El árbitro, el protagonista

Dos expulsiones durante el Clásico Nacional entre Chivas y América fueron las acciones más trascendentes de la ida de los cuartos de final en el Estadio Chivas, donde el silbante César Arturo Ramos se llevó el protagonismo

César Ramos expulsó a Rubens Sambueza por parte del América
César Ramos expulsó a Rubens Sambueza por parte del América (Mexsport)

Guadalajara

Más de 42 mil aficionados asistieron al estadio rojiblanco a ver espectáculo, goles y emociones de sus ídolos, pero se tuvieron que conformar con un insípido 0-0 marcado por el pésimo arbitraje de César Arturo Ramos.

Al colegiado le quedó grande el Clásico Nacional, con malas y tibias marcaciones, un par de expulsiones y provocando la rabia de Matías Almeyda al final del encuentro.

La expulsión de Rubens Sambueza al 59 de tiempo corrido cambió el guión del Clásico Nacional. Durante todo el primer lapso y el arranque del segundo Chivas y América se enfrascaron en un duelo trabado, peleado y de pocos espacios.

La forma en el capitán americanista abandonó la cancha se resume lo que vivió anoche su equipo en la casa del Rebaño. En medio del bullicio, de los gritos y de las mentadas de madre, el argentino era señalado por una parcialidad totalmente rojiblanca cual coliseo romano.

Como pocas veces América fue visitante anoche. Los más de 26 mil chivabonos vendidos, las preventas y promociones dio poco margen para que la gente azulcrema se hiciera presente en el juego de ida. Incluso, en la zona de barras sólo aparecieron unos 200 seguidores; el resto estaba pintado de rojo y blanco.

Con el hombre menos de los visitantes el partido se partió. Se convirtió de ida y vuelta. Mientras Ignacio Ambriz sacrificó a Darwin Quintero para fortalecer su medio campo con William da Silva, Matías Almeyda mostró ambición al enviar a la Chofis y Bravo.

Pero el cartón rojo de Sambueza también marcó un punto de inflexión para el trabajo del silbante César Arturo Ramos, quien era el dueño de los reclamos en cada marcación u amonestación.

Ambos técnicos vivieron el Clásico al filo de su área técnica. Como leones enjaulados Matías Almeyda y Nacho Ambriz no paraban de dar indicaciones y gritos a su gente.

Cuando el Guadalajara ya se encontraba desbocado para dañar la meta de Hugo González, César Arturo Ramos compensó en la recta final al mostrarle cartón rojo a Ángel Zaldívar, en una barrida sobre Paúl Aguilar, quien aprovechó la acción para exagerar en la caída.

La segunda expulsión de la noche sólo sentenció la historia. Con igualdad de circunstancias ambos equipos ya no pudieron hacer más y dejaron todo para que se defina en la vuelta el próximo domingo.