América se lleva el Clásico Joven

Las Águilas se imponen a La Máquina con goles de Darwin Quintero y Oribe Peralta y siguen en ruta directa a la calificación, mientras los celestes deben encontrar soluciones a su falta de contundencia

Ciudad de México

A América le bastaron 16 minutos para someter a Cruz Azul, diez en los que tardó en asentarse en el campo, en los que apeló a su resistencia en defensa y seis que hubo de diferencia entre eu primer y segundo gol. Las Águilas volvieron a doblegar a La Máquina, un equipo al que le tienen tomada la matrícula, un equipo que trata, pero no puede, una escuadra que no logra tomar credibilidad en el torneo. Con goles de Darwin Quintero, Oribe Peralta y Mateus Uribe, el equipo de Miguel Herrera se impuso al de Paco Jémez por 3-1.

Es cierto que el comienzo de los celestes fue trepidante, que arrinconaron a las Águilas y les metieron en su campo, que tuvieron sus ocasiones, tiro a tiro, pero cada uno con el mismo resultado, siempre hubo un cuerpo americanista que repelió el peligro.

La Máquina salió con las revoluciones a tope, América no lograba tomarle el pulso al juego. Todavía no iba ni un minuto de partido cuando Édgar Méndez exigió a Agustín Marchesín, el portero argentino repelió el tiro del español y la bola le cayó a Ángel Mena, el ecuatoriano chutó, pero ahora fue un defensa el que desvió a tiro de esquina.

Sin tregua para las Águilas, le tocaba al equipo de Miguel Herrera recular, mientras el de Paco Jémez se agrandaba en los albores del partido. Felipe Mora marcó, pero el chileno estaba en fuera de juego, Mena tuvo otra y luego Martín Rodríguez chutó por un costado. No veía el balón América, porque La Máquina recuperaba con prontitud y de nuevo iba al frente.

Se le acabó la gasolina a Cruz Azul y América le bajó a sus revoluciones. De a poco el cuadro del Piojo se notó más sereno y entonces vino esa acción que aguardaban las Águilas, los americanistas, conscientes de la agresividad de los celestes, aprovecharon su vulnerabilidad. Un largo pase fue controlado por Darwin, el colombiano, que vive un estado de forma envidiable, cortó al centro encontró a Silvio y éste le devolvió el balón, no hay nada que pueda con una pared rápida y eficiente, y Quintero en el área mostró su instinto fino, toque por abajo de Jesús Corona y gol para la visita.

De nuevo los mismos fantasmas, esos que a Cruz Azul lo han perseguido los últimos años, esos que no ha logrado enterrar. El juego pasó a un escenario ideal para América, que continuó cediendo terreno a la espera de una contra. Apeló a su orgullo el conjunto cementero, pero la mala suerte se disfrazó de azul, porque Ángel Mena se fue lesionado al minuto 25. El lugar del ecuatoriano fue para Martín Cauteruccio, una prueba de fuego para el uruguayo.

Buscaba el cuadro celeste, lo hacía con ganas, pero sin tener alguien que agitara al equipo, ni Méndez, ni el Chaco Giménez, ni Rodríguez lograban montar una jugada que llevara una pelota seria al arco de Marchesín. Luego vino otra pared, otro buen acompañamiento entre Silvio Romero y Oribe Peralta que dejó al Cepillo en posición franca y no perdonó. Iban 24 minutos y AMérica tenía a Cruz Azul al borde del nocaut.

El cuadro de Jémez hizo lo posible por no desmoralizarse, pero cada vez que se acercaba al área americanista ocurría lo mismo: se encontraba con alguien que bloqueaba cualquier pelota amenazante. Un tiro de Martín Rodríguez fue contenido por Bruno Valdez y otro zaguero le tapó uno más a Méndez. No la traían consigo los azules.

Aguantó América y se fue al descanso con una buena renta. Obligaba a Cruz Azul a tomar más riesgos y el partido quedaba a pedir de boca para liquidarlo en un contragolpe. Tuvo el tercero, en los primeros minutos del complemento, pero Oribe no pudo rematar con fuerza un servicio de Romero.

La más peligrosa de La Máquina llegó al 56', cuando en el cobro de una falta, Mora se lanzó una media chilena en el área, pero Marchesín la desvió con las manos. No era la tarde para los celestes a nivel ofensivo. Herrera mandó a Cecilio para tratar de encontrar esa jugada que cerrara el partido, porque Cruz Azul tenía que dejar más espacios en su necesidad de ir al ataque.

Pero ninguno de los dos se aceleró, América sobrellevó a Cruz Azul que no se agitó, ni en el campo ni en la banca, porque Jémez mantenía los mismos hombres y los visitantes se fueron dosificando, aunque Darwin se dio tiempo para poner la bola en el poste en el cobro de un tiro libre.

Al 71' vino la acción que le dio vida a los celestes por una falta de Paul Aguilar sobre Víctor Zúñiga. Penal que Méndez cobró y acertó para reincendiar a su equipo y a su afición. Quedaban poco más de diez minutos para que La Máquina tuviera un cierre de arrebato, mientras se ponía a prueba la capacidad de resistencia de las Águilas.

El empaque defensivo de América mejor y en los minutos finales Mateus logró el 3-1 que acabó noqueando a los celestes. Debe hacer algo La Máquina para que el cuadro de Paco Jémez logre estar a la altura en estos compromisos, porque derrotas como ésta dejan secuelas en lo anímico, tiene mucho por trabajar si quiere llegar a la Liguilla. Las Águilas salen fortalecidas, llevan dos de los tres clásicos ganados y el miércoles tienen cita con Chivas en el estadio Azteca.