Liga MX, la casa de las barras ‘consentidas’

El vigente Clausura 2015 ha sido, tristemente, uno de los torneos donde las barras cobraron más protagonismo del necesario; las autoridades correspondientes no actúan o ponen castigos tibios 

Atlas expulsó a La Barra 51
Atlas expulsó a La Barra 51 (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Las barras, la hinchada o los ultras, dependiendo el destino geográfico, son exactamente lo mismo, un grupo formado con el fin de alentar, cantar, apoyar y, en la mayoría de los casos, viajar tras sus equipos a donde quiera que ellos vayan, de ahí el cántico "Yo te sigo a todas partes, cada día Te quiero más", que entonan cada ocho días cuando sus jugadores entran en acción.

Un 'amor' completamente condicionado, que detrás de tanta gente que conforma dicho grupo de animación, esconde entre sus filas a delincuentes y pseudoaficionados que encuentran en el futbol un pretexto perfecto para romper la tranquilidad de un deporte que, en el papel, debe ser familiar.

Invasiones a la cancha como las realizada por la hoy triste celebre Barra 51 del Atlas, secundando lo que en su momento hicieron los seguidores de Cruz Azul (La Sangre Azul) en su estadio, Son parte del repertorio de actos vandálicos de los que siempre existe una justificación.

"Esto es indignante, nadie que va a ver un partido de futbol debe ser ni vigilado ni supervisado", protestó @lafamosabarra51 en su cuenta de Twitter tras los hechos de ayer en el Jalisco.

"El saltarse a la cancha y encarar a jugadores y dt exigiendo huevos no es violencia! Tampoco se haga los persinados NO MAMEN (sic)", redactó @edheriin en la misma plataforma.

Peleas entre ellos, sin importarles la cercanía de niños, mujeres o personas adultas que, con todo el derecho que un espectáculo deportivo les merece, compran una entrada confiando en la seguridad del inmueble; Policías enviados en camilla a hospitales, como aquellos pisoteados y lanzados desde las tribunas durante un clásico tapatío en 2014, son parte de las actividades que las barras en México también desempeñan.

Incluso, ya no solo es el hecho de acudir a un estadio a realizar desmanes, el pasado 19 de marzo, la 'Sangre Azul' acudió a La Noria, campamento del cuadro cementero donde fueron invadidos por este grupo de animación, quienes entraron por la fuerza a las instalaciones y cantaron e insultaron a los jugadores que entonces se encontraban realizando sus entrenamientos.

CASTIGOS DE PAPEL

Con argumentos de sobra, como el aficionado rojinegro herido por un petardo lanzado por la porra de Xolos de Tijuana, o el intento de agresión que sufrió el árbitro Fernando Guerrero a manos de un fanático de Santos, la Liga MX y la Comisión Disciplinaria tendrían en sus manos el poder de imponer castigos dignos tanto a los equipos como a los estadios y barristas implicados.

Castigos que compensaran las multas cómicas que las autoridades imponen so pretexto de delito "no grave" y que permiten a estas personas salir bajo fianza para reintegrarse a las filas de estos grupos de animación.

Sin embargo, miden con la misma vara, pues este atentado en el TSM fue castigado por la Disciplinaria con un "aviso de veto al estadio y una multa económica" pasando por alto la integridad de los silbantes.

Por ahora, y respecto a los hechos suscitados en el duelo de vuelta de cuartos de final entre Atlas y Chivas, se sabe que el Estadio Jalisco ha sido clausurado por no presentar garantías de seguridad aunque los delincuentes detenidos posiblemente salgan pagando una multa económica.