"Adentro del camión los balazos se escuchaban como cohetes"

Facundo Serrano, secretario técnico de Los Avispones de Chilpancingo, viajaba en el camión que fue baleado en Guerrero y en el que murieron dos personas.

Así quedó el autobús en el que viajaba el equipo de 'Los Avispones'.
Así quedó el autobús en el que viajaba el equipo de 'Los Avispones'. (Rogelio Agustín )

Ciudad de México

Los Avispones de Chilpancingo viajaban en un camión festejando su triunfo en la cancha de Iguala cuando escucharon balazos. Todos se tiraron al piso, menos David García. El joven de 15 años, quien jugaba como medio, se paró de su asiento. Estuvo parado unos segundos y murió minutos después.

"Tírense al piso", gritó Facundo Serrado, secretario técnico de Los Avispones, cuando escuchó el primer balazo. Pero David García estaba muy asustado. El instante que estuvo parado fue suficiente para que las balas lo alcanzaran. "Después lo agachamos, lo tumbamos, y empezó a desangrarse", dice Serrano.

Nadie sabía por qué les disparaban. El autobús seguía avanzando hasta que las balas llegaron al chofer, Víctor Lugo Ortiz. El camión se salió de la carretera y se atoró con un bordo de tierra.

Los balazos siguieron durante 10 o 15 minutos. Los avispones permanecían en el piso, sobre el pasillo y debajo de los asientos del autobús.

"Nos empezamos a dar cuenta de que eran balas porque los vidrios caían, pero se escuchaban como cohetes, como si quemaran toritos, se veía la luz de las metralletas, se veían y estaba oscuro", contó Serrano.

Los avispones estaban en shock. Unos lloraban, otros estaban mudos; no podían hablar del susto. Hombres armados habían disparado 400 balas contra el autobús en que viajaban.

Facundo Serrano se levantó del piso. Con ayuda de miembros del equipo técnico, comenzó a sacar a los niños por las ventanas del camión y los ocultaron en la maleza aledaña a la carretera Chilpancingo-Iguala, por temor a que regresaran los agresores.

Cuando bajaron del autobús vieron que atrás había un taxi baleado. El chofer tenía un hueso salido de una pierna y una mujer que viajaba en ese vehículo ya estaba muerta.

El médico del equipo, que viajaba con ellos, les dio primeros auxilios a los jugadores heridos. Empezó por David. "David García estaba muy grave. Tenía varios impactos de bala. Le dimos prioridad al niño que falleció porque recibió impactos en la caja toráxica y eran heridas muy graves".

"Lo atendimos, pero el niño, casi en frente de nosotros, dejó de respirar. Ya cuando los paramédicos llegaron y le hicieron algunas pruebas, ya tenía 20 minutos de haber fallecido", contó.

El secretario técnico de Los Avispones lamentó la muerte de David, llamado por sus amigos 'El Zurdo', quien jugaba desde los seis años para convertirse en un futbolista profesional. "Fue muy duro no poder hacer más por él", dijo.

Luego del ataque llegaron seis ambulancias, que se llevaron a 8 con heridas de gravedad de las 30 personas que viajaban en el camión, entre ellos el director técnico, el preparador físico, un niño con heridas de bala en el abdomen y el chofer.

"El director técnico, que todavía se encuentra en Iguala en el Hospital General, está siendo tratado y sabemos que está estable, y el preparador físico, que se encuentra en la Ciudad de México, en una clínica particular, atendiéndose el ojo y una lesión en el brazo. Tenemos otro muchacho que está aquí con su papá, porque también tienen lesiones en el pie de bala y fue operado de emergencia del abdomen", dijo.

El chofer, que recibió impactos de bala en los brazos, piernas y uno en la cabeza, murió en el hospital.

"Otros con rozones en la cabeza, en los brazos, esquirlas, daños producidos por los vidrios, casi todos tuvieron lesiones", relató.

El futuro de Los Avispones es incierto. El golpe fue duro. "Tenemos que valorar si vamos a continuar, para que los muchachos reciban ayuda psicológica y también los padres", explicó Serrano.