1985, el temblor que ‘retiró’ a Brailovsky

A 31 años del terremoto que sacudió a la Ciudad de México, Daniel Brailovsky recuerda aquel 19 de septiembre que lo obligó a tomar una de las decisiones más complejas de su vida

El terremoto del 85 marcó la carrera del 'Ruso' Brailovsky
El terremoto del 85 marcó la carrera del 'Ruso' Brailovsky (Cortesía C. Villasana - R. Torres / Club América)

Ciudad de México

La madre naturaleza no conoce de hombres y nombres, y cuando decide darnos una prueba del poder que tiene sobre el planeta, todos por igual sufren las consecuencias. Así fue el caso del mítico volante argentino del América Daniel ‘El Ruso’ Brailovsky, quien recuerda cómo el terremoto de 1985 cambió su vida por completo, un acontecimiento que le obligó a tomar una de las decisiones más difíciles en su vida, dejar México, y a la postre, retirarse del futbol.

“Si tuviera esa edad, sin dudarlo lo volvería a hacer, hoy, a mi edad, las cosas se piensan de diferente manera, hoy vivo en México, me han tocado temblores y los vivo de diferente manera, estoy enamorado de este país y no es que me vaya a ir, siempre y cuando me sigan queriendo y tratando como me tratan”, recordó el hoy analista deportivo en entrevista con La Afición.

¿Pero cómo inició todo?

Hace 31 años, la mañana del 19 de septiembre del 1985, Daniel Brailovsky y el plantel del América se encontraban concentrados en el antiguo Holiday Inn de Aeropuerto de la Ciudad de México, entonces sucedió el temblor, mismo que ‘El Ruso’ no recuerda haber sentido.  

“Cuando surgió todo esto, en realidad yo no lo sentí, tal es así que inclusive hubo grietas en mi habitación, pero no, seguí durmiendo”, y agregó: “mi mujer estaba en casa en el departamento que teníamos en Polanco, con mi hija que estaba por cumplir dos años y embarazada de nueve meses”.

Brailovsky, entonces de 26 años, recuerda el nerviosismo que le causaba estar lejos de su familia, sobre todo con una pequeña de dos años y un bebé en puerta, por ello, y con el permiso del entrenador, partió rumbo a su departamento en Polanco para poder reunirse con ellos, donde le tocó experimentar las réplicas posteriores al terremoto.

“Cuando pude hablar con mi mujer me di cuenta que estaba aterrada, porque en mi casa se habían cuarteado paredes, se habían caído muchas cosas, estaba bastante en trance por todo lo que venía sucediendo, así que el técnico nos dio permiso, de ahí me fui para mi departamento, estuve con ella, luego se vino el reacomodo de tierra (réplica) y decidí llevarla nuevamente al hotel donde yo no había sentido nada”, relató.

El tiempo que el ex entrenador de Veracruz, América y Necaxa vivió en las calles de la ciudad fueron de terror, donde comenta: “vi de todo”. Su juventud, aunado al temor y la obligación de salvaguardar a su esposa e hijos, le orillaron a dejar el país, sin importar las consecuencias que le trajeran romper un contrato con uno de los clubes más grandes de México, una decisión que “terminé pagándolo muy caro”.

“Por la salud de mi mujer, porque el médico inclusive nos dijo que era conveniente que viaje fuera del país, por el tema de que podían haber infecciones en hospitales y demás, realmente nos aterramos más que nada por eso y entonces decidí irme del país”.

“En realidad lo hice sin pedirle permiso a nadie, sin pensar en absolutamente nada de lo que podía sucederme con respecto a dejar de jugar al futbol, porque era lógico que la gente del América se enoje, pero pensando puramente en lo primordial que era y sigue siendo para mí, que es mi familia”, sentenció.

‘El Ruso’ partió a Israel, donde jugó para el Maccabi Haifa, sin embargo cuenta que: “Después no encontré la realidad del futbol, después de haber salido del América y jugar todos los partidos con 80, 100 o 120 mil personas. Y la realidad es que me impulsó a dejar de jugar futbol porque ya no lo sentía de la manera en que lo sentía cuando estaba acá, arropado por la institución, por la gente que siempre me ha querido y me ha tratado de manera maravillosa”, señaló.

La enseñanza fue dura, el trago amargo de retirarse tan joven de las canchas será siempre recompensado con la tranquilidad de haber protegido a su familia.

“Fue un antes y un después, porque nos dejó marcados, nos sirvió a nosotros como familia, me hizo entender que para mí siempre fue primordial mi familia, mi esposa y mis hijos por sobre todo lo demás, pero que me hizo dejar un gran amor que era el futbol y el América”, finalizó.