Los tres problemas de 'Nacho'

El entrenador del América no ha solucionado situaciones puntuales que le acortan el margen de error: ganar en casa, un estilo claro y la contundencia son los factores que no ha corregido 

Ignacio Ambriz tras el final del encuentro América vs. Puebla
Ignacio Ambriz tras el final del encuentro América vs. Puebla (Mexsport)

Ciudad de México

El 6 de diciembre, en Ciudad Universitaria, una tierra históricamente hostil para América, el conjunto de Ignacio Ambriz alcanzó su mejor versión futbolística. Esa tarde, producto de la necesidad que tenía de atacar, y pese a las bajas de Pablo Aguilar y Miguel Samudio, el timonel de las Águilas montó un equipo valiente, decidido, que jugó a corazón abierto y que le metió miedo a los universitarios.

El ejercicio de orgullo y el futbol que desplegó América en el juego de vuelta de las semifinales, le ganó crédito a Nacho —pese a la derrota— su equipo dejó una imagen que dejó satisfechos a sus seguidores, porque su escuadra tuvo forma y sentido, es cierto que siguió acusando la falta de disciplina, pero el arrebato mostrado recogió más elogios.

Con el arranque de la Liga y con el Centenario que se celebra este año, el seguidor americanista esperó ansioso el debut de su escuadra. Pero resulta que salió del Azteca con el seño fruncido porque el empate ante Puebla le generó más dudas que certezas. ¿Cuáles han sido los problemas que Ambriz no ha logrado solucionar?

LA CASA, UN CAMPO ESTÉRIL

El primero de los factores que no se han resuelto es ganar en casa. El torneo pasado, América jugó ocho partidos de fase regular en el estadio Azteca, de los cuales ganó tres: Dorados, Veracruz y Chiapas; empató uno: Pumas, y perdió cuatro: Atlas, Tigres, Chivas y Querétaro se llevaron el botín completo. De 27 puntos posibles como local, sumó 10, apenas tuvo 41 por ciento de efectividad. Los equipos que vinieron al Azteca no sintieron la presión de visitar el feudo azulcrema. El fin de semana Puebla se llevó un valioso punto.

Nacho y el equipo saben que hay una deuda pendiente con su gente, porque no fueron capaces de hacer pesa su campo. El partido contra La Franja representaba la oportunidad inmediata para enmendarse, pero el juego que ofrecieron y el resultado obtenido estuvo muy lejos dejar satisfechos a sus seguidores. La casa le sigue doliendo al América.

LA FALTA DE CONTUNDENCIA

El gol ha sido otro renglón pendiente, América posee delanteros de buen calibre, pero no han terminado de explotar, el curso pasado Nacho aceptaba que su equipo no había logrado matar los partidos cuando tuvo la ocasión de hacerlo.

En el arranque de este torneo, el cuadro americanista careció de volumen de juego, los volantes no engancharon con los delanteros y éstos no tuvieron balones a modo y tampoco fueron capaces de generarse una oportunidad, la más cercana fue una acción en la que Oribe estrelló su intento de remate en el meta poblano.

UN ESTILO A MEDIAS

Nacho había logrado que América fuera reconocible, de la Jornada 3 a la 7, las Águilas ligaron triunfos, se levantaron como una escuadra con solvencia en defensa y con sus mejores momentos de efectividad. Pero después de la mitad de torneo, vino esa inercia de serpientes y escaleras, de la que ya no pudo escaparse.

El esquema no cambió, el entrenador americanista se decantó siempre por mandar de arranque un 4-4-2, con la variación de que uno de sus contenciones (Osvaldo Martínez) tenía la funcionalidad de crear juego y se adelantaba con mayor soltura. Los problemas de Nacho para confeccionar su equipo ideal no radicaron en él, pues las lesiones y las expulsiones condicionaron la repetición de un equipo, lo que no pudo hacer fue encontrar soluciones a esos momentos de apremio.

Desde la Jornada 8 hasta las semifinales, el equipo no pudo mantener los automatismos, continuó siendo un cuadro a cara o cruz.

En la semifinal de ida contra Pumas, Nacho falló en la elección de sus hombres, admitió que fue un error dejar en la banca a Benedetto; las expulsiones condicionaron el partido y ya no pudo recomponer al equipo.

En el juego contra Puebla hubo tres ausencias: Sambueza y Goltz suspendidos, más la baja por lesión de Paul Aguilar. La idea táctica fue la misma, pero la ejecución no arrojó buenos dividendos. En defensa, América sufrió en las pelotas a las espaldas, Moisés fue el mejor hombre del partido. En el centro del campo no hubo fluidez en el juego ni conexión, mucha distancia entre líneas. Y en ataque solo generó una oportunidad para marcar.

Esos han sido los problemas que Nacho ha encontrado en su estancia en América, tres situaciones puntuales que no se han corregido. ¿Tienen solución? Sí, pero se necesita un intervencionismo inmediato del entrenador, Ambriz empeñó su palabra en conseguir títulos, sabe que el tiempo puede ser un factor en contra y es en estos momentos cuando tiene que salir a flote su capacidad.