De la misma escuela

Este sábado, Antonio Mohamed y Guillermo Vázquez, viejos conocidos de la cancha, se encuentran desde el banquillo de Monterrey y Pumas, para abrir la actividad de sus escuadras en el Clausura 2016

Guillermo Vázquez y Antonio Mohamed defendieron los colores de Toros Neza
Guillermo Vázquez y Antonio Mohamed defendieron los colores de Toros Neza (Mexsport)

Ciudad de México

En la década de los años noventa, un pintoresco equipo, humilde y colorido, llenó el futbol mexicano de actos impensables, dentro y fuera de la cancha. Desde hazañas atípicas, como llegar a una final contra Chivas (Verano 97’), hasta ponerse de acuerdo para saltar al campo con máscaras de superhéroes o teñirse el cabello de tonos complejos para la pupila. Ese era Toros Neza, un cuadro que en sus filas tenía a jugadores de garra, de técnica y visión. Un escuadrón que marcó una breve etapa a nivel nacional.

Más allá del recuerdo de los bureles, de sus entrañas surgieron, además de jugadores rentables para otros colectivos, hoy en día, entrenadores que se mantienen vigentes como un relevo generacional en el banquillo de sus clubes. Este sábado, toca el turno para Antonio Mohamed, antiguo orquestador del Neza, y Guillermo Vázquez, el férreo contención de los del Estado de México, verse las caras, pero desde las bancas de Monterrey y Pumas, respectivamente. Se conocen a la perfección, de años atrás.

Mohamed fue como jugador lo que ahora refleja como entrenador. Desde el look. El argentino, siempre extrovertido, puso de moda en el futbol mexicano los tachones de colores; en especial los blancos. Se pintaba el cuero cabelludo de rubio y se dejaba la barba de candado, era el líder del vestidor de Neza, donde exhibió sus mejores dotes como jugador en su paso por México. Con los Toros portaba el ‘11’ en el dorsal y la voz de mando en cuanto a la generación ofensiva.

Antonio llegó en la temporada 1993-94 al cuadro rojo, procedente de Independiente de Argentina y permaneció en el municipio por siete torneos (tres certámenes largos y cuatro cortos). Dentro de las filas del Neza coincidió con Guillermo Vázquez, un futbolista mexicano cuyas cualidades brillaban como escudo de contención, con un perfil discreto, como lo sigue siendo ahora como entrenador. Memo le cuidaba la espalda a Tony, comenzaba la propulsión del ataque y este otro respondía con toques precisos, al hueco.

Memo, surgido de Pumas (debutó en la campaña 1984-85), llegó a los Toros en 1994 y se quedó hasta después de la final del Verano 97’, cuando sucumbieron ante Chivas por escandaloso global (7-2). Vázquez, contrario a Mohamed, no fue ídolo del Neza, pero sí un jugador que se ganó el respeto de la afición a base de temple y empuje. No era un jugador superdotado, ni mucho menos, cumplía con sus labores y eso le hizo de un sitio en la oncena titular.

Hoy, as la distancia de haber coincidido en un escuadrón como el de Los Astados, serán rivales. En punto de las 19:00 horas, en el nuevo estadio Bancomer, Monterrey y Pumas, sus equipos al mando, ya como estrategas, se enfrentarán en busca de tres puntos que les ofrezcan tranquilidad en el inicio del Clausura 2016 para ambos. Aunque son diferentes dentro y fuera de su labor, los dos no ocultan en su estrategia que conservan la esencia de su paso por Nezahualcóyotl, la marca de su escuela.