El futuro del Mundial de Clubes

Gustavo Guzmán Sepúlveda es miembro del Comité Organizador y cuenta cómo México pudo ser una sede emergente ante la crisis del ébola en Marruecos

Gustavo Guzmán, miembro del Comité Organizador del Mundial de Clubes
Gustavo Guzmán, miembro del Comité Organizador del Mundial de Clubes (Especial )

Ciudad de México

La FIFA considera al Mundial de Clubes su segundo torneo de mayor importancia, entre los 16 que organiza. Es también una de las competiciones más jóvenes y una de las que más transformaciones han experimentado, lo que en cada edición abre la puerta al cuestionamiento de su continuidad en el mapa futbolístico.

El Mundial de Clubes nació en el 2000, pero entre 2001 y 2004 entró en un paro que casi lo lleva a la prematura extinción; sin respaldo económico ni patrocinios, el resurgimiento fue milagroso. ¿Quién querría apostarle 30 millones de dólares al último torneo futbolístico del año, sin garantía de asistencia de los grandes clubes ni retorno?

Después de 14 años, y diez campeones, el Mundial de Clubes se asegura vida, no sabemos qué tan larga, pero vida al fin, quizá la suficiente para que saliendo de las fronteras asiáticas y africanas llegue a México, tal como desde Marruecos nos lo comparte Gustavo Guzmán Sepúlveda, integrante del Comité Organizador, además de ser presidente del Comité de Deportes de Grupo Salinas.

"No hay ninguna duda de la continuidad del torneo y sí existe la posibilidad de que se busque un lugar en países futboleros, emergentes. Por lo pronto están asegurados los dos siguientes años, serán en Japón", nuevamente, pues las sedes son bianuales desde 2008, un formato que se estrenó en los Emiratos Árabes Unidos.

Ha sido éste un torneo no exento de retos; el más reciente, la amenaza de cancelación por la crisis del ébola en los países africanos: "Estuvimos a punto de suspenderlo e hice el ofrecimiento de hacerlo en México, pero como una emergencia, si la decisión era suspenderlo y cambiarlo de sede".

Guzmán Sepúlveda está convencido de las capacidades de México, así como de la calidad de su infraestructura, "sobre todo por lo último que se hizo con motivo del Mundial Sub 17, tenemos el estadio de Querétaro, Morelia, Chivas, Santos y el nuevo de Rayados en unos meses, así como la remodelación del Azteca, tenemos las comunicaciones, la instalación hotelera, lo tenemos todo. Me preguntó una ejecutiva, ¿por qué no le entran? De querer hacerlo podría haber cosas interesantes, como la participación de dos equipos mexicanos, el campeón de la Concacaf y otro lugar como país anfitrión, pero ni siquiera se ha considerado. Pienso hacer algo de promoción, pero sería a largo plazo; luego está el tema del punto de vista de la Confederación. Para hacerlo entre México y Estados Unidos son poquitos juegos como para plantearlo así".

Pero en independencia de las posibilidades de México, a Guzmán Sepúlveda su conocimiento del tema le permite afirmar que al Mundial de Clubes aún le quedan años para cuajar, aunque lo alienta que clubes como el Real Madrid asistan sin menoscabos.

"A Carlo Ancelotti le preguntaron si estaba listo para el Mundialito, contestó que en primer lugar no era ningún Mundialito, sino un Mundial porque asisten jugadores y equipos que representan a todas las Confederaciones, y anunció que venían con su cuadro de lujo. Un técnico diciendo lo que dijo Ancelotti, ya lo quisieran muchos".

El empresario explica que "la FIFA vende a las televisoras los derechos de todos los Mundiales, incluyendo los femeniles, por cierta cantidad, y el Mundial de Clubes lo vende aparte; entonces, la FIFA está interesa en hacerlo 'su oferta'. Si hubiese un país interesado, pero sin los recursos que se deben pagar, eventualmente la FIFA tendría que buscar alternativas, pero en el Comité Organizador nunca se ha planteado esa inquietud sobre qué vamos a hacer. Si bien es muy caro, para la FIFA es un evento muy importante, porque es parte del paquete que vende a los patrocinadores. Su primer gran torneo es la Copa del Mundo, pero su segundo más relevante en términos de audiencia es éste. Aunque sean pocos juegos, tiene buena aceptación en audiencias. Es un esfuerzo interesante por parte de la FIFA, porque ayuda a desarrollar el futbol de países como Marruecos, donde aficionados no los hay tanto, como sí en otros países futboleros".

Guzmán Sepúlveda acepta que el Mundial de Clubes ha sido uno de los torneos FIFA más cuestionados, casi desde su creación, nada más su formato desde 2007 incluye al campeón del país anfitrión, además de la automática instalación de los campeones de Sudamérica y Europa en las semifinales, sin posibilidad de cruzarse, una desventaja para el resto de los participantes.

"La FIFA y todos los que estamos aquí le estamos pensando y pensando, pero tampoco hay muchas opciones, imagínate que fuera por round-robin y cada equipo, como el Auckland de Nueva Zelanda, jugara cinco partidos, pero no hay tiempo; está la opción de agarrar un poquito del tiempo de descanso de diciembre, pero es la única"; por otro lado, "si bien puede no ser muy atractivo que el equipo local llegue a la final, sí es importante por el desarrollo del futbol, aunque también es un tema de dinero; en un país como Marruecos, donde el turismo es de lo más importante, un evento así los pone en el mapa".

Y pese a los cuestionamientos, destaca el compromiso de todas las partes para mantener vivo al Mundial de Clubes, pues recuerda que en el partido Real Madrid-Cruz Azul se demostró capacidad ante la decisión de cambiar de estadio: "Los boletos estaban vendidos y tenían la configuración de una sede, en 48 horas se hizo todo el cambio y no se notó, con eso te digo que la articulación del Comité Organizador fue extraordinario", y ya celebrado el juego, "Real Madrid hasta se tocó un poquito el corazón", en un partido que ganó por goleada, como por goleada podría el Mundial de Clubes imponerse a sus críticos reinventándose en los años que vienen.