Se quedaron en promesas…

Este tándem de futbolistas despuntó durante sus primeros encuentros como profesionales y se pensaba que su techo era muy alto; los años los han ubicado en otro escenario


De izquierda a derecha: Martín Galván, Daniel Ramírez y Julio Gómez
De izquierda a derecha: Martín Galván, Daniel Ramírez y Julio Gómez (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Los primeros partidos de un futbolista profesional son elementales para saber cuáles podrían llegar a ser sus alcances en un futuro inmediato, también, para entender qué tiene que mejorar y cómo hacerlo. En la Liga MX, es poco común que jóvenes destaquen desde sus primeros minutos en el máximo circuito, pero en los últimos años ha habido varios de estos casos, que, para su infortunio, sus condiciones no los han llevado hasta las latitudes que su talento apuntaba. Siguen siendo promesas, solo eso.

Aquí, hacemos un recopilado de tres casos específicos, en los que lo extra cancha ha influido para nublar el presente y futuro de jugadores que pudieron ser algo más, pero que no han llegado ni siquiera, a acercarse a lo que prometían. El futbol les sigue esperando, pero su edad y el tiempo comienza a cobrarles factura.

Julio Gómez (20 años)

Disputó seis encuentros y marcó tres anotaciones en el Mundial Sub 17 del 2011. Fue el héroe del pase a la final del torneo, al ser el autor del gol que le otorgó a México el boleto para disputar el título contra Uruguay; con la medalla de campeón del mundo en el pecho, parecía que su futuro sería la primera división, pero sus oportunidades con Pachuca, su equipo, fueron escasas y nunca mostró de nuevo el nivel que esbozó con el Tri. Hoy, su presente pertenece a la Liga de Ascenso, en las filas del Correcaminos.

Martín Galván (22 años)

Debutó con apenas 14 años en un encuentro de la Interliga del 2008, con Cruz Azul. “Tiene un talento impresionante, es un crack”, dijo Sergio Markarián, su entrenador en ese momento. En 10 torneos apenas si logró disputar tres encuentros de Liga, sumando 47 minutos de actividad. En 2012 dejó La Noria y desde entonces ha peregrinado en la categoría de plata de nuestro balompié. El Niño, como era apodado, hoy es un hombre joven con una realidad distante a su pasado.

Daniel Ramírez (22 años)

Tuvo un primer torneo de ensueño con los Pumas que dirigía José Luis Trejo; en el Clausura 2014 le marcó goles importantes a Chivas, Cruz Azul y América. Parecía que era un prospecto serio, un jugador a seguir: “Me siento como en mi casa”, llegó a decir. Pero el juvenil perdió la confianza y la regularidad con Guillermo Vázquez; se dice que el técnico no soportó sus poses, ni su actitud. Desubicado, meses antes, Daniel acusó a Ángel González, visor de talentos, por tratar de cobrarle en una visoria. Ramírez perdió el piso y lo pagó sumando 89 minutos apenas en dos semestres. Hoy, ligado a Coras FC, se complican sus aspiraciones. La vida le cambió en menos de un año.