“En Atlante había hermandad”

Guillermo Cantú habló sobre sus recuerdos de aquel Atlante que consiguió el título en la temporada 1992-1993, a pocos días del Centenario de los Potros

Ciudad de México

La generación en la que creció Guillermo Cantú en Atlante es de esas que marcaron buenos pasajes en la historia del balompié mexicano. Piezas que se conjuntaron para darle un sello característico a uno de los equipos con más tradición en el país. De futbol, aguerridos, entregados y desprendidos de las envidias entre ellos, ese cuadro de los Potros destiló dichas características por las que hoy todavía se recuerda.

"Hizo escuela en cuanto a estilo de juego, y hoy muchos de mis ex compañeros están metidos en el futbol. La mayoría como director técnico, la mayoría muy exitosos", dijo Cantú a La Afición sobre aquella generación que se coronó en la temporada 1992-1993.

"Teníamos una gran hermandad, por supuesto que el aspecto que nombres era diferencia entre nosotros, pero teníamos factores en común, el estilo, el deseo, la pasión, y al final se reflejaba en la cancha, nos preparábamos bien, cada quien a su manera, había una gran competencia interna primero por sobresalir y luego, contra el rival".

Félix Fernández, Raúl Gutiérrez, José Guadalupe Cruz, Wilson Graniolatti, Miguel Herrera, René Isidoro García, Roberto Andrade, Guillermo Cantú, Pedro Massacessi; Manuel Negrete, Mario García, Luis Miguel Salvador y Daniel Guzmán, entre otros, figuraban en aquel plantel que dirigía Ricardo La Volpe, y que le ganó la Final al Monterrey con un global de 4-0.

Dicen que llevar el azulgrana en el pecho da muchas alegrías, pero también mucho pesar, momentos de angustia tanto en cuestión financiera como deportiva.

"Creo que también el sufrimiento nos hace crecer, y eso nos ayudó mucho a todos, no sé si a propósito o sin querer, creo que hoy ha habido cambios interesantes, tiene muy buena ideas la directiva, ha plasmado algunas, y están tratando de regresar. Hoy hay tres equipos importantes en los primeros lugares de la tabla general en el Ascenso Atlante, Leones Negros Necaxa".

Cantú relató que "les platicó mucho a mis hijos de las cosa que yo viví. Estando en Atlante tuve una factura de tibia y peroné y físicamente fue lo más doloroso que viví. Hay muchos momentos de alegría, el día que levantamos la copa, salimos campeones con Monterrey después de 47 años que el equipo no lo había logrado. Después de ver a varios aficionados que no lo habían vivido, y me pongo chinito nada más de platicarlo".

Apenas tomó un respiro y prosiguió: "Yo era muy joven, era un escuincle baboso, lo reconozco, tal vez hasta irrespetuosos fui con algunos y les pido disculpas. No le das la seriedad en ese momento, pero fue uno de los momentos más impactantes de mi carrera".

Aquel título marcó a los futbolistas azulgrana. Lo más impactante para Cantú fue "que veía a varios llorar, pero me acuerdo de Wilson Graniolatti porque era de los grandes, lo bromeábamos que era un señor, y lo veía llorar de alegría con esa gran satisfacción, esa parte me impactó mucho, y eso te habla de la condición humana".

La historia del Potro se engancha con la de otro equipo que hoy en día también se maneja en el Ascenso MX. Se trata de Necaxa, con el que protagonizaba partidos intensos a los que le llegaron a colgar la etiqueta de clásicos, el más antiguo.

"Me acuerdo de los partidos contra Necaxa, el estadio estaba lleno, lo que antes era impensable, eso hablaba de dos equipos que estaban haciendo bien las cosa. Ellos también traían un buen cuadro, estaba Alberto García Aspe, Alex Aguinaga, Ivo Basay, el Picas Becerril, eran partidos bravos".

La pregunta es la misma para todos aquellos que llevan los colores del Atlante en el corazón. A la distancia, qué piensa sobre que la celebración del centenario sea en el circuito de ascenso.

"A veces estamos arriba y a veces abajo, el hecho de que el Atlante siga existiendo le da vida a nuestro futbol. Para nosotros el cariño por los colores es también el cariño a la hermandad con los de aquel entonces, es lo que te marca. A la fecha no nos vemos mucho por el trabajo, pero cuando nos hablamos lo hacemos con mucho cariño".