Méndez pudieron surtir de balones a Felipe Mora; el 4-2-3-1 del técnico naufragó por completo. Y Pachuca leyó bien el juego, se acomodó para cazar al rival.

Y el primer golpe llegó al minuto 16 cuando los Tuzos se adelantaron en un contragolpe excelso, en el que Jonathan Urretaviscaya aprovechó el gran hueco que dejó la defensa celeste y arrastró el balón por todo el sector derecho, los zagueros Roco y Jordan tardaron en reaccionar y se vieron superados por el uruguayo, quien una vez que entró al área sacó un centro raso al que llegó Edson Puch para vencer a un Jesús Corona que alcanzó a meterle las manos a la pelota, pero no logró desviarla.

Al 30' Felipe Mora desperdició una de las más claras que pudo armar Cruz Azul en el primer tiempo. El chileno alcanzó a machucar con la zurda un centro de Adrián Aldrete, pero para su mala fortuna se fue desviado.

A La Máquina le costaba clarificar en el último tercio de la cancha, mientras que los Tuzos replegaban rápido, pocos toques para llegar a los linderos del área cruzazulina. Dos veces Puch encontró el espacio para probar de media distancia, y aunque falló, dejaba en claro que Pachuca estaba a la caza de La Máquina.

Y la oportunidad se le presentó al 37, misma que no desaprovechó. Otra vez el sector derecho se volvió una gran avenida en la que Enzo Roco y Adrián Aldrete fueron exhibidos por Víctor Guzmán, quien se los llevó con suma facilidad y al que no pudieron despojar de la pelota. Guzmán llegó hasta el corazón del área y fusiló a Jesús Corona para el 2-0 parcial.

La Máquina era un desastre en defensa y en ataque no generaba nada. Así se fue al descanso, con una losa muy pesada para el complemento. En el regreso, fue más de lo mismo: Cruz Azul tardaba en trasladar la pelota y tenía nula claridad; en cambio, a los Tuzos le bastaba con poco para poner a temblar a los cruzazulinos, apenas en los primeros compases del segundo tiempo, Guzmán se perdió el tercer tanto de su equipo de manera increíble.

Conforme pasaron los minutos La Máquina se hizo dueño del balón, pero aún quedaba corto en sus intentos. Jémez comprendió que era momento de arriesgar así que metió a Christian Giménez (pedido por el público asistente) y a Martín Cauteruccio. Retiró a Mena y a Omar Mendoza.

Y La Máquina casi descuenta, en un centro raso que encontró solo a Felipe Mora, el chileno dio la media vuelta para sacar un zurdazo que Óscar Pérez sacó de manera monumental. El juego ya era de Cruz Azul, que empezó a soltarse en la cancha. Rodríguez llegó por sector izquierdo y colgó un servicio que Mora conectó, pero se fue apenas arriba.

Eran los mejores instantes del conjunto capitalino que ahora tenía como peor enemigo al tiempo.

Centros y más centros, La Máquina lo intentó una última otra vez, pero no pudo acercarse en el marcador. En esa desesperación Pachuca lo cazó en contragolpes. Primer Guzmán y luego Honda con grandes acciones individuales, dos goles en los últimos minutos para darle forma a la goleada.

El Cruz Azul imbatible se terminó de la manera más humillante. El invicto es historia y ahora falta ver qué rostro adoptará este equipo, si superará el golpe o se sumergirá en la depresión que lo ha envuelto en los últimos tres años.