El Atlante del sufrir

Raúl Gutiérrez recordó que en el Atlante vivieron cosas extraordinarias, pero también episodios de dolor que los hicieron crecer

Ciudad de México

Aunque tiene bien clavados los colores, los momentos buenos, el agradecimiento por haberlo catapultado, Raúl Gutiérrez no se ciega ante los distintos rostros que presentó Atlante en la época que le tocó portar la playera.

Aquella generación que le tocó levantar el título en la temporada 1992-1993, se sobrepuso a varias dificultades. Muchos vieron resquebrajado el sueño de la Primera División, así como una realidad que durante años manchó los logros en la cancha, que fue la falta de pagos por parte de la directiva. Un rostro que no se puede ocultar del equipo.

"Es que es otra realidad histórica que ha tenido Atlante, que no debería de ser, pero si tú te vas al libro del joven Heriberto Murrieta, ves tapas de periódicos del año 70, donde dicen 'ya les pagaron', y piensas que son de los noventas; más allá de lo que representa jugar con esos problemas, representaba también el hambre de querer ser, de trascender para que todo mejorara", dijo Gutiérrez a La Afición.

Esos instantes de amargura se tornaron más intensos cuando descendieron. "Nos toca vivirlo a muchos jugadores que acabábamos de ser campeones con Potros Neza, nos cambiaron de sede, nos fuimos a Querétaro. Atlante había tenido una buena temporada previa a eso, como jugador novato tratas de poner tu grano de arena y no te alcanza, pues también juegas poco. Los jugadores importantes que había no rindieron lo que tenían que rendir. Los que pagan el precio son los jóvenes o los veteranos, porque ya no nos contratan".

El actual entrenador de la selección Sub 23 tiene claro que hay momentos tristes que también los hicieron crecer como grupo, y que fueron la punta de lanza para sacar, además del futbol, el coraje en cada uno de los jugadores.

"Es doloroso un descenso, después de que has probado jugar en Primera División y regresas, es un golpe anímico fuerte. Contábamos con jugadores que mostraban siempre carácter y entre todos fuimos sanando. El entrenador que era Gilberto Guzmán, nos dijo 'tienen toda la razón, ustedes no merecen estar aquí, pero ya están aquí, y si no hacen algo van a seguir aquí", creo que ese mensaje fue un golpe de realidad y el equipo empezó a cambiar en la segunda vuelta de ese torneo, logramos el ascenso ganándole a Pachuca".

Y entre varios detalles, también recuerda que la historia relata varias tribunas vacías en los partidos de los azulgrana: "Es una afición extraña, porque las mejores entradas que tuvimos fue en la División de Ascenso. Vivimos un superliderato con ese Atlante cuando ascendimos y las entradas no eran las mejores".

Enseguida agregó que "es extraño, la gente no procuró tanto al equipo, y uno como Atlante que vivía de las entradas, sin entradas también es complejo mantener a un equipo de Primera División. A la gente en un momento dado le faltó apoyar más".

Hoy, a cien años de su fundación, el Potro respira los aires del ascenso. "Creo que más allá de la historia, viene todo un cúmulo de decisiones que llevan a un equipo a la División de Ascenso, Atlante tenía una estructura, más que buena, regular o mala, que le había permitido estar en Primera División, y se confiaron en ese desarrollo, lo descuidaron y para todos es una tristeza verlos en el ascenso. Sin embargo, creo que es un mensaje importante para retomar las cosas que se hacen bien. Ojalá regresen a la Primera División".

LOS LOGROS DEL POTRO

Así como hubo situaciones no tan alegres, también disfrutaron un título, momentos importantes en la clasificación general que los proyectaron como futbolistas.

"Fue una generación importante, tuvimos dos ascensos, más el campeonato de Primera División, es el equipo donde empiezas a jugar como profesional, y eso lo convierte en un sentimiento especial para ti", mencionó Raúl Gutiérrez.

"Creo que tuve ese privilegio y fortuna de estar en ese grupo en el que la mayoría han trascendido su carrera como jugadores de futbol y ahora están como directivos, entrenadores. Eso habla de lo diferente que era ese equipo, no solo en lo futbolístico, sino en la parte intelectual, nosotros siempre defendimos que era indispensable la preparación".

El Potro remató los recuerdos, y señaló que "para nosotros el del 89 fue dar un paso hacia atrás que no podíamos permitirnos de nueva cuenta, y por eso el ascenso del 91. Esa inercia que tenía ese equipo con respecto a jugadores se conjugó con la llegada de Ricardo La Volpe, de Daniel Guzmán, de (Miguel) Herrera, del Profe (José Guadalupe) Cruz, de René Isidoro García, de Wilson Graniolatti, de Marcelo Espina, de (Félix) Fernández, ahí el equipo dio un salto de calidad en Primera División que le permitió tener un gran regreso, y después al siguiente año logramos el campeonato".