Pumas viene de atrás y empata a Xolos en CU

A pesar de una diferencia de tres goles, en los últimos minutos, Universidad empató ante Tijuana con un doblete de Nicolás Castillo y gol de Pablo Barrera

Ciudad de México

Hay días en los que el estado de ánimo marca la diferencia, incluso cuando todo indica que el escenario pudiera ser el más complicado Pumas vivió algo similar este domingo; de frente tenían a los ofensivos Xolos de Tijuana, que no se conformarían con poco en CU, y que con tres goles en contra no bajaron los brazos y alcanzaron en el electrónico a los fronterizos, gracias a goles de Nicolás Castillo (2) y uno más de Pablo Barrera.

Pumas ejerció presión alta los primeros minutos del duelo, le quitó la pelota al rival y aglutinó, delante del medio campo, futbolistas para encontrar variantes; con un 4-3-3, Palencia pedía a sus laterales que, con la pelota en vías de ataque asumieran un rol ofensivo y profundizaran al menor de los intentos... El primer aviso auriazul llegó al 12', cuando Bryan Rabello conectó dentro del área enemiga una pelota que careció de potencia y colocación.

Con la baja de Jesús Gallardo por expulsión, Palencia colocó a Rabello en su lugar, como un extremo por izquierda. Y sí, bien abiertos, tanto el chileno como Pablo Barrera, su similar del otro sector, desbordaban con facilidad a la zaga fronteriza; de hecho, el último en mención inquietó a Manuel Lajud con un disparo cruzado que apenas salió por encima del arco al 20'. Pumas presionaba.

Tijuana apenas si había avisado de su presencia en ataque, cuando Darío Verón erró un pase de trámite para Alejandro Palacios, que no supo si salir o quedarse en su arco; la pelota terminó en los botines de Avilés Hurtado, que atento a los detalles, bombeó la bola y la incrustó para cantar el 0-1 al 23'. El Olímpico se silenció por unos instantes. El gran bastión de la zaga había causado la desventaja momentánea.

Universidad se refugió en la posesión. El cuadro trataba de salir jugando desde la defensa, aunque los mejores trazos nacían desde la media, Abraham González como mariscal. El español proyectó un par de veces balones que se desperdiciaron metros más adelante; al 36', dejó prácticamente solo a Rabello, que en un mano a mano con Lajud perdió la oportunidad de emparejar el electrónico.

Segundo tiempo y más de lo mismo. Fallos en el último toque y parecía que Pumas juagaba con 10 en la cancha, y es que, con un centro delantero tan dependiente de lo que le surtan en el área do o Nicomás Castillo, los felinos perdían a la hora de esfuerzos defensivos y hasta en la creación de volumen adelante... Consciente, Palencia le dio ingreso a Matías Britos, en sustitución de Kevin Escamilla.

El uruguayo entró ovacionado y de inmediato le cambió la cara al equipo. Pumas recobró el espíritu combativo, la enjundia y presionó de nuevo al rival. Universidad modificó a una especie de 4-4-2, en el que Britos fungía como enlace entre la media y la zona de definición. Y aunque parecía que estaba lo mejor por venir, en el panorama solo se aproximaban mayores complicaciones.

Xolos, un conjunto efectivo, de vértigo, que a veces renuncia a la pelota, la concede, pero que en desdobles mata, no perdonó a los felinos. Al 62', de nuevo tomando desprevenida a la defensa, pero esta ocasión Víctor Malcorra, con un tiro de media distancia colocó el 0-2 en el marcador. Contrario al primer tiempo, Tijuana se lanzó al frente. No renunciaría a la ventaja, ni permitiría reacción.

Y así fue. Al 69', en una jugada casi réplica del gol anterior, Guido Rodríguez robó la pelota en la media, condujo hasta los linderos del área y fulminó a Alejandro Palacios con un potente disparo. 0-3 y la diferencia más notoria es que el silencio de la afición auriazul se transformó en rechifla. El Olímpico exigía mejores maneras de caer en casa.

Lo que no hicieron en 75 minutos lo resolvieron en 15. Porque bastaron las críticas de su gente y el apremio en el cronómetro, para que Universidad empatara los tres tantos que amagaban con sepultar la suma de puntos. Un doblete de Nicolás Castillo, gracias a remates dentro del área y un cobro de penal de Pablo Barrera fueron la fórmula para igualar en el electrónico. El cuadro del Pedregal retornó a la vida en un abrir y cerrar de ojos; convirtió lo que parecía una oscura tarde en alegría desbordada.

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