Querétaro salva el empate ante Cruz Azul con gol de Noriega

El Cruz Azul de Paco Jémez no gana y ya acumula seis juegos sin victoria; Querétaro, con Volpi en plan grande, le sacó el empate en el Azul

Luis Noriega pelea el balón en el partido ante Cruz Azul
Luis Noriega pelea el balón en el partido ante Cruz Azul (Mexsport)

Ciudad de México

El Cruz Azul de Paco Jémez no sabe ganar. Sí, lo intenta y lo trabaja, pero sencillamente no le alcanza. Contra Querétaro, La Máquina se topó con un soberbio Tiago Volpi al que solo un autogol pudo doblegar, pero el conjunto capitalino supo mantener su ventaja y acabó cediendo un empate (1-1) muy doloroso. Ya son seis juegos en los que Cruz Azul no obtiene la victoria y las dudas empiezan a emerger.


Tal vez a esta Máquina el futbol no le está haciendo justicia, cuando se planta y domina a sus rivales; sin embargo, este juego requiere de contundencia y solidez defensiva y ahí es donde cojea claramente el conjunto de Jémez. No anota y lo poco que le llegan, le convierten. Así no se puede caminar hacia ningún lugar.

Además, aunque técnico y jugar se nieguen a reconocerlo, en este primer tercio de torneo se empiezan a rezagar en la carrera por meterse a la Liguilla y lo que es peor, el cociente se asoma peligrosamente como un enemigo silencioso que está a la espera de que las cosas se pongan mucho peor.

Ayer a Cruz Azul le costó mucho el arranque del partido. Querétaro se plantó bien en la cancha: dos líneas de cuatro para contener al ataque cruzazulino y trazos largos en la contra para pescar algo, esa fue la estrategia que diseñó Jaime Lozano en su debut como técnico en el máximo circuito.

Y por poco le sale, ya que Gallos se vio mejor en los primeros minutos; es más, apenas a los dos minutos Camilo Sanvezzo se encontró de frente a la portería de Jesús Corona, pero sacó un disparo que no representó mayor problema para el guardameta cruzazulino.

A La Máquina se le complicaba hilar alguna buena combinación, mientras que Querétaro estaba muy cómodo, agazapado y buscando la espalda de los centrales celestes con servicios que saltaban la línea, tal como en el juego de Copa en el que le dio muy buenos dividendos. Así, de nuevo, Sanvezzo se volvió a poner de frente a la portería enemiga, aunque de nueva cuenta erró su disparo.

Fue hasta el minuto 20 que La Máquina por fin empezó a generar el futbol que pretende Jémez. Empezó a circular con criterio la pelota y generó sus primeros disparos a la portería de Tiago Volpi, tal vez con poco peligro, pero ya era un buen augurio para su causa.

Además, las bandas también empezaron a ser explotadas con mayor frecuencia, de ahí vino un centro de Martín Rodríguez por sector izquierdo que encontró a Joao Rojas, éste se tendió de palomita y remató desviado al 22'. Un minuto después, Cruz Azul lo intentó de nueva cuenta, ahora por el centro, ahí Mena tocó al arribo de Joao, quien conectó un derechazo que exigió la estirada de Volpi.
Estaba claro que Cruz Azul ya era dueño del partido. El agobio a la portería de Querétaro iba en aumento, aunque de la misma forma la figura de portero visitante se empezaba a magnificar con sus salvadas. 
Como la que ejecutó al 32', luego de un disparo de Martín Cauteruccio que se había estrellado en la base del poste y le había caído Mena; el portero, en su recorrido, supo reaccionar al contrarremate del ecuatoriano para evitar la caída de su marco.
Instantes después, de nuevo apareció Volpi para desviar un tiro de Martín Rodríguez. Cruz Azul no podía abrir el marcador y mucho por la gran tarde que empezaba a gestar el guardameta brasileño.
Y justo antes de que concluyera la primer mitad Joao Rojas se perdió del gol, luego de un centro de Rodríguez que lo encontró solo en el centro del área, pero el ecuatoriano mandó a un lado su disparo. Otra oportunidad clara que se le iba a La Máquina.

En el complemento Cruz Azul salió con la misma vocación ofensiva, pero para su mala suerte Volpi seguía con la misma inercia salvadora. Apenas al 49' el portero detenía un cabezazo de Ángel Mena, pero cinco minutos después hacía tal vez la mejor atajada del encuentro al desviar un potente disparo de Cauteruccio, quien había arrancado desde una de las bandas y a base de fuerza había encontrado el hueco para ponerse de cara a portería.

El guardameta brasileño parecía imbatible, pero en una de esas ironía del futbol, su meta cayó al 56' con un autogol de Luis Noriega, quien en el afán de cortar un centro de Joao a Cauteruccio, terminó por mandar la pelota a las redes, dejando sin oportunidad a Volpi.

Ya con la ventaja, Cruz Azul siguió con la misma faceta ofensiva, aunque sin tanta claridad; sin embargo, Gallos se empezó a animar a ir más al ataque y estaba claro que mientras La Máquina no pudiera cerrar el juego, el riesgo del empate era muy latente.  

Dicen las estadísticas que al equipo de Jémez le rematan poco, pero cada vez que lo hacen le provocan mucho daño. Así quedó demostrado una vez más, cuando Querétaro armó una buena jugada, con varios toques de por medio, a la que llegó Luis Noriega para cerrar la pinza y marcar su segundo tanto de la tarde, ahora sí en la portería contraria.

Fue un mazazo enorme para Cruz Azul. Tanto había padecido para lograr su gol y una contra perdía la ventaja. Aún así lo intentó, ya con Benítez en la cancha, pero de nada sirvió.

Otra vez el futbol castigó la falta de contundencia de La Máquina de Jémez, así como la endeble defensa que muestra. Con esta falta de equilibrio no se puede a aspirar a mucho. Ya son seis juegos sin victoria y el proyecto del técnico español no arranca; es más, ahora navega en un mar de esceptisismo.