América gana el Clásico y hunde más a Chivas

Con goles de Oribe Peralta y Renato Ibarra, las Águilas vinieron de atrás para derrotar 2-1 al Rebaño, que sigue sin tener contundencia y se va al último lugar

Ciudad de México

Dos minutos, eso fue lo que le tomó a América doblegar a unas Chivas que habían sido mejores, pero el Clásico Nacional es un partido que no entiende de momentos, al menos no el de anoche, es un encuentro que se dirime en la cancha y atrás queda todo el entorno. Da lo mismo si América es segundo lugar general y Chivas habita los últimos lugares de la clasificación, cuando rueda el balón aflora el orgullo. Lo había demostrado el cuadro rojiblanco, que tuvo buenas credenciales, pero lo acabó perdiendo por dos momentos de lucidez que tuvo América, lo suficiente para un 2-1 que lleva a las Águilas a la Liguilla y al Rebaño Sagrado lo hace abdicar.

En el Azteca, fue Chivas el que interpretó mejor el partido, salió con más convencimiento y fluyó en el campo con soltura. El Rebaño de Matías Almeyda mostró una cara que tomó por sorpresa a las Águilas, el equipo de Miguel Herrera no logró tomarle el pulso a los tapatíos, careció de balón y de profundidad, no se conectó y fue muy impreciso, tanto, que fue incapaz de chutar a gol en el primer tiempo.


Salió Chivas a jugar con soltura, sabe que llegar a la Liguilla es una empresa muy difícil, por más que saque el ábaco y la calculadora, meterse a la fiesta depende de muchas circunstancias, quizá por ello es mejor pensar en ir día a día; anoche era el momento para demostrar coraje, pero sobre todo para empezar a mostrar una evolución futbolística. Y así fue.

Almeyda sorprendió con el once que mandó al campo, porque puso a Isaac Brizuela a jugar como lateral, no fue nada improvisado, sino que el Conejo se acercaba más al medio campo y era indetectable para los centrocampistas americanistas que no pudieron imprimir su ritmo, porque carecieron de pelota para hacerlo.

La bola fue de Chivas desde las primeras pulsaciones, los rojiblancos empezaron a buscar el arco de Agustín Marchesín, el portero empezó a ser el mejor hombre del cuadro de Coapa, porque Darwin Quintero estuvo muy impreciso, Renato Ibarra tampoco pudo hacerse de la pelota, lo que derivó en que Silvio Romero y Oribe Peralta carecieran de parque.

Mientras América no se logró conectar al partido, fue Chivas el que seguía enganchado, su medio campo procesaba mejor el partido, tenían superioridad en esa zona y las Águilas no lograban desarmar a los tapatíos que seguían probando de media distancia. Oswaldo Alanís puso la bola muy cerca del poste, Javier López también midió a Marchesín con un tiro raso, después de una jugada en la que Chivas tocó y tocó. Luego, Alan Pulido lo examinó en un tiro libre.

No se encontraba América, que acusaba muchas imprecisiones a la hora de ceder la pelota, nadie había logrado rebelarse, cuando parecía que lo harían, había un jugador rojiblanco que salía a tiempo para cortar su avance. Sin fluidez en su juego, el conjunto azulcrema solo dispuso de un cabezazo de Oribe que se fue desviado del arco de Rodolfo Cota.

El Piojo no paraba de pegar chiflidos para organizar a su equipo, que iba un paso por detrás de Chivas. El Pelado Almeyda hacía lo propio para que su equipo no bajara la intensidad, su plan estaba saliendo a la perfección, estaba nulificando la operatividad de las Águilas y rondaba el gol. Fue hasta los últimos del primer tiempo cuando América pareció despertar, pero ese esbozo de reacción tampoco le dio para poner una pelota entre los palos.

A los vestidores se fueron igualados a cero, pero en lo moral Chivas era superior que América, dándole mejor sentido a la pelota y negando a los ofensivos azulcrema.

Tras el descanso, la película no varió, América seguía sin reaccionar, Chivas seguía mordiendo con más determinación, siempre estaba un paso adelante que cualquier jugador americanista. El Rebaño ratificó su momento con un gol bien merecido. La armó Fierro por derecha, que fue avanzando con sentido y soltó para Pulido, éste midió el tiempo y alargó el balón para Cisneros, quien controló y disparó raso y cruzado con la zurda para vencer a Marchesín al 54'.

E gol en contra tampoco agitó al América, que no mostró esa reacción bravía, porque Chivas seguía con la misma temperatura, se multiplicaban para defender y cuando desprendían buscaban ofender de nueva cuenta. Miguel Herrera mandó a Cecilio Domínguez por Silvio Romero, quería ver si el paraguayo lograba revolucionar al equipo.

Pero no fue Cecilio, sino el héroe de siempre: Oribe Peralta, el capitán de las Águilas fue el que comandó la reacción americanista. El Cepillo bajó un despeje de Marchesín, después el balón le quedó a modo a Mateus Uribe, el colombiano probó de media distancia y Cota, que no había tenido una pelota que le exigiera, falló en la primera, el portero rojiblanco la escupió y se la dejó servida a Oribe que la empujo al fondo al 70'.

Chivas se vino abajo, el gol fue un impacto moral, su buen partido se iba al traste y todo acabó por derrumbarse dos minutos después cuando llegó el gol de Renato Ibarra que puso por delante a las Águilas. El ecuatoriano se fue de su marca en el área y sacó un tiro cruzado que doblegó a Cota.


El Pelado Almeyda se quedó helado, su buen planteamiento se quebró en dos minutos. Chivas había sido superior a América, lo había maniatado 69 minutos y en dos minutos pasó a verse abajo en el marcador y pasaba a verse en el último lugar de la tabla general.

América ya no soltó el mando del partido, llegó al Clásico Nacional al minuto 70 y de ahí en adelante fue mejor. Chivas se desmoralizó, la historia del Rebaño es la de un equipo al que lo ha condenado su falta de puntería, anoche no volvió a tenerla y lo pagó caro. América la tuvo en dos ocasiones y no perdonó. Las Águilas estarán en la Liguilla, anoche hicieron capitular a Chivas, la corona del campeón cayó en el campo que menos pensaban: en la casa del América. Matías Almeyda sigue sin poder vencer a Miguel Herrera, quien volvió a poner a su equipo como el amo de los clásicos. Pumas, Cruz Azul y Chivas, los tres sucumbieron ante el cuadro de Coapa.