Cruz Azul compromete su boleto a la Liguilla

Una nueva derrota en el Apertura 2017, ahora frente a Tigres, mantiene en suspenso la clasificación de La Máquina a la fase final del torneo, a falta de dos encuentros en la fase regular

Ciudad de México

Cruz Azul lo necesitaba, requería de un revulsivo anímico casi instantáneo y lo consiguió vía Francisco Silva. Se jugaba el minuto 4, cuando el chileno tomó la pelota y avanzó unos metros, buscó al compañero idóneo y aún sin encontrarlo, levantó la cabeza y se animó a golpear la pelota como venía. Segundos más tarde, el andino celebraba con Omar Mendoza la inauguración del electrónico; su afición lo festejaba como escasas veces. A rivales como el de ayer, de la calidad de Tigres, se le tiene que comenzar a noquear con golpes como ése, con tantos en contra, con anotaciones de las llamadas de vestidor.

Tigres y la experiencia de Ricardo Ferretti se encargaron de trabajar con el ímpetu elevado de La Máquina, poco a poco fueron mermando las intensiones de un cuadro celeste volcado al frente. La primera premisa fue quitarles el balón, arrinconarlos, cerrarles los espacios y con ello, cortar circuitos; así, de manera paulatina, asumían riesgos, encimaban su ataque y se volcaban al frente. Fue hasta al minuto 31, que André-Pierre Gignac logró disparar de manera timorata ante la presencia de Chuy Corona. Era el único embate felino por entonces. El Tuca esforzaba la garganta desde su área técnica, tratando de corregir.

La historia de Cruz Azul es digna de cualquier guión dantesco... Los últimos 15 minutos del primer tiempo Tigres se dedicó a atacar, a hacerlo con vehemencia; La Máquina se replegó, concediéndole el rol protagonista a un enemigo que no debes minimizar. Tiro libre para los del norte, se perfiló Juninho desde fuera del área cementera y Ángel Mena, cual portero, desvío el esférico con las manos, para que éste no le pegara en el rostro... Segunda amarilla, se va expulsado y penal. De nuevo, los dirigidos por Jémez, al borde del precipicio. 

Ser aficionado de Cruz Azul, en la actualidad, es vivir al límite cada llegada del equipo rival, esperando lo peor. Sus antecedentes en partidos determinantes y hasta en los que no, delimita su realidad a un equipo acostumbrado a decepcionar a los suyos. Al 48', Juninho, el autor intelectual de la marcación del penal, convertía en gol el tiro de castigo. Desde los once pasos, el capitán brasileño sentenciaba el empate momentáneo en la cancha del Azul. La Máquina se marchaba al vestidor con la sensación más frecuente de su andar: frustración.       

En lo numérico, más allá del sentir colectivo, a Cruz Azul no le desfavorecía demasiado el resultado parcial al recomienzo del encuentro. Todo lo contrario, por las combinaciones, a los celestes les servía para seguir entre los ocho primeros lugares de la clasificación general. Para conseguirlo, la empresa era compleja, se requería de acortarle capacidad a Tigres, una de las mejores ofensivas del torneo, cerrarle los espacios al ataque y nulificar a Gignac y compañía. No sucedió. Se trata de un equipo que parece ha dejado de serlo en cuanto esfuerzos defensivos. 

Se jugaba el 53', cuando Rafael Da Souza arribó hasta las cercanías del área de Jesús Corona, con tiempo y la posibilidad de incrementar el peligro con un buen trazo. Lo hizo. El brasileño mandó un servicio aéreo, que el mismo arquero cortó con dificultades, pero que a su vez le sirvió para que Eduardo Vargas quedara a modo y de algún modo, pudiera disparar desde donde estaba. Gol en contra, de nuevo a forzar la maquinaria, otra vez a tirar desde cero e intentar igualar el marcador. Cruz Azul ya estaba más preocupado por el parado defensivo, que por incrementar el volumen en ataque. Jémez modificó sus engranes: ingresaron Christian Giménez y Martín Rodríguez.

El camino para llegar al final del partido fue la constante del primer tiempo, Cruz Azul intentaba, sufría y no concretaba. Tigres desplegaba un futbol vertical, en el que atacaba a placer y con ello, jugaba con la desesperación de un rival consumido en crisis. Los de Jémez abandonaban la cancha con la mirada en el césped, con la pena de quien sabe que se ha equivocado y peor, con la calificación a la Liguilla comprometida. Con 21 puntos, La Máquina difícilmente cerrará dentro de los mejores ocho en lo que resta de la jornada. Los matices de la crisis han vuelto a La Noria.