Dos ‘Special One’

La Liga Mx programa este sábado el espérado enfrentamiento de dos entrenadores a los que unifica el éxito, la trayectoria y hasta la moda. Pero Gustavo Matosas y Antonio Mohamed representan dos estilos muy diferentes, antagónicos en la cancha y fuera de ella

Gustavo Matosas y Antonio Mohamed
Gustavo Matosas y Antonio Mohamed (Especial )

CIUDAD DE MÉXICO

 Pudiera decirse que son nuestros dos ‘Special One’, como se definiera vanidosamente José Mourinho en aquella célebre declaración de 2004. Aquí les compartimos lo que los acerca y los aleja. 

GUSTAVO MATOSAS, EL ATRACTIVO Y EL ENSIMISMADO

Aunque probablemente no lo parezca, Matosas es retraído y hasta un poco introvertido. Le gusta alejarse de los reflectores y asumir actitudes reflexivas y discretas. Pero es consciente de la atracción que genera.

Cuida mucho no exponer su vida privada. Es muy allegado a sus hijos y se sabe que está en constante comunicación con ellos. Mohamed es la antítesis del seductor. Él se mantiene en su mundo, con seguridad y propiedad, pero sin la pretensión de querer agradar o sumar admiración. Sin caer en excesos deja claro el orden de su vida privada: su matrimonio, sus hijos, la importancia de la familia.

ANTONIO MOHAMED, EL CONSERVADOR

Lo que su trayectoria como entrenadores ha mostrado, sin embargo, refleja muchas veces lo contrario a lo que fueron como jugadores. El estilo de Mohamed es pragmático, efectivo, utilitario, alejado de toda pretensión preciosista. Busca la entrega física, el orden y el equilibrio.

No importa si se gana sólo con un gol conseguido en una jugada de estrategia diseñada, tras el cobro de una pelota parada. No importa si ese gol hay que defenderlo metiendo el camión atrás y recurriendo al contragolpe o esperando el cobro de otra falta en zona ofensiva.

Matosas abomina esto. Quiere ganar y agradar. Quiere que los goles lleguen tras jugadas iluminadas de intensidad, verticalidad y buen toque. Aunque tampoco deja de apreciar y recurrir a la estrategia fija. Si va ganando uno a cero, quiere más goles. No le preocupa en lo absoluto exponer su propia meta a recibir anotaciones.


DRAMA Y RELAX

Matosas es una esponja que absorbe todo lo que su entorno genera, sumamente sensible y auténtico. Cuando las cosas le van mal a sus equipos se ve auténticamente afectado y la autocrítica que produce puede llegar a ser demoledora.

Por ello, como primera y última reacción, ofrece su propia cabeza. En este mismo campo, Mohamed es mucho más sereno y calculador. Ante una crisis de resultados jamás optaría por alejarse o por asumir la total responsabilidad vía el sacrificio o el autodespido. Esperaría en todo caso la reacción de su directiva.

LA FORMA Y EL FONDO

Mohamed va a lo que va. Para él en este juego se trata de ganar. No le importa tanto el cómo. Matosas es todo lo contrario, a veces pareciera que le da más importancia a la forma que al fondo. Se trata de ganar, es cierto, pero de la manera a la que a él le gusta y como cree que los seguidores del futbol en general y los de sus equipos esperan.

 FASHION VS. FASHION

Los dos le invierten de forma generosa al hecho de verse bien vestidos, con ropa y accesorios costosos, de aparador y revistas. No repiten atuendo. El argentino presenta un look un tanto hípster, el uruguayo aunque diverso, puede decirse que recurre a un formato clásico hasta cuando intenta ser informal.

47 AÑOS Dos títulos de Liga, ambos con el León -2013 y 2014-. En México ha dirigido 135 partidos con 55 ganados, 34 empatados y 46 perdidos; además de Amé- rica fue el DT de León y Querétaro

Matosas recurre a marcas vistosas y de calidad como Canali, Ermenegildo Zegna, Gucci, Ferragamo. Es más atrevido en los colores. Mohamed es monocromático y recurre más al tono oscuro aunque tiene marcas en lentes como Mykita, Carrera.

 En ropa añade marcas como Louis Vuitton, Burberry y Hermés. Cuida su corte de pelo y barba de forma escrupulosa. A precios de catalogo, un look completo de Matosas puede calcularse hasta en 75 mil pesos. Uno de Mohamed en unos 40 mil. 

EL ILUSIONISTA Y EL PRAGMÁTICO

Matosas es un hombre que envuelve con su discurso, un gran charlista y motivador. Es de los que llegan a hipnotizar con las palabras y hasta con su lenguaje corporal. Tiene el estilo de los grandes seductores.

Recurre mucho al diálogo, sabe escuchar y a través de esa técnica logra que sus jugadores salgan a la cancha convencidos de que son los mejores. Utiliza frases de libros, cuenta anécdotas, pone ejemplos. Mohamed es como entrenador un jugador más.

 Sigue siendo el talentoso y perspicaz número 10 que ahora hace las veces de jefe de un vestidor, encargado de decidir cómo y por dónde se juega. No tiene un discurso tan profundo y envolvente, pero sí directo y muy fuerte. Busca sacar provecho del rival, aprovechando sus debilidades. Y cuida que no le hagan daño intentando potenciar sus puntos flacos. Así de sencillo, sin más rollos.

EL ACADÉMICO Y EL CANCHERO

Mohamed fue un genio sobre la cancha y con ese valor le ha alcanzado para ser el gran entrenador que es. No se nota en su formación una gran academia o una carga de conceptos ideológicos o filosóficos en torno al juego…

Matosas, pese a tener una trayectoria notable como jugador, se ve que aprendió y adquirió conocimientos para convertirse en el director técnico exitoso que es, con el concepto del juego ofensivo como bandera. Podría sintetizarse, asumiendo inexactitudes en la generalización, que uno se hizo en la calle y el otro en la escuela.

PROTAGÓNICO Y BAJO PERFIL

45 AÑOS Ha ganado dos títulos de Liga, uno con Tijuana en 2012 y otro con América en 2014. Ha dirigido 142 partidos, ganando 61, empatando 40 y 41 perdidos. Además ha sido DT de Zacatepec, Morelia, Querétaro, Jaguares y Veracruz

Es mucho más intenso e inquieto Matosas desde su zona de dirección. Busca transmitir más, conectarse con sus jugadores. Sin ser pasivo, Mohamed es más tranquilo, dirige y marca presencia sin tanto aspaviento y protagonismo.

DISCIPLINA Y AUTOGESTIÓN

Matosas mantiene un régimen de mayor disciplina que Mohamed, aunque se presta al diálogo. En el caso del argentino sabe que no puede instaurar la cero tolerancia porque en muchas ocasiones es él mismo el que requiere ciertos privilegios, como viajes no programados o permisos especiales ligados a la estancia de su familia en Argentina.


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