América, la pesadilla de Pumas y Palencia

Las Águilas vinieron de atrás, aguantaron el empate parcial y hasta fallar un penal, para después remontar el marcador de un encuentro complejo; la hegemonía sobre los felinos ya es clásica

Ciudad de México

Cuando parecía que Pumas tendría la fortuna de conseguir un triunfo, al menos empate sobre un América que mayoritariamente había sido superior, Universidad careció de argumentos para aguantar el empuje ofensivo y sobre todo de fortuna, pues un segundo penal marcado por desconcentraciones propias le generó a los felinos el 2-1 en la frente. Nicolás Castillo, que había conseguido el primer tanto de los felinos, fue el autor intelectual del tiro de castigo, luego de meter la mano en un tiro de esquina a favor de los locales en el Azteca; por las Águilas, anotaron Oribe Peralta y Cecilio Domínguez,

El juego comienza desde los detalles más mínimos, desde la ceremonia protocolaria y desde antes del silbatazo inicial. Sobre el campo, si bien América comenzó con la cadencia y posesión que se le conoce al equipo de Miguel Herrera, la primera oportunidad realmente clara la manifestó Pumas, con un disparo ligeramente desviado de Nicolás Castillo; el chileno quedó a un par de metros del área enemiga, levantó el rostro y no dudó en sacar un tiro potente, pero sin tanta colocación, que, eso sí, levantó la expectativa de la tribuna. Respondieron los azulcremas casi de inmediato, con un par de filigranas de Darwin Quintero y un taconazo de Cecilio Domínguez.

Al 15’, luego de una falta de Mauro Formica, que detuvo el peligro inminente de Cecilio Domínguez, que ya partía con ventaja, ambos estrategas aprovecharon la pausa para dar indicaciones. Rebasando su área técnica, tanto Francisco Palencia como Miguel Herrera llamaron a sus dirigidos para perfeccionar, de algún modo, lo que percibían en el campo. América ya llegaba a línea de fondo, ya había superado los intentos de los felinos, que los tomaron por sorpresa. Concierto a parte el de Érick Yair Miranda, el árbitro, que en menos de 20 minutos, ya había amonestado a seis futbolistas.

Y llegó el gran invitado… Al 21’, luego de una descolgada, que por supuesto dejó mal parada a la defensa de Pumas, apareció Oribe Peralta dentro de la zona de definición, con un pase filtrado de Darwin, para precisamente hacerlo que mejor sabe y en dos tiempos, ya cantaba el estreno del marcador, con un Azteca que coreaba el tanto. 1-0 y la descomposición del esquema de Palencia, que había jugado hasta antes de la anotación a matar a morir, a serle fiel a un estilo y sobre todo, a proponer. La apuesta había sido valiente, osada, pero le duró muy poco. Las Águilas desplegaron su mejor arsenal después de irse al frente; exigieron al máximo al rival.

La recompensa llegó al 33’. En una jugada que parecía no fructificaría nada para los universitarios, Néstor Calderón llegó a línea de fondo, buscó un rematador y solo encontró a Mauro Formica, que con un toque poco preciso de cara al arco, terminó por servir a Nicolás Castillo, que con la cabeza logró su primer gol fuera del estadio Olímpico. Sin tanto merecimiento en cuanto a argumentos futbolísticos, pero sí en fortuna y entrega, Pumas había igualado distancias. Le tocaba cerrar el primer tiempo apretando los dientes y pensando en cómo ganar el partido. Incluso, en el final de los 45’ iniciales, Saldívar le detuvo una pena máxima al propio Silvio Romero.

La reacción de Pumas, aunque escueta, el empate en el marcador y a la postre, el penal fallado, mermaron las condiciones ofensivas del América, que del comienzo del primer tiempo al segundo, era un equipo totalmente diferente, desdibujado, distinto al que comenzó a proponer; Universidad tomó la disyuntiva del rival como una invitación y comenzó a generar profundidad y peligro. Con mayor calma que el oponente, claro está, los pupilos de Palencia eran conscientes de que si existía un resquicio para vencer al odiado rival deportivo, este era el momento adecuado.

Corría el 65’, cuando Pumas ya era mejor, se volcaba al frente y exigía a Agustín Marchesín para evitar el segundo en contra; Miguel Herrera respondió con la incorporación y reaparición de Renato Ibarra, para tener un revulsivo adelante, alguien que inquietara de nuevo al enemigo en turno… 70’ y otro disparo apenas desviado de Castillo. Universidad vivía sus mejores instantes y fue hasta entonces cuando Joffre Guerrón apareció en la línea de banda, para tomar el lugar de Formica. La entrada del ecuatoriano esperaba dar dividendos inmediatos y reacomodaba el aparato en ataque de los auriazules.

De un momento a otro, todo cambió. Castillo pasó de ser el héroe aparente de la película en el campo, a un villano. En un tiro de esquina que no parecía tener relevancia, levantó la mano en el área chica y la pelota pegó en su extremidad. Yair Miranda, colegiado, marcó un nuevo penal. Esta vez fue Cecilio Domínguez quien se perfiló, y en una calca del que erró Silvio Romero minutos atrás, el paraguayo lo marcó a lo Panenka, asegurando el triunfo, el idilio con su afición y una satisfacción más ante uno de los más antagónicos de sus rivales. Pumas tiene una pesadilla azulcrema.