Picardía y sanciones

Algunas voces desaprueban que se castigue a los jugadores que finjan faltas después de que concluyó el partido, pues los resultados no se modifican, como en el caso de Carlos Fierro ante los Tuzos del Pachuca

Ciudad de México

La falta que ­ fingió Carlos Fierro, que derivó en el penal que consumó el triunfo de Chivas sobre Pachuca, generó mucha discusión. Algunos vieron loable que la Comisión Disciplinaria haya decidido suspender un juego al delantero del Rebaño por engañar al árbitro; en cambio, otros aseguraron que estas medidas son innecesarias pues el resultado (lo más importante del juego) no se puede modi­ficar y el equipo afectado no recibe compensación.

Lo cierto, es que este tema de las sanciones post partido siempre ha generado polémica sobre la validez de la picardía durante los juegos, así como el uso del video para sancionarla días después, como fue el caso de Carlos Fierro.

EN DEFENSA DE LA PICARDÍA

Una voz emerge desde el recuerdo de la década de los 90. Es Efraín Herrera, un férreo defensa que jugaba al límite, con toda la fuerza que el reglamento le permitía, todo un símbolo de esos años y un indiscutible en el Necaxa bicampeón de Manuel Lapuente.

El Cuchillo es un defensor de la picardía en el futbol y no concibe que ésta se límite por las suspensiones que se deriven de un video. Para él está muy claro: si el árbitro lo vio y lo sanciona, está bien (tal como lo exige la FIFA desde 2006 cuando estableció que las simulaciones deben ser castigadas); si no, entonces así deben de quedarse.

 “Es lo bonito del futbol, es la esencia y se vale, aunque si es muy repetitivo merece amonestación o expulsión, pero eso de ver el video y que ahí se decide si se va a sancionar, eso ya está de más.

Las cosas son en el momento y ya, por eso hay cuatro árbitros en un partido, tres en cancha y uno afuera, pero eso de recurrir al video y sancionarlo en el escritorio eso ya no está bien.

Miguel Sabah fingió un penal en el juego contra Jaguares de Chiapas del sábado pasado

“Es lo bonito del futbol, es la esencia y se vale, aunque si es muy repetitivo merece amonestación o expulsión, pero eso de ver el video y que ahí se decide si se va a sancionar, eso ya está de más. Las cosas son en el momento y ya, por eso hay cuatro árbitros en un partido, tres en cancha y uno afuera, pero eso de recurrir al video y sancionarlo en el escritorio eso ya no está bien.

Para Efraín no es trampa tener esa malicia, caso muy contrario a agredir a un compañero. Incluso, el Cuchillo se pone de muestra, ya que él puso ­ n a su carrera después de darle dos puñetazos a Rafael Márquez en el Invierno 98.

“Es parte del futbol, lo que es el desparpajo, el atrevimiento y la malicia, es válido y no es hacer trampa, porque hacer trampa es dar una patada o un golpe; si no funcionó el engaño, entonces se amonesta el jugador y ya, pero sí funcionó, pues bueno… ahí está el caso de Robben que se inventó un penal y nos eliminó (del Mundial de Brasil)”.

De las épocas del Cuchillo hay muchas anécdotas, de artimañas que ocupaban los zagueros para detener a los delanteros, pero Efraín revela que nunca hubo nada de eso, ni las entradas malaleche, ni los al­fileres de Octavio Becerril (por ejemplo), nada, solo jugadores que jugaban con mucha fuerza, al límite del reglamento, pero leales con el futbol. “Desde que debuté en 1978 se decía que había muchas mañas, pero yo nunca vi nada de eso.

Decían que Picas Becerril usaba alfileres, pero nunca lo hizo, aunque sí jugaba al límite del reglamento, con entradas muy duras, pero leales, lo demás son historias que se inventaban en aquellos tiempos”.

“Las suspensiones después del partido no son del todo buenas, porque el resultado no se modificar, ese ya no cambia, como pasó con Pachuca este ­fin de semana. En el arbitraje hay mucho para mejorar, tanto a sus directivos, como a sus silbantes”.

Rubens está constantemente en el ojo del huracán por las continúas amonestaciones que recibe por parte de los silbantes por reclamar constantemente, incluso, en la época de Antonio Mohamed fue puesto a prueba por su propio entrenador para que se moderara. Hoy, Sambueza afirma que no es teatrero, que no es de los que ­ finja faltas, pero sí uno de los jugadores que más golpes recibe.

“La polémica arbitral no nos inquieta, no pensamos en ella. A mí los rivales me pegan mucho, pero el que determina para bien o para mal es el árbitro. Depende cómo lo interprete el árbitro, pero yo no soy un jugador que ­finja faltas”.

EL CLUB DE LOS TEATREROS

MARCO PALACIOS

El ahora zaguero de Monarcas Morelia es un experto en realizar artimañas dentro del terreno de juego. El central pega fuerte al rival, reclama al árbitro en turno y hasta finge aparatosas lesiones cuando lo llegan a tocar. En Pumas, su fama histriónica trascendía hasta la tribuna.

ISMAEL SOSA

En últimas fechas, el Chuco Sosa ha incrementado su nivel futbolístico con los Pumas, pero también la manera en la que exagera cuando recibe el contacto de algún contrincante. No importa la zona del campo, Ismael se tira y hace berrinche cada ocasión que le es posible hacerlo.

MICHAEL ARROYO

La velocidad y la fuerza física del ariete ecuatoriano son sus cartas de presentación en la cancha, pero así como se le facilita buscar el ángulo correcto para sacar un disparo, el jugador de 27 años es un experto en dejarse caer cuando siente el contacto de un jugador contrario.

FIDEL MARTÍNEZ

La complexión física de Fidel Martínez le impide competir con zagueros robustos; sin embargo, el escurridizo atacante aprovecha y su fi gura para, si es posible, obtener ventaja de la misma, interpretando faltas aparatosas. Cualquier rival tiene que evitar un contacto con él si va perfil lado.

DINHO

El habilidoso ofensivo es conocido a nivel mundial por la depurada técnica individual…

En la Liga MX, ha dado de qué hablar por la frágil manera en la que llega encaminado al área enemiga. Con el veterano son habituales los famosos clavados como hace una semana ante Santos.

MIGUEL SABAH

Sabah ya no es el mismo de antes. El delantero de León es un viejo lobo de mar y aprovecha de su experiencia para hacerse presente en la visibilidad del árbitro. El jugador de León es más peligroso por fingir, que por lo que genera en ofensiva como pasó el sábado ante Chiapas cuando fingió un penal.

ÁNGEL REYNA

Por su talento suelen pegarle, pero también es un experto en marcar su territorio con ‘actuaciones’ relevantes en el terreno de juego. El volante ha creado a través de los años un expediente poco favorecedor con los hombres de negro, debido a ya conocido repertorio para tratar de engañar al colegiado.

DAYRO MORENO

El buen momento que atraviesa Dayro Moreno no lo exenta para mantener su mala fama en la Liga MX. El colombiano no duda en tirarse cada vez que siente un contacto, sin importar la zona del campo y pareciera que ha sido víctima de una entrada trapera. Es un histrión en la cancha.

MATÍAS VUOSO

Con amplio recorrido en el futbol nacional e incluso en la selección, Matías ha incrementado sus formas de exagerar. Vuoso se tira, gesticula, aprieta los dientes y parece sufrir cada choque, cada encontronazo con un jugador contrario. Engrosala lista de los que han sido sancionados por fingir penales.

CUAUHTÉMOC BLANCO

Blanco Bravo es, por veteranía y larga trayectoria, el rey de la exageración. El volante del Puebla pelea cada determinación arbitral, por mínima que sea, encara rivales, finta innecesariamente y, sobre todo, parece lesionarse como en el 2000, ante Trinidad y Tobago, cada vez que recibe una falta.